Cambios normales… supongo
Creo que en mi mente aún viven intactos los recuerdos de nuestras risas,
como constelaciones que no se apagan,
como estrellas tercas que se niegan a morir.
Todavía guardo los detalles que me diste,
tu forma de mirarme… esa mirada que parecía abrazarme sin tocarme.
Y eso mi amor no se borra.
Siento que estoy intentando dar lo mejor de mí,
quizás porque en algún punto me equivoqué.
Tal vez eso nos hizo crecer, o tal vez nos dejó heridas,
cicatrices que sangran en silencio bajo la piel.
Sé que escribiendo me expreso mejor —ya lo sabes—
pero hay cosas que no puedo seguir guardando en el pecho, ni en el alma ni en el corazón.
No te lo digo como reclamo, sino como quien tiembla al amar.
Tu forma de mirarme ya no brilla, tus ojos ya no bailan en los míos.
Y no te juzgo, te entiendo.
Quema como sol del mediodía sobre el alma desnuda.
Y yo prefiero callar, porque en silencio aún tengo la esperanza
de que un día vuelvas a mirarme como antes.
Como si yo también fuera cielo.
Tú fuiste mi calma cuando el mundo se me venía encima,
me salvaste cuando estaba pisando el sol sin escudo y me quemaba.
Fuiste mis girasoles, mi norte, mi abrigo.
Fuiste tantas cosas, que ahora me cuesta entender
cómo sigues aquí y, a la vez, tan lejos.
Sé que no soy lo mejor que te ha pasado,
pero juro que intento ser mejor cada día, no solo por mí, sino por las dos.
Porque yo sí creo en las segundas oportunidades.
Creo en el amor que no se rinde,
en el amor que espera bajo la lluvia con un poema entre las manos.
Creo en el amor a la antigua, el que se repara,
el que se mira a los ojos aunque tiemble todo.
Y si supieras cuántas veces me he partido en pedazos…
y aún así, te sigo amando igual que el primer día.
Con nervios, con mariposas,
con galaxias enteras que nacen cuando me hablas bajito.
Siento que tú ya no me ves igual.
mientras yo por ti soy todo.
No escribo esto para que respondas,
es solo un desahogo desde mi insomnio,
Solo quiero que sepas que si la vida nos dio una segunda coincidencia,
no quiero que sea a medias.
Quiero que sea entera, con el alma, con las manos, con los miedos incluidos.
Entiendo si no es lo que quieres ahora,
pero por favor no me alejes.
No me saques del único lugar donde quiero estar:
Por más errores que arrastre.
Estoy aquí, reconstruyendo estrellas que ya se apagaron,
uniendo vidrios rotos para hacer espejos nuevos.
Estoy dispuesta a todo solo por verte sonreír.
Y no sé si lo estoy haciendo bien.
Me frustra y me duele en lo más profundo darlo todo,
pero regresar con más amor,
con más ganas de construir.
me tienes confundida entre un “sí”, un “no” y un “más o menos”
cuando yo ya tengo un “sí” pintado en la frente,
pegado a los labios y flotando en mi caótica mente estelar,
que solo quiere que ambas estemos bien.
¿Qué te falta para volver a verme como antes?
¿Qué me falta a mí para volver a ser tu galaxia?
Pensamientos de insomnios sin concluir.