Había pasado un mes que Euna se encontraba en ese lugar, y aunque había hecho algunos amigos como ella, aún no se le ocurría muy bien exactamente como iba a hacer para salir de ahí, claro que podía causar un terremoto o un tornado y demoler todo el lugar pero ¿Y luego qué? “Buenos días Jinwoo, te ves bien” dijo guiñándole el ojo a uno de sus amigos más cercanos en el lugar. Hoy era el primer día que los dejarían interactuar con los pacientes más viejos, y por eso los habían trasladado a la noche al pabellón al que ellos pertenecían, así que luego de desayunar, el doctor Jung les dijo que los veía en cinco minutos en la sala de usos múltiples.
Sin embargo, cuando Euna abrió la puerta que creía que era la correcta para encontrarse a dos chicos besándose apasionadamente “¡LO SIENTO, LO SIENTO!” dijo haciendo reverencias muy rápidas, mientras observaba como de repente, los dos chicos se sentían más acalorados, seguramente porque sin darse cuenta había subido la temperatura de la habitación “¡Lo siento, otra vez!” se disculpó intentando bajar la temperatura, terminado por hacer una nevada en el lugar “Ignoren eso… es parte de su imaginación y… eh… el doctor Jung nos quiere en la sala de usos múltiples” dijo haciendo desaparecer la nevada al fin y yendo al lugar donde los citaron, sentándose en su asiento intentando no mirar a los dos chicos que se había encontrado antes porque, qué vergüenza.
“Les informaré de todo lo que sucede, no se preocupen. Todo va a salir más que bien.” Afirmó mientras Luhan le repetía todas las cosas que no debía olvidar, sólo por si acaso, y Seungyoon suspiró mirando a su alrededor. Había venido al ‘centro residencial’ como el refuerzo final para Kiseok, Jinwoo, y Euna, a ver si así podían sacar de una vez a todos estos chicos que cada vez eran más, aumentando la lista de potenciales víctimas de estos hijos de puta que sólo querían utilizarlos a todos para su propio beneficio. “Soy el nuevo asistente del doctor Jung. Choi Hyun Joon, un gusto.” Le dijo su nombre falso a la seamonkey que se presentó como Kim Taeyeon —alias la loca mayor— y la siguió hasta su oficina, donde Kiseok ya estaba esperándolos porque la doctora Kim tenía que contarles sobre el ‘proyecto’ que pondrían en marcha como prueba para todos estos chiquillos. Por supuesto se suponía que Kiseok ya lo había puesto al tanto de la situación, así que Seungyoon asintió y se puso de pie después de su amigo para luego irse juntos a la sala de usos comunes porque tendrían una reunión con todos estos chicos que en realidad era para que él pudiera verlos y reconocerlos.
“Esa tipa está enferma.” Susurró mientras Kiseok anotaba algo en su tablero después de haber enviado a todos afuera para que hicieran la actividad grupal de la semana, y guardó esto dentro de un cajón que cerró con llave. “¿Qué es lo que quiere hacer, exactamente?” Cuestionó, y su compañero empezó a explicarle con más detalle acerca del plan macabro de convencer a todos de jugar en un laberinto que iba a empezar siendo normal pero progresivamente se iba a poner raro, y hasta perverso. La idea era ver cómo funcionaban sus reacciones de lucha o huida, y si la teoría que tenía Taeyeon de que se buscaban los unos a los otros por naturaleza era real. “Claro que… Dios. ¿Acaso es tan imbécil?” Gruñó apretando con fuerza excesiva la lapicera que tenía en la mano hasta que Kiseok se la quitó y le pidió que se calmara. “Lo que sea.” Rodó los ojos y la enganchó en su libreta, frustrado. “¿Cómo está Euna? Y Jinwoo. ¿Cómo están?” Preguntó mientras miraba hacia afuera y veía a su preciosa Euna corriendo, aparentemente escapándose de un chico dientón que quería sacarla del juego.
