Hoy un hijo de puta golpeĂł a una mujer, lo hizo delante de sus propios hijos y limpiĂ© sangre de las manos de un niño que intentĂł ayudar a su mamĂĄ. RecogĂ un rĂo de lĂĄgrimas de dolor y me enfrentĂ© con la cara del miedo mientras curaba heridas de unas patadas porque no pude sanar las del corazĂłn. A esta hora, ya no puedo contener la indignaciĂłn que me brota por los ojos directa del alma. Este dĂa tomĂ© los trozos de una mujer que quiero sintiendo el peso de la humillaciĂłn en su mirada. Se me agolparon los reclamos, la denuncia, la tristeza, me temblaron las piernas ante la brutalidad. Ahora crece la infecciĂłn de la impotencia como una enfermedad que me carcome las entrañas y me lacera la razĂłn. No puedo fingir ya,  algo muriĂł en una mujer este dĂa hoy lloro un ocĂ©ano completo... lloro por mi mejor amiga. "Algo muriĂł en una mujer" por Elizabeth Carreño.











