Son curiosos esos aniversarios que uno guarda sin querer en el cajoncito de la melancolía... Hace cinco años que nos conocimos, hace tres nos enamoramos con un vino los senderos, diez de que no vamos a la playa, ya son dos de esa tarde soleada en que supe que esa casa era mi hogar, hoy, el año pasado, nos mal viajamos, uno año de que falleció el abuelo, un año del día más feliz de mi vida, en noviembre se cumple uno del más nefasto, por estas fechas coinciden dos aniversarios...
Y así armamos la noción de tiempo, que no existe realment
















