Supe que mis sentimientos eran tan intensos como escandalosos.
Supe que los tuyos eran tenues y silenciosos, como la brisa de una mañana de invierno.
Pero la lluvia no dura para siempre y el sol siempre vuelve a salir. Dime entonces, si eres agua que vuelve o agua que va.
¿Vale la pena latir por un corazón que ya no está?