Jinwoo estaba cansado de este lugar, más de la cuenta en realidad. Hacía un mes que estaba ahí y sinceramente podía notar como lo único que hacían era buscar cualquier motivo para sacarles sangre, medicarlos, intentar hacer cosas con su cuerpo “Basura” murmuró mientras intentaba concentrarse en las deliciosas galletitas que le había hecho Eunji ayer como regalo por haberla ayudado a mejorar su japonés. Y lo peor de todo, es que ni siquiera podía concentrarse en la actividad grupal que estaban haciendo, porque por alguna razón, Jinwoo sabía que habían juntado los dos grupos, y era obvio que era para algo más que jugar a atrapa la bandera, y en cuanto los llevaron a todos a una planta baja de la cual no tenía idea y los llevaron a una prueba de testeo de miedos, Jinwoo supo que esto iba a terminar mal.
No solo había poca visibilidad, casi nula de hecho, hacía frío, neblina, había agua hasta los tobillos y las paredes del laberinto en que lo habían metido eran casi claustrofóbicas, sin embargo solo tuvo que darle unos momentos a su habilidad para poder ver con claridad y que el frío no le molestara. “¡EUNA!” gritó en voz alta, intentando llamar a su amiga, pero aparentemente, las paredes del laberinto estaban hechas de algún material a prueba de sonido. Jinwoo comenzó a caminar lentamente hasta que un sonido comenzó a reproducirse seguramente desde las paredes… el sonido de la típica musiquita de carnaval y una risa tétrica “No… no…” dijo casi entre risitas porque le estaba por dar un ataque de ansiedad… sabía lo que se le venía. Y mientras empezaba a correr, intentando encontrar a alguien para que no estuviera solo como el, escuchó unas pisadas lo que significaba que estaba cerca “¡Eunji!” llamó a la chica y en cuanto la tuvo cerca la abrazó “Tenemos que llegar al medio del laberinto, allí está la salida arriba ¿Me escuchaste?” le preguntó y la chica asintió con la cabeza “Vamos, no te sueltes” dijo tomando la mano de la chica mientras empezaba a escuchar unos pasos detrás de ellos “¡Subete!” le ordenó mientras hacía que la chica se subiera a su espalda y el comenzaba a correr como si la chica no pesaba nada, porque sabía lo que venía detrás “Payasos… los detesto” dijo corriendo buscando una jodida salida.
No era que estuviera negado a admitir que era feliz, pero Taehyun tenía miedo. Miedo de que supieran que Alecto era su mayor debilidad y quisieran usarlo en su contra, porque no era sorpresa que lo que fuera que estaban tramando todos estos doctores no eran cosas normales. Ellos sabían que él y sus amigos podían hacer cosas que la gente común y corriente no y seguro iban a querer utilizarlos, y quién sabía si no hasta eliminarlos. Hacía cuatro días que Taehyun no dormía por el terror que le provocaba la visión que no podía dejar de tener de él mismo en un lugar que se asemejaba bastante a un laberinto del cual no parecía ser fácil escaparse. ¿La peor parte de todo? Los desgarradores gritos desesperados de Alecto pidiendo por él, algo que lo estaba carcomiendo por dentro desde el momento exacto en que tuvo la premonición mientras tocaba el piano. Una parte de él temía que estos retorcidos estuvieran jugándole truquitos mentales inyectándole alguna estupidez durante todos los estudios que le hacían casi a diario, pero la otra sabía que quizás —más que nada definitivamente— se avecinaba algo oscuro y él tenía que pensar en algo para proteger a su chica, costara lo que costara. “Jagi, ten cuidado.” Dijo entre risas, tomándola del brazo para que ella no perdiera el equilibrio después de haberse resbalado en el piso recién encerado. Obviamente estaba haciendo su mejor intento para no sentirse muy miserable porque sabía que Alecto iba a saberlo sí o sí, y ella era la única que podía hacerlo sentir mejor con tan sólo hacerle compañía, así que había pasado los últimos días constantemente a su lado — no que alguna vez se hubiera separado de ella.
