2024: Todo pasa.
Todo pasa No se en quĂ© momento se volviĂł una tradiciĂłn sentarme la Ăşltima noche del año a vertir todos mis recuerdos en texto. Quizás mi subconsciente necesitaba vaciar todos sus memorias felices y volver a extraer la adrenalina y felicidad que le habĂan dado en el Ăşltimo año.
EmpezĂł siendo como un diario recapitulado, con nombres y momentos para cada recuerdo. Y con el tiempo fue volviĂ©ndose más estricto, a veces poĂ©tico, a veces más duro, a veces tan especĂfico pero tambiĂ©n tan abstracto como pudiera ser.
Todo para que al final saliera una frase trillada que parecerĂa sacada de una galleta de la suerte.
Este año empezĂł igual de abstracto que los párrafos anteriores. Esa habĂa sido la narrativa que castigaba mis errores.
Hasta que empezĂł a fluir la vida. El 16 de enero llegĂł el correo que redefiniĂł mi camino a una vereda llena de sorpresas. Y asĂ lleguĂ© a Globant, la puerta que reciĂ©n parecĂa haberse cerrado. Y me di cuenta que no podĂa seguir siendo un hombre abstracto nadando en el vacĂo de mi vida. Necesitaba enfrentar el miedo de comenzar de cero.
Tener que lidiar con la indiferencia de los demás ante alguien nuevo y abrirme el camino fue un paso que solamente di una vez que aquella tarde me abrumĂ©. LleguĂ© al lĂmite de mi ansiedad y por primera vez huĂ, corrĂ a esconderme. Sentirme tan extraño en un lugar que profesionalmente me sentaba tan bien fue el catalizador que removiĂł mi ser para cambiar y empezar a crear nuevas relaciones.
Si bien no es un proceso consolidado al 100%, me di cuenta en mi segundo proceso en Claro Sports que no estaba bien sufrir haciendo algo que amas. Necesitaba abrir mi mente y dejar que las personas pasaran a través de mi corazón, por más duro y lleno de prejuicios que esta.
AsĂ fue la noche del 31, insignificante para otros pero para mĂ, la oportunidad de volver a sentirme parte de algo. No puedo hacer nada para regresar a mis antiguos cĂrculos, lo mejor que puedo hacer es abrirme, ser alguien que fluya como lo fui esa noche en Pedregal, esa noche con Jonathan, esa vez en RevoluciĂłn.
Seguir mis impulsos muchas veces no ha sido lo mejor, ha quedado demostrado varias veces. Y aquà es donde debo reconocer que pensar las cosas 2 veces me salvó muchas noches, como esa mañana afuera de Chabacano o esa noche en el Pepsi Center.
Pero es momento de reconocer el momento más importante del 2024: esas 2 semanas de titulaciĂłn. Un mar de dudas, preguntas, inundado de la inseguridad de saber si todo saldrĂa bien, y si podrĂa contar con esas personas a quienes siempre he querido sabiendo que habĂa poco tiempo de anticipaciĂłn.
Y llegĂł el 5 de diciembre, una tarde que supo muy diferente. Salir en un dĂa normal, con mi mejor traje, mi mejor peinado, mis padres y llegar a CU es un paisaje que llevo tatuado en mi memoria cuadro por cuadro. SobrevivĂ a una cruel advertencia de tiempo e hice lo que mejor sĂ© hacer, fluir y dejarme llevar. Y por fin vivĂ lo que habĂa sido un sueño por muchos años: titularme frente a mis padres, mi familia y mi mejor amigo.
Fue ahĂ donde me di cuenta que sin saberlo fui forjando mi camino, demostrándome de lo que podĂa ser capaz, y lo más importante: lo mucho que quiero a mi familia. Gracias a ellos, los maravillosos conciertos juntos, las noches de pláticas, me dieron la fuerza para saber que me siento querido, y que puedo encajar.
Solo es cuestiĂłn de abrir los ojos, vivir los momentos, atreverse al error, llorar las tristezas y eventualmente, pasar la página. De eso se tratĂł este 2024. Pues finalmente la noche se acaba y empieza el dĂa. La tristeza pasa y empieza la felicidad. Unos retos terminan y comienzan otros. Por esa razĂłn vale la pena seguir abriendo el camino, porque hay nuevas personas y nuevos momentos esperando en la siguiente estaciĂłn. Llegará un momento en el que sentirás que estás en otro año, en otra vida, sanando y volviendo a comenzar. Porque… todo pasa.













