Para Navidad nunca sé qué decir, y no es que sea muy distinto en Año Nuevo, pero me gusta más esta oportunidad, para desearles lo mejor de lo mejor que, para mí, ¡justo ahora es #VIDA! Gracias por acompañar, de cerca o lejos, este 2016 que estuvo lleno de pérdidas, golpes, obstáculos e incomodidades varias, pero igual de experiencias y personas que no cambiaría por nada. No puedo pasar con todxs lxs que quisiera esta última celebración del año (¿se imaginan una mesa así, repleta de todxs a quienes estiman enormemente? Yo sí. Algún día), mas no dejo de extender mis afectos para ustedes... Que el 2017 nos encuentre pronto, sobre su lomo, cabalgando contra el viento. ¡Abrazos rompehuesos! Hugo. Pinche gordito. Llanto incontrolable. Cagarse de risa después. Mamá. Papá. Hermanxs. Primxs hermanxs. Familia. Estar allí. Abuelxs. Amigxs. Tíxs amigxs. MUJERES. Estar aquí. Charlas que se expanden lo que bien podría ser el infinito. Abrazos tremebundos. Colado (pienso que solo le faltaba hablar, y luego que no, porque aún con su garbo de realeza perruna, nos dijo mucho... Que somos capaces de DAR. Darnos). Tomasa. Mi negra. Morir. Kipi. Mi trapito casi poodle. Que no me importa. Resistir. Me importa. Sí. Besar poco, buscar poco. Encontrar mucho. Encontrar-se. Tocar el alma. Que el tiempo se escurra. Dejar que el tiempo se escurra. Se apiade. Ser de tan minúsculo tamaño. Ser inmensos. El papá me acaba de lanzar un malvavisco. La risa de Alo. Extrañar a Juan. Mamá moviéndose, ¡moviéndose! Mi corazón. Seguimos por aquí, así que a darle.












