¡Es que uno no puede dejar el salón solo unos minutos!
¿Quién demonios ha sido?
Se cubrió la boca con una de sus manos evitando reír porque no deseaba que la castigaran pero no pudo contenerlo más cuando el profesor preguntó quién había sido. Todos los ojos de la clase se enfocaron en ella y levantó ambas manos en el aire sin dejar de reír. — Yo no fuí, ¡lo juro! —sonaba poco creíble pero era la verdad.









