Caminaba distraÃda, con la mirada baja y ensimismada en su propio juego que consistÃa en no pisar las lÃneas del pavimento. De la nada aumentó la velocidad, sin notar que alguien se encontraba adelante, provocando que chocaran—. Lo siento —se disculpó, mientras que a su vez se agachaba a recoger sus pertenencias, que ahora se encontraban dispersadas en el suelo.
Sintió el cuerpo de la chica impactar con el suyo y lo tomó por sorpresa. Cuando levanto la mirada se encontró con un rostro familiar —¡Alice! ¿Te encuentras bien?— Preguntó antes de agacharse a recoger el pequeño objeto que rodaba por el piso.











