j1ny0un6:
Luego de cerciorarse de que su hermanita estuviera peinada, y de ponerle una notita de buenos días a Amaranta en la puerta de su habitación, Jinyoung salió al salón del desayuno donde tomó su bandeja que contenía tres fresas super congeladas, leche, unas dos tostadas quemadas y mermelada de quién sabe que fruta se sentó en la mesa suspirando mientras pensaba en como le gustaría estar disfrutando uno de sus abundantes desayunos en su casa, con Amaranta en lo posible.
Y estaba a punto de ponerle mermelada a su tostada de cartón cuando sintió un olor proveniente de una mesa cercana “Amaranta ¿Estás oliendo lo mismo que yo?” preguntó a su encantadora semi-novia que se acababa de sentar junto a el “Esos son champignones…. y esos son hotcakes… ¿Cómo?” preguntó, mientras se ponía de pie y empezaba a inspeccionar con la mirada la bandeja de todos, hasta que encontró una chica rubia sentada alejada de todo con una bandeja llena de todo “Andando, cariño” dijo guiñandole un ojo mientras iba en marcha a donde estaba la chica.
“Park Jinyoung, un gusto” dijo haciendole una reverencia, a lo que la chica se paró y le hizo otra “¿Hablas coreano?” preguntó y ella simplemente asintió con la cabeza y miró a Amaranta para sonreírle “¿De donde sacaste eso?” preguntó y ella simpolemente lo miró y le extendió la bandeja seguramente para compartir su comida, y luego aprovechó el momento para escribir en una notita ‘Voto de silencio’ “Ah, estás haciendo un voto de silencio, lo entiendo” murmuró mientras comía de la bandeja de la chica, que se levantó y desapareció por unos momentos, para aparecer don dos bandejas extras de comida “¿De donde las sacaste?” preguntó y ella simplemente comenzó a beber su jugo de naranja para luego reírse y darle de comer en la boca a Amaranta.
Ante la pregunta acusadora de Bobby sobre de qué estaba riéndose, Amaranta rodó los ojos y guardó en su bolsillo la notita de buenos días que le había dejado Jinyoung, pretendiendo que no lo había escuchado. “Tengo mucho sueño.” Susurró mientras se frotaba los ojos y Bobby le ofreció un caramelo que le había regalado Mino, que a su vez no se sabía de dónde los había sacado. “Gracias Bobby, eres muy amable.” Le sonrió mientras caminaba con dirección al comedor sin apuro porque de verdad estaba cansada gracias a que se había quedado despierta casi toda la noche repasando lo que le había enseñado Jinyoung, y luego como no quería dormir se puso a terminar un dibujo de Alecto para Taehyun, que le había rogado que le hiciera uno porque… bueno, ni siquiera le había dado una razón. Sólo dijo ‘hazlo por mí, por niñito’, la abrazó y se fue con su novia. “Buenos días para ti también.” Dijo mientras le daba un beso en la mejilla al sentarse junto a su… ¿más que amigo? En fin, su Jinyoung, así estaba bien porque si tenía que ser honesta esto la sorprendía más a ella de lo que podría llegar a sorprender a cualquier otra persona en el mundo, pero no podía negar que se estaba enamorando de este chico — si es que ya no lo estaba, perdidamente.
Tras reunirse con Hani y comer el mejor desayuno que habían probado en casi un mes, Amaranta hizo una reverencia para agradecerle a la chica y sonrió cuando Mino se unió a ella y le dijo que sentía llegar tarde pero que había estado preparando una sorpresa. “Sé bueno, Mino.” Le guiñó el ojo y él asintió antes de sacar de su bolsillo un papel doblado bastante pequeño que le entregó a Hani. “Ven, vamos a otro lado.” Le dijo a Jinyoung mientras tomaba su mano y caminaban juntos hasta una de las salas de arte que estaban vacías y que generalmente nadie usaba por razones que no le interesaban porque lo importante era que tenían un lugar en el que poder estar solos sin nadie observándolos constantemente. “Dí algo o me voy a dormir.” Bromeó tomando asiento en un pupitre en la parte trasera del salón observando atentamente cada uno de los movimientos del chico, que estaba acercándose a ella aún sin decir nada, haciendo que su piel empezara a erizarse por la anticipación de lo que estaba por venir.
Sabía que Jinyoung adoraba Bigbang y que su cepillo de dientes era verde. Que no se molestaba demasiado en abrochar todos los botones de su camisa de la manera correcta pero que siempre hacía su cama. Que cuando dormía se acurrucaba pero que no podía dormirse tranquilo hasta asegurarse de que su hermanita estaba a salvo. Conocía cientas de pequeñas cosas sobre Park Jinyoung, pero cuando la besaba no podía recordar ni su propio nombre. Entrelazando sus dedos de una mano con los de él y usando la otra para sostenerse, Amaranta cerró los ojos y suspiró porque no podía luchar contra esta necesidad casi desesperada que tenía de él y había llegado al punto donde podía admitir que se rendía ante esto que le estaba pasando. Y así en abrir y cerrar de ojos, era absoluta, completa, y enteramente suya.
Había pasado un mes que Euna se encontraba en ese lugar, y aunque había hecho algunos amigos como ella, aún no se le ocurría muy bien exactamente como iba a hacer para salir de ahí, claro que podía causar un terremoto o un tornado y demoler todo el lugar pero ¿Y luego qué? “Buenos días Jinwoo, te ves bien” dijo guiñándole el ojo a uno de sus amigos más cercanos en el lugar. Hoy era el primer día que los dejarían interactuar con los pacientes más viejos, y por eso los habían trasladado a la noche al pabellón al que ellos pertenecían, así que luego de desayunar, el doctor Jung les dijo que los veía en cinco minutos en la sala de usos múltiples.
Sin embargo, cuando Euna abrió la puerta que creía que era la correcta para encontrarse a dos chicos besándose apasionadamente “¡LO SIENTO, LO SIENTO!” dijo haciendo reverencias muy rápidas, mientras observaba como de repente, los dos chicos se sentían más acalorados, seguramente porque sin darse cuenta había subido la temperatura de la habitación “¡Lo siento, otra vez!” se disculpó intentando bajar la temperatura, terminado por hacer una nevada en el lugar “Ignoren eso... es parte de su imaginación y... eh... el doctor Jung nos quiere en la sala de usos múltiples” dijo haciendo desaparecer la nevada al fin y yendo al lugar donde los citaron, sentándose en su asiento intentando no mirar a los dos chicos que se había encontrado antes porque, qué vergüenza.











