Desde que Jinyoung se había enterado de lo del viaje, habían comenzado los planes con Taehyun. No es como si los dos estuvieran desesperados, pero a decir verdad, Jinyoung quería pasar al siguiente nivel con Amaranta y no sabía si eso sería posible en el loquero donde la privacidad era casi inexistente. No había que confundirse, Amaranta estaba lejos de ser alguien que el solo quería utilizar para tener sexo, el estaba completamente enamorado de ella y según lo que tenía entendido, ella no había tenido su primera vez y Jinyoung quería que esta fuera especial. Así que luego de de planear como harían todo, Jinyoung se subió al avión sentado al lado de su hermana Haerin porque sabía cuanto le asustaba volar y esperó la hora y diez en la que aterrizaron.
Al llegar al hotel, Jinyoung estaba emocionado porque todo era demasiado hermoso para ser verdad y ya se podía imaginar todo “Bien, estaremos en una cita hasta la noche y ahí es cuando hacemos el cambio de habitación ¿Verdad?” preguntó y Taehyun asintió “Vamos campeón, hoy se nos da” dijo terminando de acomodar sus cosas en el pequeño armario de la habitación para luego salir y buscar a su novia que estaba con Ahn Solbin y Alecto, tomando un jugo en el restaurante “Jagi, vamos a la playa” dijo extendiéndole la mano para luego besársela con una sonrisa “Quiero que tengamos una cita de verdad, como corresponde”. Era extraño que por primera vez en dos meses Jinyoung sintiera como si eran una pareja real y normal, que podían hacer cosas como los demás; este viaje, le recordaba por qué quería salir afuera: para tener una vida normal, poder seguir con el curso de su vida, y formar una familia con Haerin y Amaranta, como correspondía “Y luego, iremos a almorzar” le prometió acarciandole la mano. Por primera vez en meses, Jinyoung se sentía como un joven adulto normal, con su novia, paseando sin ninguna otra preocupación, más que buscar buena iluminación para tomarle fotos a Amaranta.
Estaba decidido: Amaranta no iba a dejar que el hecho de que tenía diecinueve años y aún era una virgen a la que sus amigas tenían que darle la charla le quitara el coraje que necesitaba para lo que seguramente iba a suceder esa noche con Jinyoung. No podía negarlo, estaba tan nerviosa por el miedo que tenía que pensar en ello le había hecho perder el apetito, pero al mismo tiempo también eran los nervios de la emoción que traía todo el asunto y quería chillar. No era que estuviera desesperada, pero... bueno, consideraba que ya era hora de que pudieran dar el siguiente paso, y obviamente el loquero no era el lugar adecuado para hacerlo — menos que menos cuando iba a ser su primera vez. Ambos lo querían, eso había quedado implícito en varias ocasiones donde lo único que los había detenido era el que estaban en el psiquiátrico y definitivamente Amaranta no quería perder su virginidad mientras tenía que estar pendiente de si los iban a descubrir o no. “Tenemos todo un día para pretender que somos normales en el mundo exterior... mejor vamos a aprovecharlo.” Sonrió poniéndose de pie y despidiéndose de sus amigas antes de salir del hotel tomada de la mano de su novio, que le dijo que se veía hermosa y le pasó el brazo por encima de los hombros mientras caminaban por las calles bajo el cálido sol. “Será un buen día.” Dijo levantando los brazos en el aire después de haber posado para una foto junto a una estatuilla que les recordó al enano Xiumin, y luego siguieron su camino hasta la playa, que afortunadamente estaba bastante vacía.