Una pesadilla. Así era como podía describir lo que sintió en cuanto el atrapa la bandera se transformó en una visita a una parte del loquero en el que nunca habían estado — lugar en el que perdió a Alecto sin saber cómo porque un segundo estaba a su lado y al otro… estaba solo en el medio de la nada, sintiendo cómo el agua se metía en sus zapatos y el frío del ambiente le congelaba hasta los huesos. “¡Alecto!” Gritó avanzando, haciendo un par de caras de asco en el proceso porque se le pegaban los zapatos al barro en el suelo. “¡Alecto! ¿En dónde estás?” Inquirió, aunque no obtuvo respuesta por unos sólidos cinco minutos durante los cuales recorrió esta mierda intentando no perder la calma aunque su corazón estaba latiendo con tanta fuerza que en cualquier momento podría explotar de los nervios. Y de repente, oyó el primer grito. Pero no era un grito de Alecto. “¿Qué de…? ¡MAMÁ!” Exclamó al ver bastante a lo lejos a su mamá siendo insultada por el tipo que quería que le vendieran su casa. “¡Hijo de mil puta!” Vociferó agachándose a tantear el suelo para ver si encontraba algo con qué tirarle hasta que dio con una roca y levantó su mano, pero cuando estaba por tirar… “¡ALECTO!” Chilló soltando la piedra y girándose a mirar en dirección al pasillo de donde parecía provenir el sonido del grito desesperado de su novia. ¿Qué se suponía que debía hacer ahora? Volviendo a mirar hacia el frente, Taehyun vio que su madre ya no estaba ahí pero sí el tipo — y con un arma en mano. Así que, no sin antes dudar un poco, hizo lo más razonable y siguió la orden que su mamá le había dado cuando era niño, de salir corriendo lo más rápido posible para pedirle ayuda a alguien si pasaba algo con ella — no que hubiera mucha gente para ayudarlo, de todas formas. “¡ALECTO!” Volvió a gritar con mucha más fuerza, notando cómo la voz de Alecto se iba alejando y como la suya no tenía eco… lo cual no era normal. “Maldita… PERO MALDITA SEA, LOS VOY A REVENTAR A PATADAS A TODOS USTEDES.” Amenazó para nadie en especial, pero también porque sabía que lo estaban filmando o monitoreando. Entonces, con ambos brazos levantados y los dedos del medio en alto, empezó a caminar en la dirección opuesta. Esto no era más que un truco, y Taehyun tenía cosas más importantes que hacer como para quedarse jugando con esta manga de soquetes: por ejemplo, encontrar a su novia, la de verdad.
Jaebum quería decir que no estaba sorprendido por esto, después de todo había logrado escuchar algo cuando había tomado la forma del doctor Jung, pero esto era perverso ¿A quién se le podía ocurrir semejante cosa? Jaebum, simplemente sonrió y comenzó a caminar escuchando el sonido que habían los pasos en el agua, notando que solo podía escuchar los de el “Interesante” dijo apoyando la mano en la pared del laberinto y recordando como la doctora Lee se jactaba de que su tío había perfeccionado la tecnología silenciadora en la que había estado trabajando hacía meses. “Hubiera traído a Norita aquí” dijo mientras se frotaba los brazos con fuerza, porque no toleraba demasiado bien el frío, pero en realidad, eso no fue lo único que le heló la sangre. Su Suzy, estaba gritando por ayuda. Se dio vuelta y la vio, asustada, pidiendo por el, y Jaebum rió mirando hacia arriba “Buen intento, pero mi Suzy jamás me llamaría por mi nombre si está asustada” y era verdad, Suzy hubiera gritado ‘yeobo’ con todas sus fuerzas, por lo que le dio la espalda y comenzó a correr de manera más rápida de lo que se consideraba normal y llegó al centro del laberinto, encontrándose con Jinwoo y Eunji en el, que parecía que acababan de llegar.
