La linea del vestido
Las mujeres en vestidos largos y medianos, para mi, siempre han sido un deleite de ver, tan frescas, sensuales y naturales, la manera perfecta para combatir el verano o la primera cita. Desde siempre fui aficionado a ver a mis parejas de turno ponerse sus vestidos de verano, llegué a la edad de incluso empezar a regalar los que, a mi juicio, serían ideales para mi pareja de turno. Colores y estilos dependiendo la personalidad, su tono de piel, la forma en la que el día se aclara u oscurece al asomarse su sonrisa. Sin embargo, quedé marcado con cierta forma. Al caminar por los mercados de Italia y ver variedades de cortes, colores y telas: No dejo de ver los vestidos o atuendos que encajarían con tu personalidad y tu cabello. Te veo en cada estante y maniquí.
Ahora mi mirada y es juiciosa porque lo que disfruto de los vestidos ya no es su color o estilo, ahora mi parámetro es visualizar que tu figura se previsualice en la tela, en la sirueta de la cintura, en el área del busto.
Te veo en cada estante, en cada maniquí. Veo vestidos de flores, unicolores y aunque no sé de cortes de vestidos, mi vista se concentra, inconcientemente en aquellos vestidos donde veo la linea curveada de tus caderas. Puedo jurar que hay maniquíes moldeados de algún ideal que se asemeja a tus formas, es eso o estoy enloqueciendo en estas tierras vecinas al mar adriatico.
Es eso o te extraño.












