Intemperie
Intemperie es una novela de Jesús Carrasco, publicada en 2013, que narra la huida de un niño a través de un país arrasado por la sequía y gobernado por la violencia. En un entorno cerrado, sin nombres ni fechas, pero basado en las tierras de Toledo en las que se cría el autor. En ese lugar, el joven habrá de aprender a valerse por sí mismo en contra de los obstáculos del mundo rural. Cuenta con la ayuda crucial de un anciano pastor de cabras que le iniciará en la supervivencia en un entorno salvaje
Jesús Carrasco construye un relato duro a la vez que poético, protagonizado por arquetipos: el niño, el cabrero y el alguacil. Con un estilo cuidado palabra a palabra, la estética resulta tan importante como la propia trama, que resulta fácil de seguir. Esto se debe a que el interés reside en la evolución del personaje principal, lo cual podría llevarnos a considerar la obra como una bidungsroman o novela de aprendizaje. Esta se inserta en la corriente del Neorruralismo, movimiento del cual Javier Carrasco es el máximo exponente. Se trata de una tendencia actual, del siglo XXI, en la que varios autores de diferentes géneros inciden en temática y forma. El ensayo La España vacía (2016) de Sergio del Molino es reseñable. A través de su lectura comprendemos mejor el fondo de obras como Intemperie u otras insertas en la corriente, como son Lobisón de Ginés Sánchez, El niño que robó el caballo de Atila de Iván Repila o Las efímeras de Pilar Ardón.
Al tratarse de un tema tan circunstancial y habiendo despertado gran interés, tres años más tarde de la publicación de la novela, Javi Rey adapta al cómic la inquietante historia de Jesús Carrasco. Esta obra formidable plagada de ilustraciones y llena de matices cromáticos muestra una gran personalidad. El mismo Carrasco opina sobre la versión: “Soy aficionado al cómic y lo vivo como un regalo muy especial, porque siento mucha complicidad con Javi y el trabajo que está haciendo es buenísimo. Se ha ganado mi completa confianza y me siento un privilegiado porque alguien con tanto talento como él esté adaptando mi novela”.
El proceso de adaptación gráfica lo dirige el propio Javi Rey, que se ocupa de ordenar y estructurar el guión. Cuenta con Carrasco si lo necesita, pero tal y como este último expresa: “Hay que mantener el espíritu del libro, pero yo debo quedarme al margen. Javi es el autor de la novela gráfica.” Gracias a él, las sensaciones que nos transmite la novela nos llegan en forma de imagen, elemento de extrema importancia en la época tecnológica en la que nos encontramos. Se logra una lectura amena, rápida, pero no superficial, pues los detalles (aparentemente sencillos) de los dibujos son los que aportan los matices de la novela. En palabras de Rut de las Heras Bretín, en su artículo sobre la novela publicado en El País: “pequeños detalles como que todos los personajes tengan los dientes con defectos simboliza lo hostil del entorno en el que viven; siempre que en las viñetas hay primeros planos, las moscas están presentes en la escena como recurso para mostrar el calor y el mal olor; la gama cromática cálida, con textura, que ensucie, que represente la sofocante llanura infinita. Para los colores que ha usado se quedó con una descripción del libro en la que dice que el precipicio está donde acaba la sombra, ahí hay que luchar para sobrevivir.”
Al final del cómic, nos encontramos con una entrevista a los creadores. Gracias a ella, conocemos cómo llegan al mundo de la literatura y del dibujo. Jesús Carrasco (Badajoz, 1972) cuenta que comienza con 7 años como lector, con cómics Asterix sobre todo. Tras ello, empezó a acudir a la biblioteca pública y a devorar cualquier libro que tuviera a su alcance. Cuando se muda a Madrid para estudiar conoce a un grupo de personas que lo ayudan a integrarse en el panorama literario, con autores norteamericanos como principales influencias. Por otro lado, Javi Rey (Bruselas, 1982) expresa que su primera atracción fue hacia el dibujo, no hacia el cómic específicamente. De hecho, la carrera que estudió no tiene nada que ver con ello, pero terminó formándose en la Escola Joso de Barcelona, donde la mayoría de profesores eran dibujantes de cómic y crearon en él la misma afición.
Recientemente, en 2019, esta historia se ha llevado a la pantalla grande de la mano de Benito Zambrano. Versión premiada con un Goya a mejor guión adaptado y nominada a otros tres. Protagonizada por el aclamado actor Luis Tosar, esta cinta ha sido un éxito de crítica. Como antecedentes de este tipo de obras llevadas al cine podríamos establecer La familia de Pascual Duarte, Los santos inocentes y Con el viento solano, tres películas de Ricardo Franco y Mario Camus. A pesar de las similitudes que permiten esta afirmación, según Javier Ocaña, crítico cinematográfico de El País: “la denuncia social era más meridiana en esos tres libros, y más simbólica en el de Carrasco; y los personajes y las tramas de Intemperie apenas se desarrollaban, no había nombres, fechas ni lugares concretos, con la consiguiente dificultad para una traslación cinematográfica”.
Finalizamos remarcando el carácter crítico de la novela y el estilo aportado por la interpretación artística de Javi Rey. Pese a tratarse de su novela debut, consigue capturar temas tan actuales como el abandono de la España rural. El autor venía de la novela infantil y el relato corto, gracias a un momento de “maduración o locura”, da el salto a la novela. Tanto en la obra original como en el cómic visualizamos un paisaje árido y hostil, reflejo de la sociedad que descuida estos entornos. Jesús Carrasco consigue crear una novela armónica en el tratamiento de sus temas, lo que Javi Rey refleja con gran soltura en su adaptación.
Los enlaces para acceder a los dos artículos mencionados en la reseña son los siguientes:
https://elpais.com/cultura/2016/06/07/actualidad/1465335488_694189.html
https://elpais.com/cultura/2019/11/20/actualidad/1574277133_639748.html