“Necesito encontrar a Suzy” murmuró observando las entradas del laberinto “Ustedes quédense aquí, yo ya vuelvo” murmuró, pero Jinwoo le tomó el hombro y dijo que eso era muy gracioso, pero que iban a ir todos juntos, de repente Jinwoo se paró en frente de una salida por unos segundos, y lego hizo lo mismo con otra hasta que la tercera vez señaló y dijo que esa era la de Suzy “Wow, gracias eres el MVP” dijo entre risas mientras comenzaban a caminar los tres en el laberinto, para luego aumentar la velocidad, cuando escucharon a Suzy gritando “¡Jagi, aquí estoy!” gritó, cerrando los ojos con fuerza y cuando los volvió a abrir podía ver con más claridad. No sabia por qué, pero sus poderes se estaban extendiendo un poco más de lo que solían desde que estaba aquí, Jaebum tenía la teoría de que lo que fuera que le estuvieran poniendo con el funcionaba de manera contraria ya que su cuerpo estaba acostumbrado a cambiar. “¡Suzy, aquí estoy!” dijo corriendo aún más rápido para abrazar a su novia “Aquí estoy mi amor” dijo sosteniéndola contra su pecho.
Salieron los cuatro del laberinto para encontrar a Euna, recorriendo el lugar con la mirada “¿Hace cuanto llegaste?” preguntó y la chica se encogió de hombros diciendo que hacía algunos momentos, para luego decirle que Alecto ya había salido, peor que se había metido otra vez a buscar a Taehyun “¿Por donde se metió?” preguntó Jaebum, aún sosteniéndole la mano a su amor “Jinwoo hyung ¿Quieres ir a ver?” preguntó y el chico asintió, mientras comenzaba a correr, volviendo aparecer unos momentos después con los dos chicos. “¿Deberíamos buscar a los demás?” preguntó y Alecto dijo que debían buscar a Bobby primero que nada. “Muy buena idea Alecto, vamos”.
“¡Puedes reírte ahora pero me las vas a pagar!” Exclamó golpeando la pared del lugar donde acababan de dejarla encerrada, y quiso darle una patada también pero el material del que estaba hecho esto era lo suficientemente duro como para romperse el pie si llegaba a hacerlo… y la verdad que no tenía tantas ganas de andar por la vida con un yeso. O peor aún: con una pierna enyesada recorriendo un psiquiátrico en una silla de ruedas. Sin embargo tomó poco para que se le pasara el enojo porque todo ese odio se transformó en genuino pánico cuando miró al frente y vio a Jude, sonriéndole con malicia mientras se reacomodaba su snapback de los Patriots y empezaba a acercarse a ella. “¿Qué es lo que quieres?” Susurró dando un paso hacia atrás, mirándolo a la cara mientras imaginaba mil y una maneras diferentes de matarlo de manera definitiva. Él por su parte no le respondió y continuó acercándose, esta vez sacando de su bolsillo algo que mostró un destello en la oscuridad con la ayuda de la tenue luz que tenían por encima de ellos. Un arma. “¿Me vas a matar? ¿Ésa es tu idea?” Inquirió, sintiéndose demasiado valiente de golpe porque sabía perfectamente bien que lo que él quería ver era su desesperación y no pensaba darle el maldito gusto, pero entonces él sacudió la cabeza y cargó el revólver sin quitar la expresión burlona de su rostro. “¿A qué viniste, entonces?” Amaranta no lo comprendía porque no era normal que él, de todas las personas en el mundo, estuviera tan calmado — hasta que abrió la boca para reírse antes de decir ‘ojo por ojo, Rutherford’ hablando de una vez por todas, y ella frunció el ceño. “¿Qué quieres…?”
