«Quien sea que pelee contra monstruos debería ver que en el proceso…» su madre estaba llorando y todo era demasiado confuso, sentía los brazos de su padre al rededor de ella, y su cabeza estaba caída hacia un costado pero no quería cerrar los ojos porque no quería ver la oscuridad nunca más. Había comenzado hacía algunos años luego de que su novio Seunghoon muriera en un accidente de tráfico, y había comenzado con cosas pequeñas, como manipular sombras, la oscuridad, y fue luego cuando empezó a entrar en el mundo de las sombras, y cuando volvió fue cuando todo comenzó. Su don, se había hecho su perdición. La oscuridad venía de muchas formas pero la que más prevalecía era la oscuridad que había dento de los seres humanos, los escuchaba gritar, los escuchaba llorar. Los monstruos de las personas eran demasiado fueres y no sabían como callarlos. Y así fue cuando descubrió, que haciendo a sus monstruos más sonoros, acallaba los monstruos de los demás; la oscuridad la estaba consumiendo «…ella no se convierta en un monstruo. Y si miras al abismo, por el tiempo suficiente…».
El primer corte fue más difícil, y los otros fueron sencillos, hasta había algo de poético en ver su propia sangre correr por el lavabo, era como si la oscuridad se fuera con ella. Pero ya los cortes no eran suficiente, Solbin ya no quería existir, estaba encerrado en su pequeño mundo de sombras, y aunque intentaba hacer que la oscuridad la dejara no sabía cómo ¿Por qué no podía hacer que las voces se callaran? Lo había logrado por un tiempo, pero cuando volvían no lograban callarse, y eso la volvía loca. La primera vez que intentó irse fue cuando ellas la dejaron en paz, como si estuvieran contentas de que hubiera tragado tres tabletas de tranquilizantes.
La segunda vez, había intentado irse ahogándose en la bañera pero nada funcionaba, porque siempre había una voz que le decía ‘no’. Y también estaban sus padres, que ya no sabían que hacer con ella.
‘¿Por qué quiere internarse, Señorita Ahn?’ le preguntó el director del establecimiento y Solbin quiso responderle que: ‘porque quería jodidamente morirse pero la muerte le esquivaba y eso la deprimía profundamente’ pero en vez de eso miró a su madre, la cual le comentó de sus estado mental, con lágrimas en los ojos pidiéndole que por favor ayudara a su niñita. Y luego pasó a comentarle que cuando Solbin dormía, mencionaba algo de tenerle miedo a la oscuridad, lo cual era raro, y ahí su madre comenzó a contarle que incluso desde pequeña, siempre había preferido la noche al día, y que disfrutaba ir al jardín en el ocaso bajo las primeras estrellas, Solbin había escrito un poema acerca de las ranas y los grillos, y de como le gustaba la oscuridad porque suavizaba todo, las esquinas puntiagudas del mundo, bajaba la tonalidad de los colores fuertes. El universo se expandía. La noche siempre había sido más grande que el día para Solbin… era gracioso, porque ahora así es como se sentía, en una noche sin fin, sin embargo esta noche estaba llena de estrellas ‘¿Qué es lo que busca, Señorita Ahn?” le preguntó el señor y ella al fin se dignó a contestar “Amanecer sin ganas de matarme sería asombroso” contestó en un tono monótono mientras su madre rompía a llorar aún más, el tipo anotó en su cuaderno para luego preguntarle, ‘¿Por qué quería morir?’ y en cuanto ella le contestó que quería irse al infierno, el le respondió ‘¿Por qué no al cielo?’ ella suspiró diciendo que toda la gente interesante no estaba allí.
Solbin había escuchado la expresión ‘Lo que no te mata te hace más fuerte’ pero eso era mentira, porque mientras veía a sus padres retirarse y ella le entregaba sus pertenencias a la señora, Solbin se miraba al espejo y observaba a una hermosa jovencita, pero como bien su madre le decía ‘No había superficie hermosa sin una profundidad terrible’. «…El abismo empieza a mirarte a ti.».
Luego de que la dejaron irse, llevó sus pertenencias a la habitación que le habían asignado, que según entendía compartiría con otra chica “Excelente” murmuró para ella misma, mientras dejaba en su mesita de luz una foto de ella y Seunghoon. Ni siquiera había podido despedirse de el, sus padres no dejaron que ella vaya al velorio. Seunghoon era de Busán, y para verla viajaba todos los fines de semana a Seúl, hacía tres semanas que se había comprado su primer auto y era una noche bastante lluviosa, su auto se desvió y chocó, según lo que le dijeron sus padres murió al instante. No despedirse de el es su peor arrepentimiento “Lo siento tanto” murmuró como si el pudiera escucharla para luego mirar su muñeca y el corte más reciente que se había hecho. Aún le ardía pero algo dentro de ella le gritaba que no era suficiente. “No, Solbin, basta” se dijo a ella misma, para luego salir hacia afuera, donde sin querer se chocó con dos chicos. “Lo siento mucho” murmuró mirando hacia abajo, mientras el chico le preguntaba su nombre “Lo siento, Ahn Solbin, encantada”, murmuró para luego seguir con su camino que la llevó a la biblioteca, donde abrió el libro llamado “God is Dead” “Muy pertinente” dijo haciéndose la graciosa para ella misma.