Turbulencias y vuelta de las estrellas
Diario de las Estrellas, día 38, ISS GETAFE.
Las turbulencias en la ISS Getafe han sido tan fuertes últimamente que supusieron reorganización de viaje, espacios habitacionales, un paseo espacial y cierto alboroto. Por lo general, habíamos estado acomodados ya en la cápsula, no sin algún roce de la escafandra que íbamos soldando con paciencia sobre la marcha.
Pero llegó el momento de emprender una operación de rescate, socorriendo el espacio exterior. Era una decisión pactada que hemos asumido los dos, y que debíamos haber ejecutado preservado la seguridad y la cordura en la comunidad Revisando ahora la bitácora, debo decir que he descubierto, he vuelto a descubrir, que no tolero absolutamente situaciones sobre las que no tengo control. Y es una mala noticia para el mundo, ahora sabe que lo odio, pero es peor noticia para la nave y su triplación. Pues una de las pruebas que todo cosmonauta tiene que pasar es la de saber anteponer el bienestar común a sus propias inquietudes en situaciones de emergencia. ¿Vieron pelis armagedónicas cuando alguien se quedaba en el espacio con tal de que la nave siguiera? Pues esto, solo que a escala pequeñita, pues solo se trataba de callar un poco la boquita, hilar el hueco de la escafandra para que no escape de allí el miedo. Así que desgraciadamente, debo reportar que creo haber puesto en entredicho la integridad d la nave espacial, cegada por el miedo y algún otro sentimiento sin sentido, que no debería haber tenido lugar.
Pero no fui juzgada por ello, ni castigada. Fui abrazada y esta generosidad ha sido el regalo más bello que he recibido jamás. Ahora somos más 1 en la ISS Getafe, la cápsula somos 3+2, ciertas medidas de aislamiento dentro del aislamiento han sido tomadas, y seguimos en la órbita. Con curiosas remoldeaciones de espacio y fantasiosas adaptaciones, pero aquí seguimos.
La segunda turbulencia concernía al tripulante que tenía programada la vuelta de las estrellas. Con estos percances ya tenemos cierta práctica, así que en cuato saltaron las alarmas que ponían en cuestión su viaje, desplegamos, como fue el caso de la tripulante Horse, nuestro centro de operaciones. Aquí hemos trabajado de forma correcta, sin duda gracias a la integridad y madurez del tripulante. Y hemos conseguido salvar la vuelta de las estrellas, no el mismo día, no de la misma forma, pero parece que funciona. Nos acostamos todos con un dolor lumbar que hoy entregaremos a la madre yoga en compulsivos saludos al sol.
Así, nos ha sido regalada una mañana del mundo, una mañana que no iba a tener lugar. El regalo de un día que no iba a ocurrir jamás. En esto nos centramos poniendo parches a nuestras escafandras. Porque un día, si lo exprimes con suficientemente vehemencia, si lo vives con suficiente intensidad, es como todas las mañanas del mundo en una sola mano.