Antes de que pudiera terminar de formular la pregunta, escuchó la voz de Jinyoung llamándola y ahí fue cuando sintió el verdadero miedo. “¡Jinyoung, no!” Gritó yéndose hacia adelante para detener a su psicópata ex novio, que tuvo la oportunidad perfecta para disparar segundos antes de que ella pudiera alcanzarlo — y lo hizo en cuanto Jinyoung apareció por la primer salida. Pero Amaranta no gritó, ni hizo un escándalo, no. Simplemente arremetió contra él y lo tiró al piso antes de quitarle el revólver de las manos. “Realmente te quieres morir, ¿no?” Dijo entre dientes y le puso el cañón del arma en la frente con demasiada fuerza, disfrutando de ver en la cara de Jude una expresión que nunca antes le había visto hacer: una de terror. “Tú tendrías que haberte muerto, basura.” Siseó, y justo cuando estaba a punto de jalar el gatillo oyó la voz de Jinyoung una vez más, y el peso debajo de ella desapareció — dejándola sola y empapada en el piso, luchando para levantarse porque estaba temblando. ¿Qué carajo había sido eso? “Jinyoung.” Susurró, y luego lo gritó al verlo aparecer con la misma ropa que tenía puesta la última vez que lo había visto hacía unos minutos, u horas, no estaba segura. Y en cuanto él la abrazó y pudo sentir su calor, Amaranta soltó la respiración que estaba conteniendo porque supo que estaba a salvo e hizo su mejor esfuerzo para ponerse de pie. “Estoy bien.” Asintió ante la pregunta de él y lo abrazó una vez más antes de ponerse en marcha porque tenían que encontrar a Haerin. Ninguno de los dos dijo nada mientras caminaban, pero probablemente estaban pensando lo mismo: tenían que hallarla rápido.
Hani se encontró en un enorme laberinto y lo primero que pensó es que esto era divertido. Miró para arriba y sonrió, para luego sacar de su bolsillo un llavero con una linterna, y una madeja de lana que ató a la punta de la salida donde la habían largado y comenzó a caminar buscando a Mino, que probablemente estaba asustado. Si bien, Hani era una chica bastante inocente, Mino era una persona llena de luz y sabía que estas cosas podían asustarlo, a ella no le importaba, porque sabía que nada de lo que estaba viendo y escuchando era real, pero por otro lado, Mino era diferente, el era tierno y dulce y no entendía que la gente podía ser mala por el simple hecho de serlo, por eso no entendería que lo que estaba viendo no era real.
Al llegar al centro del lugar, saludó a todos los chicos y sacó de uno de sus bolsillos una brújula, y si bien quizás para los demás parecía una brújula normal, había tomado la idea de una película de piratas que había visto, la brújula no señalaba al norte, sino señalaba lo que uno más deseaba. Y en cuanto apuntó hacia la izquierda, tomó la madeja de lana y comenzó a caminar. Hasta que lo encontró, abrazado a sus propias piernas, probablemente asustado por algo. Hani soltó todo menos la linterna y caminó hasta el y lo abrazó acariciándole el cabello para luego mirarlo y sonreírle, aunque sabía que eso no era suficiente “Estoy aquí” habló por primera vez en años “No pasa nada, lo prometo” dijo sacando un patito de goma pequeño de su bolsillo derecho “¿Ves?” preguntó apretando la cabeza del pato que empezaba a brillar, para luego tomarle la mano y caminar hasta donde estaba la madeja de hilo y seguir el camino nuevamente.
Al salir, estaban casi todos los chicos en el centro del lugar, así que Hani simplemente miró a donde estaba Eunji y Jinwoo “¿Falta alguien más?” les preguntó, haciendo que los dos la miraran con cierta sorpresa, y Jinwoo contestó que aún faltaba que llegaran algunos, pero que estaban casi completos “Bien” dijo con una sonrisa acariciando la mano de Mino con el pulgar.