Si bien al principio no había creído que fuese una muy buena idea, Amaranta ahora agradecía haber escuchado a su instinto diciéndole que iba a estar más cómoda de esa manera, así que menos mal que había decidido ponerse su bikini debajo de la ropa porque sino no hubiera podido disfrutar de meterse al agua junto a su novio, que no la dejó sola en ningún instante ya fuera sosteniéndole la mano o abrazándola y dándole besos constantemente. “Te quiero.” Susurró en un momento en que él la tomó por la cintura y la acercó a su cuerpo de una manera bastante más intensa que de costumbre, casi haciéndola perder la estabilidad. Amaranta sabía lo que era esto porque lo estaba viendo en los ojos del hombre que tenía frente a ella, y por puro reflejo su mirada se fue a sus labios así como se mordió el suyo de sólo pensar en poder acortar de una vez la distancia entre ambos y besarlo aprovechando que nadie estaba mirando. Y si estaban haciéndolo, pues Amaranta quería demostrarles lo poco que les importaba lo que ellos pudieran decir. Aunque fuera por un día, eran libres y ella estaba lista para esto, y nada iba a cambiarlo. “Olvídalo. Creo que te amo.” Murmuró rozando su nariz con la de él y enroscando sus dedos en su cabello cuando él finalmente la levantó en sus brazos, permitiéndole a ella ponerle las piernas alrededor de la cintura mientras se besaban de una manera muy apasionada. Era real, estaba sucediendo, ya no estaba soñándolo: esta vez nada podía detenerlos.
Una vez que estuvieron de vuelta en el hotel, un tanto antes de lo planeado, Amaranta decidió que lo más sensato era darse una ducha antes de hacer lo que tenía que hacer porque tenía que sacarse toda la arena del cabello y los lugares en que no tenía idea de cómo había llegado pero aún así tenía llenos de la misma, y cuando terminó se puso el conjunto de ropa interior menos inocente que tenía debajo de un remerón que solía ser de su hermano y empezó a hablar con Alecto y luego con Solbin, dado que Jinyoung estaba demasiado concentrado en hablar con Taehyun sobre ‘sus hijos’. No lo culpaba, de todas maneras, porque el ambiente de por sí estaba extraño y... ¿cómo no querer distraerse un poco? Pero gracias al cielo, estaba Larry que apareció de sorpresa y asustó a su novio haciendo que se le jodiera el celular — lo cual de cierto modo era conveniente para ella. “Podemos conseguir uno antes de irnos, no te preocupes.” Dijo mientras se subía a la cama y se ponía detrás de él para luego empezar a hacerle masajes en los hombros, consiguiendo que él soltara unos sonidos que no sólo eran música para sus oídos, sino que le hacían sentir cosas que ni siquiera su canción favorita podía provocar. Es más, al carajo con su canción favorita — éstos eran sus nuevos sonidos favoritos. “¿Por qué no te recuestas?” Sugirió, pero él le dijo que quería devolverle el favor y entonces cambiaron de roles, con la pequeña gran diferencia de que él empezó a cantarle muy cerca del oído mientras le masajeaba los hombros, y eventualmente empezó a besarle el cuello.
“Jinyoung.” Musitó, inconscientemente ladeando su cabeza y dándole aún más acceso para que él hiciera lo que quisiera con ella — no que ya no tuviera el poder para ello, por supuesto. ¿Y qué hizo él? Metió sus manos debajo de su remera, haciéndola empezar a respirar entrecortado por los nervios que tenía. “No te detengas.” Susurró al notar que él estaba dudando si continuar o no, y Amaranta no sabía si estaba haciendo lo correcto o no pero... qué bien se sentía. Fue entonces cuando él aumentó la intensidad de sus besos y de buenas a primeras ya estaba debajo de él y una de sus manos estaba dentro de su corpiño, mientras que las de ella estaban intentando quitarle la remera. Estaba sucediendo, y Amaranta juraba que nunca antes se había sentido tan viva. La verdad era que, para bien o para mal, sólo tenían una vida y tal vez él vivía para siempre y ella moría al día siguiente, o viceversa, pero en ese momento ambos estaban ahí — y Amaranta quería pasar cada segundo de todo el tiempo que tuviera estando a su lado. Algo le decía que no importaba lo que quisieran hacer con ellos, no iban a poder separarlos nunca porque lo que tenían iba muchísimo más allá de un deseo incontrolable por el otro que sólo podía ser saciado cuando estaban juntos. Aunque, para ser sincera, teniéndolo de esta manera... no estaba tan convencida de alguna vez poder tener suficiente de él. Lo quería y lo deseaba de tantas maneras inexplicables que ni siquiera podía molestarse en querer entenderlas — era una de esas cosas que parecía ya eran parte de ella desde antes de que tuviera memoria de ello.













