“Todos, en algún momento de nuestra vida deseamos algo que no se nos da, decía mi abuela que esas pequeñas frustraciones nos enseñan que no se puede tener todo en la vida y que nos ayudan a ser fuertes. Creo que en el amor es lo mismo, hay que aprender a soltar. Duele mucho, sí. Sientes incluso dolor físico y que te arrancan un pedazo del alma, sí. Pero, como cuando eras niño, poco a poco se te acaba el llanto, lo aceptas, te tranquilizas.”
— La abuela tenía razón, Coos















