Posicionamiento la batalla por su mente Pt #3
El truco del nombre
Al momento de escoger un nombre para la marca, es importante que pienses en si es fácil de recordar y fácil de pronunciar para los consumidores ya que con esto puede posicionarse más fácilmente. Las empresas están orientadas según una referencia visual. Les preocupa mucho que el nombre tenga buena apariencia y no tienen en cuenta cómo suena. La gente de negocios también cae en la misma trampa. Lo primero que se debe considerar es el propio nombre. En segundo lugar se debe considerar el nombre de la empresa, o que comienza como una taquigrafía visual para ahorrar papel y tiempo de máquina acaba siendo el monograma del éxito. La razón principal de que se cometan errores al seleccionar los nombres estriba en que los ejecutivos viven en un océano de papel. Otra razón por la cual las empresas sustituyen los nombres por iniciales puede ser lo obsoleto del nombre en sí. No es que las empresas no deban cambiar sus nombres. Todo lo contrario. Nada permanece inalterable durante mucho tiempo. Los tiempos cambian. Los productos pasan de moda. Los mercados vienen y van. Y a veces son necesarias las fusiones. Por lo que llega un momento en que es necesario el cambio del nombre. Algunas compañías tienen suerte. Sus iniciales, incidental o incondicionalmente forman acrónimos. Otro aspecto que la gente olvida al escoger un nombre e la dificultad de dar con él en la guía telefónica. Como rara vez se busca el propio nombre, no nos percatamos de lo difícil que es hallarlo. La trampa del viaje gratis. En la era de los productos, cuán fáciles eran las situaciones. Cada empresa se especializaba en una sola línea y el nombre de la empresa lo decía todo. Pero el progreso técnico creó oportunidades. Así que las compañías empezaron a diversificarse abarcando nuevos campos. Aparece de esta manera el grupo. La empresa que no se especializa en nada. Ya sea por el desarrollo o por adquisición, el grupo está listo para entrar en cualquier campo donde pueda obtener utilidades. Cuando aparece un producto realmente nuevo, casi siempre es un error brindarle un nombre conocido. La razón es obvia. Un nombre bien conocido es bien conocido porque se asocia con algo concreto. Ocupa un lugar en la mente del público. Un nombre realmente bien conocido se encuentra en el escalafón superior de una escala bien definida. El nuevo producto, si quiere tener éxito, requerirá una nueva escala. A nueva escala, nuevo nombre. Cuando se miran las cosas con la mente del cliente en perspectiva se puede advertir dónde estuvo el error. Es el principio del sube y baja. Un nombre no puede ser para dos productos claramente distintos. Cuando uno sube, el otro baja. La expansión de línea es el resultado neto de una manera de pensar clara, sesuda y de adentro hacia afuera. Desde el punto de vista de la comunicación, la marca genérica es muy eficiente. Una palabra sirve para dos cosas. Lo que se induce en la mente no es en realidad el producto, sino el nombre del producto que el cliente en perspectiva usará como gancho donde colgar las cualidades del mismo. En sentido físico, el nombre es también como la punta de un cuchillo. Abre la mente para permitir que el mensaje penetre. Si el producto lleva un nombre apropiado, llenará el hueco mental y se quedará allí. Es posible posicionar cualquier cosa: una persona, un producto, un político. Incluso una empresa.











