Henry Nowak, víctima de la inmigración y el antirracismo. La muerte de Henry Nowak, apuñalado por un hombre indio y luego esposado por agentes de policía que lo dejaron morir desangrado, ha indignado, con razón, a gran parte de la población británica. En varias ciudades, especialmente en Southampton, los ciudadanos se han movilizado para expresar su ira e indignación. Tras este asesinato, el diputado conservador Chris Philp pidió la retirada de un documento policial que animaba a los agentes a discriminar a las personas por el color de su piel o su origen, en detrimento de la población nativa del país. Se trata de una clara y evidente aplicación de un trato preferencial a los extranjeros. Este caso demuestra una vez más que las fuerzas del orden, tanto en Gran Bretaña como en Francia, no son más que el brazo armado de un régimen ideológicamente hostil a su propio pueblo, y que estos agentes, con su celo, ejecutan órdenes injustas sin cuestionarlas. Los agentes de policía se han distinguido una vez más por su violencia contra quienes protestaban por Henry. ¿Cuántos de los políticos, futbolistas, artistas y figuras públicas que se arrodillaron por el criminal George Floyd condenarán este asesinato de un joven blanco inocente? ¡Justicia para Henry y para todas las víctimas blancas de la inmigración!