( cursedbythemoon. )
En cierto modo ver aquellas confusiones del chico le hacía recordar cuando era más joven y se encargaba de ayudar a alumnos de cursos inferiores en la biblioteca, siempre había sido de los que se sabían el libro al pie de la letra. Se rió suavemente por el hecho de el menor no recordase el nombre del jefe de su casa, pero estaba claro que no se lo contaría a su amigo o haría arder Troya o algo así—. Bueno, no creo que haya algo que no pueda evitar si tengo mi varita a mano, además… Mejor que practiques y metas la pata conmigo a que la metas con otra persona que no sea capaz de aguantar, por ejemplo, que le des un baño sin avisar —bromeó intentando hacer la situación lo más cómoda posible. Tendría que acomodar sus horarios para poder echarle una mano, pero si con eso conseguía que sacase el curso adelante, se conformaba—. Juraría que los martes y los jueves tengo unas cuantas horas que podríamos ocupar con esas clases de refuerzo, ¿te viene mal? —preguntó y finalmente terminó de secar la túnica que volvió a ponerse, después se guardó de nuevo la varita en la manga del jersey, una vieja manía.
Tenía sentido, vamos, usualmente confundía los libros para llevar a clases y terminaba compartiendo con Luka. Quizá un déficit de atención muy avanzado, o sus habilidades estaban centradas en otro tipo de cosas. “Vale, yo prometo esforzarme por no transformarlo en algún animal, de verdad.” Bromeó, añadiendo enseguida: “No se preocupe, no pasará. Soy pésimo en transformaciones--- en todo. ¿De casualidad no existe una escuela peor que Hogwarts? Ya sabe, pera esos alumnos que preferimos estar estudiando las criaturas mágicas o de expedición en Rumania criando dragones. Aquí no nos enseñan nada de eso,” la queja se desprendió de sus labios como si estuviese hablando con la mismísima directora, por que lo no tardó en mordisquear su labio inferior hasta silenciarse por completo. “No, para nada mal. Estaré como a las tres en su oficina, ¿vale?” propuso, después de todo era una hora coherente para no incordiarlo demasiado. Un suspiro huyó de sus labios, recordando un punto importante cuando la calma se apoderó de la escena. “Ahora estamos en vacaciones, de todos modos, ¿por qué está aquí, profesor? Son vacaciones para los profesores también.”














