Imagina ser sonámbula y comprarte sin querer la mejor lámpara de la historia:
@isa_hcaro

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Imagina ser sonámbula y comprarte sin querer la mejor lámpara de la historia:
@isa_hcaro
#lava #levas #vidapropia #texto #nivel #mente #bolos #balas #diablo #desvivo #tanto #vudu #viuda #buda #dios #tabu
I never knew how to spell her name when I was looking her up, but I always thought the word was pretty sounding.
Som-Nam-Bula.
Fun fact; Sonambulism is another word for sleep walking. Which makes sense-because her thing is 'blind faith' and her element is 'Hope'-something you probably have to have a lot of if you're a sonambulist (a person who sleep walks)
Ну раз пошло, то вот... более молодая версия Бруно)
Son las 4 de la mañana y mi mente está dando paseos por el pasado: Ahora más que nunca entiendo lo delgada que es esa linea que separa el extrañar a alguien y el quererlo de vuelta en tu vida.
-Limerencia Sonámbula, Sr.
Don de lenguas
Es bien sabido que todo día 33 es el día de señor y en la víspera del día yo he descubierto mi conexión con lo divino.
Os comento. Soy sonámbula. Lo sé desde hace al menos 28 años, desde el momento en que quise ser como aquel pavo real precioso que había visto en el parque y posé mi cuerpo inconsciente sobre la barandilla del balcón, tercera planta, bloques de pisos postsoviéticos en la Varsovia de los 90.
Es difícil describir la sensación sonambúlica. En el momento lo vives con inigualable intensidad: eres aquel pavo real. Encarnas esa fantasía, aunque no es una fantasía que brote de ti. Más bien, tú te sometes a una lógica que te supera.
Luego mis malabares sonámbulos han tomado otra forma, tan propia de quien no sabe callar la boca y cuya vida transcurre en un continuo hablar, comunicar, recibir, dialogar. Saben bien mis amigos que cuando caigo dormida en compañía - y caigo fácil, puedes hablar conmigo y de repente ver que ya no estoy - suele darme “el brote”. Ya desde el otro lado del sueño, mi yo todavía no apagado manipula mi cuerpo de pelele para seguir trasmitiendo a mis amigos este amor que les profieso. Les sigo hablando desde el sueño. Es una tarea dolorosa, mi yo rebosa sensaciones, hinchado de emociones intenta expresar cuánto quiere a los amigos. Pero la maya del sueño es un velo túpido y tergiversa de forma grotesca mis palabras. “Os quiero” profiesa mi yo su amor al grupúsculo de mis invitados que siguen hablando, sin prestarme la atención, mientras yo ya duermo. Pero el túpido velo lo jode todo y solo se escucha “la sopa de tomate hay que guardarla en el frigorífico, si no, se puede destrozar cuando juguemos a fútbol”.
Y así soy yo, la zombie de las fiestas que desde la ultratumba habla de pepinos, guardar las cosas en el cajón, etc., y solo pocos saben que detrás hay un yo frustrado, un yo que lucha contra el sueño y que quiere seguir diciendo “os amo”.
Pues bien, en el día 32 de la cuarentena mis dotes comunicativos y sonámbulos subieron a un nuevo nivel. Por lo general, sigo comunicándome desde la cuarentena. En la casa somos cuatro seres unidos por el azar y luego ya por el destino. La familia está implicada en los rituales. Los monos han vuelto. Y luego está El Persa, el recuerdo más persistente de quien fui y quien soy, amigo, amor, apoyo, ser fuerte y fragil a la vez a quien preservar y quien preserva.
El Persa habla y yo le hablo al Persa. Él sabe que si pudiera elegir con quien pasar el apocalipsis, lo elegiría a él. Tiene apuntado en su calendario (¡lo he visto!) un día, un lugar y una hora secretos para encontrarnos cuando ya se decrete el apocalipsis. Así que hablamos. Por la mañana y por la noche. Y claro. Ante estos encuentros es difícil callar a mi yo dicharrachero. Mi yo sigue conversando. Y así, hará dos noches, mi yo con la lentitud de quien no tiene un cuerpo y tiene que gobernar sobre él, levantó parsimoniosamente mi mano, abrió el ojo, doblegó el cuerpo con una inusitada fuerza de voluntad y en minutos larguísimos lo obligó a mandarle un mensaje al Persa. Intensidad dolorosa, mi yo machacaba a mi cuerpo para que eligiera, letra por letra, las palabras más bellas para que mi amor, amistad y gratitud se hagan públicas. Y yo y el cuerpo escribían, deleitándose en las vocales, viendo el mensaje tan bello. Tras todo ello mi cuerpo se relajó, mi yo se relajó y no tuve conciencia de nada hasta la mañana siguiente. Y claro. El túpido velo me la volvió a joder, pérfida maya. Pues por la mañana, cuando me desperté, vi el mensaje de horror del Persa que me hizo recordár con frustración mis malabares de la noche pasada. “¡Estás bien?¡No me asustes!” Me preguntaba el Persa. Y, retrocediendo para ver qué coño ha pasado aquella noche en la que quise seguir acompañada, encontré estas palabras que expresaban la conmoción de mi alma.
Y estas palabras eran:
MIERCARDO, POLENIE, WODEO, YO
Seguimos sin saber qué demonio me las mandó.
Mood
В свете Селунэ