Rodó los ojos y pensó seriamente en irse, pero no podía dejarla con tantos chicos en ese estado, varios eran Greylight y era difícil saber que los hizo entrar a un reformatorio. —También quiero violarte, ajá. Mejor ven conmigo— volvió a insistir, a pesar de las miradas de los chicos y sus voces pidiendo que mejor se sumara.
La escucho y sin ánimos de pelear asintió— Me gustan los chicos — comentó, aunque en realidad no tenía porque hacerlo — Aun así voy contigo, me gusta el tono dulce de tu voz — agrego, ignorando las voces masculinas que habían empezado a hacerse sentir.