“Hace un mes que estoy teniendo que convivir con todos éstos psicópatas. Tú dime cómo puedo estar.” Haru bufó mientras se sentaba junto a Taeyeon en la sala de control para ver las cámaras del laberinto del terror en el que habían metido a todos sus amiguitos especiales. “Pónganle a su hermana muerta. Quiero ver qué tanto llora.” Dijo señalando hacia la pantalla donde estaba la insulsa de Eunji, y soltó una risa mientras veía cómo configuraban los detalles para que se le apareciera una niñita pequeña y la atormentara. “Esto es tan divertido, no puedo creerlo.” Murmuró aplaudiendo un par de veces hasta que apareció alguien más en el cuadro de la estúpida, y Haru tuvo que clavar sus uñas en el apoyabrazos de su silla para no gritar porque ¿qué mierda era lo que hacía Jinwoo con ella? “¿Qué esperan? Manga de ineptos, ¿por qué no hacen algo? Ahora.” Gritó dando un manotazo en el escritorio frente a ella, haciendo que una pila de papeles empezara a arder y que Taeyeon le pidiera que por favor mantuviera la calma mientras le reafirmaba que tenían todo bajo control. “Porque seguro es muy difícil apretar un par de botones, ¿no?” Haru se cruzó de brazos y apartó la mirada del monitor porque ahora él la estaba llevando en su espalda y como era más rápido de lo considerado normal pudo sacarla del sector dentro del cual podían montar la ilusión antes de que ella pudiese ver el truco, y Haru estaba molesta. “Imbéciles.” Dijo por lo bajo. Su padre no estaba aportando tanto dinero para que no respetaran una simple orden. De todas formas ni siquiera entendía por qué le molestaba tanto que este chico estuviese cerca de cualquier otra mujer que no fuera ella, más que nada considerando que ella era cien por ciento lesbiana y no lo dudaba, pero… simplemente le enfermaba y ya. “Ay, miren a los gays.” Se burló al ver a Lana del Gay encontrándose con Bobbs Bunny, segundos antes de que Dollface se uniera a ellos y corriera a los brazos de su homo, qué romántico. “Me dan asco.” Rodó los ojos y siguió mirando mientras los responsables de esta cosa se reunían en el centro de la sala.
Y mientras su alrededor todos los doctores hablaban de cosas irrelevantes acerca de cómo ‘la teoría era cierta’ y que 'el instinto’ y bla bla bla, a quién le importaba, Haru se colocó el par de auriculares que había dejado Taeyeon cuando se puso de pie y subió el volumen de la escena en la que estaba Jinwoo abrazando a la asquerosa de Eunji. ¿Qué era lo que le veía de todas maneras? Ni siquiera tenía tan buen cuerpo, y era bastante corta en lo que respectaba a tener una personalidad. O bueno, fingiendo que no la tenía para así poder ser una zorra sin que la juzgaran porque ¿cómo juzgar a la nenita dulce? Bullshit. Justo cuando estaba por quitárselos porque no podía aguantar ni un segundo más oyendo esta paparruchada, oyó su nombre. “Uh-oh.” Dijo sonriendo como una maniática porque había sido Jinwoo el que la nombró así como el único que había notado su ausencia — y Haru no podía quedarse ahí, menos que menos cuando él estaba por meterse de vuelta al laberinto por ella. “Dame un dispositivo de localización.” Ordenó arrancándose los auriculares y yendo hacia donde todos seguían reunidos. "¡Te dije que me des el dispositivo de localización!“ Gritó dándole un empujón al asistente del doctor Jung, que hizo amago de querer reaccionar negativamente pero su jefe lo detuvo, como correspondía. Tras ese pequeño casi inconveniente, Haru obtuvo lo que quería y se metió rápidamente al estúpido lugar antes de empezar a caminar mirando alrededor en caso de que alguno de estos infelices decidiera vengarse y ponerle alguna mierda tétrica enfrente, lo cual no pasó pero… ¿quién decía que no podía fingir un poco? “Maldita loca.” Susurró para sí misma entre risitas mientras empezaba a llorar porque sí, y para cuando oyó las pisadas acercándose a ella ya tenía las mejillas empapadas por las lágrimas — justo como quería desde un principio. “¡Jinwoo-ssi!” Exclamó al verlo y corrió hacia él, abrazándolo como si el hecho de ver un rostro conocido fuera un alivio, y luego asintió cuando él le preguntó si estaba bien y le limpió las lágrimas en un gesto bastante dulce. ¿Qué demonios era lo que tenía de especial como para provocar tal efecto en ella? Es decir, sentía que podía seguirlo hasta el fin del mundo si se lo pedía… aunque eso era ridículo, ja. “¿En dónde están todos?” Preguntó aferrándose a la manga de su hoodie y caminó a su lado todo el tiempo hasta llegar adonde estaba reunido todo el Cirque du Freak. Claramente Haru no tenía intención de soltarse del muchacho, y se encargó de manera sutil de que Eunji lo supiera mientras la miraba con un semblante serio. “¿Y qué se supone que hagamos aho…?” Pero no pudo terminar de hablar porque de repente estaba llorando histéricamente, esta vez de verdad. No quería ponerse paranoica, pero esto sin lugar a dudas seguro era obra de alguno de estos estúpidos con esas cosas que le habían inyectado hacía unos días con la excusa de que podía hacerla inmune a los poderes de sus amiguitos. Había pasado varias veces ya, y apestaba. “Lo siento, es q-que…” Se forzó a hablar, a pesar de que estaba más enojada que emo como todos estos fracasados. “Sólo tenía mucho miedo.” Susurró escondiendo su rostro contra el brazo de Jinwoo, que se apartó con delicadeza y le puso la mano en el hombro antes de decirle que ya estaba a salvo porque estaban todos juntos — y acto seguido se fue junto a las estúpidas de sus amiguitas. ¿A qué carajo estaba jugando? Fingiendo preocuparse por ella y luego yéndose con esas zorras, qué ridiculez. ¡El descaro que tenían los tipos de hoy en día!
