Nos escapamos por la madrugada, tenia tanto miedo de hacerlo, pensé que me descubrirían o algo así, recuerdo que el corazón me palpitaba demasiado y qué hacía mucho frío, recuerdo haber caminado deseando que nadie me viera, ni siquiera los vecinos, llegue tarde a propósito, porque quería una buena excusa si me encontraba con alguien, las estrellas estaban tan brillantes y el cielo tan oscuro. Vivir se siente así, emocionante. A lo lejos se veía el coche amarillo y yo sabía que me estabas esperando, me dijiste que me tenías que dar el suéter, que por cierto tenía un olor tan raro y simplemente lo demás es historia. Nunca me atraparon, nunca volvimos a escaparnos en la madrugada, nunca me pudiste decir lo que en realidad pasaba, pensaba que ese tipo de momentos se quedaban en el corazón de las personas y me enseñaste que no es así. No te dije lo feliz que fui el año pasado por conocerte, no te felicité en tu cumpleaños, ni tampoco te lleve otro caballo, una de las pulseras se rompió y otra la deje en un cajón que no volveré a abrir en meses, no supe qué pasó con el suéter, lo más seguro es que ya esté quemado, ni siquiera puedo recordar las últimas palabras que me dijiste o la última vez que me dijiste que me amabas, hay muchas cosas que deje atrás pero este momento, ver tu cara con la luz del amanecer, tus ojos viéndome aún me atormenta, me dispara el shock y no tiene sentido, probablemente nunca lo tuvo, yo creo que siempre supiste cómo terminarían las cosas y me dejaste amarte, tan enfermizo, es una de las cosas locas de la vida que hace 365 días estuviésemos así y hoy ya eres un extraño, quisiera poder borrarte para siempre pero sería borrar el amor que ya hace en mi, fui tan buena y ahora es como si nada después de eso pudiera importarme, ya no me importa si nadie más se va de mi vida, que horrible ser como tu.