Las rutinas de fin de semana de Nikola eran simples: despertar, levantarse de la cama, darse una ducha, vestirse y hacer el desayuno para él y su pareja. Cielos, el solo pensar que ahora el hombre del que estaba enamorado era realmente su pareja lo hacía sonreír como un bobo y sentir un montón de mariposas en su estómago.
En fin, luego de ducharse, Nikola se dio cuenta de que no tenía camisas limpias para usar, por lo que decidió tomar una de las camisas de Erick. Después de todo, no creía que él se molestaría por eso.
Una vez estuvo listo, fue a preparar un desayuno que tenía planeado hacer hace ya mucho tiempo: unos esponjosos panqueques de avena con caramelo y arándanos encima y café con leche. Tenía fe en que a Erick le gustarían.
Erick era un gran fanático de los días libres, sobre todo podía seguir durmiendo tranquilamente sin necesidad de tomar más de dos tazas de café para seguir funcionando bien. Para él, cualquier excusa para poder descansar y tomarse el día libre era completamente razonable. Y no, no era que le disgustara su trabajo, le encantaba, pero a veces solo deseaba poder quedarse en cama a lado de su Nikola todo el día.
Y hablando de Nikola, aun recostado, Erick estiro sus brazos un poco, buscando a su novio para continuar abrazándolo mientras descansaba. Un ligero puchero se formó en sus labios al no sentir la compañía del contrario, lo que causó que un pequeño suspiro saliera de su boca. Eso solo era señal de que ya era tiempo de levantarse.
No obstante, justo cuando estuvo apunto de pararse de la cama, un reconfortante aroma llamó su atención. El detective estaba seguro de que Nikola aun no esperaba que estuviera despierto, y buscando sorprender al contrario (además de saber cual era el origen de ese delicioso aroma), decidió pasar en silencio a la cocina. Con pasos pequeños, Erick avanzó hacia la entrada de la misma, quedando completamente estático ante la imagen que tenía en frente suyo: Nikola estaba usando una de sus camisas.
¿Ver a su Nikola? ¿Con su ropa? ¿Y que la ropa le quedara un poco más grande? Erick pensó que seguro debió hacer algo muy bueno en su otra vida para ser recompensado así. ─ Lindo... ─ mencionó en voz alta, aunque según él, eso solo lo había pensado.