“Miryo…. Miryo ¿Estás aquí?” dijo mientras llamaba a su amiguita en ese enorme laberinto que no llevaba a ningún lado “¿Por qué tenían que ser arañas?” dijo intentando recuperar el aliento, mientras recordaba la manada de arañas de las que tuvo que correr. Detestaba las arañas desde pequeño, cuando un niño en la escuela le puso una en la cartuchera y lo asustó, desde ese momento le causaban terror, pero ahora debía ser valiente porque seguramente Miryo lo había seguido, además, debía encontrar a Haerin, que seguramente también estaba asustada como el “Haerin ¿Estás por aquí?” preguntó doblando en una esquina, y chocando con la chica como arte de magia “Haerin, aquí estás” dijo abrazando a la chica que le dijo que quería ir con su hermano “Ya lo encontraremos, te lo prometo” dijo poniéndole un brazo encima, para luego ver como Miryo se aparecía en frente de ellos y les empezaba a mostrar la salida.
Salieron rápidamente del laberinto, donde encontraron a varios de los chicos, excepto a Amaranta y a Jinyoung “¿Donde están Amaranta y Jinyoung?” preguntó, pero se detuvo porque Miryo le estaba tirando la remera, mientras le señalaba a una chica pelirroja al lado de Jinwoo “Es muy linda esa chica ¿Que hay con ella?” preguntó y sintió a su corazón dar un salto cuando Myrio le dijo que era su hermana “Bueno Myrio, te prometo que cuando salgamos de aquí, hablaré con ella pero primero tenemos que encontrar a Amaranta y Jinyoung ¿De acuerdo?” le dijo con una sonrisa, a lo que ella asintió y desapareció por algunos segundos para luego volver y señalarle el camino hacia donde estaban los dos chicos.
Caminaron por algunos momentos, hasta que encontraron a los dos, Jinyoung abrazó a Haerin y caminaron todos afuera del laberinto a la parte del medio, donde estaban todos “¿Falta alguien?” preguntó y una exasperada Euna, respondió que aún faltaba Haru. Jinwoo, que hasta esos momentos no se había separado de Eunji, le dijo algo y salió corriendo probablemente a buscar a Haru “Esperemos a salir de aquí, Miryo, seguramente este lugar tampoco le hizo muy bien a ella” le respondió a la niña, que estaba muy emocionada por ver a su hermana después de tanto tiempo. Luego de que Jinwoo volviera con Haru, comenzaron a discutir que era lo mejor para hacer, a lo que Jinwoo terminó diciendo que lo mejor era ir por el único lugar donde no había salido nadie, y luego de que todos recordaran su salida, comenzaron a caminar con Jinwoo guiándolos junto a Euna y luego de unos momentos, estuvieron libres “¡Lo hicimos!” dijo abrazando a Mino con una sonrisa “Eso es” dijo chocandole los cinco a Haerin, para luego racarse la nuca y sonreír porque los nuevos lo estaban mirando extrañado.














