🌿 Campo Claro: El Pueblo que #resiste con Amor y Ciudadanía
En el corazón del Este de Caracas, entre la vibrante Avenida Francisco de Miranda y la Autopista del Este, se encuentra una joya urbana que muchos llaman simplemente "mi pueblo": la urbanización Campo Claro. No es solo un conjunto de casas y calles; es un espacio donde la historia, la comunidad y la esperanza se entrelazan en una sinfonía cotidiana de resistencia, belleza y afecto.
Campo Claro no es una urbanización cualquiera. Desde sus inicios, ha sido un lugar donde la arquitectura de sus casas familiares se mezcla con la calidez humana. Muchas de las casitas eran originalmente quintas, todas llenas de vida, casas con patio central y muy frescas, algunas con terrazas que miran a montañas como el imponente Pico Occidental y al Hotel Humbolt por el Cerro El Ávila hacia el Norte, o "El Volcán" hacia el Sur, o la lejanía de El Junquito al Oeste... Hay quienes las han renovado con acabados de lujo, otras conservan ese aire nostálgico de los años '50 y '60 del siglo XX, esos años dorados de una Caracas de bien, impulsada hacia al éxito. Y todas tienen algo en común: han sido testigos de generaciones que han hecho de este lugar su hogar, su refugio y su trinchera. ¡Y es que Campo Claro siempre ha sido en gran parte una zona residencial!
Caminar por Campo Claro es encontrarse con jardines cuidados, fachadas coloridas, y rincones que parecen sacados de una postal. Las mañanas están llenas de luz natural que se filtra entre los pocos árboles que aún hay, y las tardes se tiñen de naranja mientras el sol se despide por el horizonte... Las terrazas, muchas de ellas convertidas en espacios de recreación con parrilleras, gimnasios y toldos playeros, son el escenario de reuniones familiares, celebraciones y momentos de contemplación. Y como en toda gran ciudad cosmopolita, pues sí, faltan árboles... pero ¡seamos optimistas!, todos queremos que en algún momento futuro se estén sembrando nuevas plantas y se reconformen algunos túneles de ramas verdes que existían en calles antañas de la urbanización.
🤝 Vecinos que son familia
Lo que realmente hace especial a Campo Claro es su gente. Aquí, los vecinos no son simples habitantes: son amigos, aliados, hermanos. En tiempos difíciles, han demostrado que la ciudadanía no es solo un concepto abstracto, sino una práctica diaria. Se organizan para mantener las áreas comunes, para cuidar a los más vulnerables, para compartir lo que tienen. En Campo Claro, la solidaridad no es una excepción, es la norma.
Historias abundan: desde el vecino que ofrece su estacionamiento para reparar bicicletas a los niños, hasta la señora que cada domingo reparte arepas a quienes lo necesitan, incluso quienes dan comida a los gaticos de las calles. También hay quienes tienen sus hogares como espacios culturales, donde enseñan con clases de música, pintura o yoga. Y cuando la adversidad golpea, como lo ha hecho tantas veces en Venezuela, "mi pueblo" responde con unidad.
💧 Problemas que no apagan la esperanza
Como muchas urbanizaciones caraqueñas, Campo Claro ha enfrentado desafíos: fallas en el suministro eléctrico, escasez de agua, inseguridad, y el desgaste de la infraestructura. Pero lo que distingue a este lugar es la forma en que sus habitantes honrados han respondido: La gente se ha organizado en comités vecinales, la mayoría con propósito de civismo y sin personas asociadas a militancia, estas han impulsado proyectos reales de autogestión y han exigido sus derechos con firmeza, ¡con respeto!
Falta recuperar la Zona Verde al Este, invadida por terceros de otra zonificación de la ciudad; el Parque Sur "La Comunidad" (o "Parque Comunitario Campo Claro", otro nombre), donde mal funciona una unidad de mantenimiento urbano; un terreno pequeño pero que puede servir en lo social, al norte de Campo Claro; La Av. Principal, que debe estar simil a una plaza, bella y con muchos árboles, y que sirva a los vecinos de los edificios que viven por allí.
Hay aspectos cruciales, se espera que los órganos municipales sean competentes y resuelvan: Las aceras están muy deterioradas; comerciantes y más personas han quitado los trompos de seguridad en las aceras; la demarcación vial no es constante y está mal en muchos brocales; no se realiza el mantenimiento vial con el asfaltado de calles (y faltan unos reductores de velocidad); hay problemas de tránsito cuando funciona un colegio al Norte de la urbanización; el tránsito pesado indebido que hay en la 2da y 4ta Av. está prohibido en ordenanzas, pero sigue dándose; la nula o poca presencia policial en las casetas de vigilancia, y hay que recuperarlas bien; la iluminación pública que siempre merece atención especial; el servicio de gas directo que aún muchas viviendas no tienen; el cobro de altos impuestos y tarifas en moneda extranjera (algo muy malo que ha sido legalizado y ha golpeado fuerte a todos por igual); etc.
Y todos esperan vivir sin las ilegalidades en los usos indebidos y construcciones mal hechas o desproporcionadas que han mermado la paz de la zona.
A continuación, lo más importante...
🛠️ La ciudadanía activa: ¡el potente motor del pueblo campoclarense!
Todos recuerdan la asociación de vecinos y luego los consejos comunales legítimamente constituidos con verdadera participación cívica de la colectividad. Uno de los logros más admirables de sus vecinos católicos ha sido la colocación de la Virgen de Coromoto en la Av. Principal, donde cada Navidad también se repone la imagen de La Sagrada Familia. Obvio, también se les quiere mucho a los vecinos que profesan otras religiones y siempre hay reuniones muy bonitas. También se han creado grupos de vigilancia comunitaria, redes de comunicación por WhatsApp para información, alertas y emergencias, y entre todos se gestionan jornadas de limpieza colectiva, reciclaje, entre otras. Campo Claro no espera que otros lo salven: ¡Campo Claro se salva a sí mismo, cada día!
La palabra resistencia tiene un significado profundo en Campo Claro. No se trata solo de aguantar, sino de transformar. Los vecinos han aprendido que la participación ciudadana es la herramienta más poderosa que tienen. Han hecho de sus reuniones vecinales espacios de deliberación democrática, han promovido el respeto por las normas de convivencia, ¡y han defendido su derecho a vivir con dignidad!
Incluso en medio de la crisis, han logrado mantener viva la cultura local de civismo, en lo posible. Años atrás, grupos de personas incluso de ciertas avenidas, en sociedad civil organizada, han celebrado festivales como "El Carnaval de la 3era"; también se han organizado ferias de emprendimiento; el acto del lanzamiento de un libro de historia sobre el origen de la urbanización y sus cuentos; y cada 12 de octubre (algún día antes o posterior), en algunos años, se conmemora un aniversario más de la urbanización; se promueve el arte urbano, ¡y hay más!
Campo Claro es un ejemplo venezolano de cómo la ciudadanía puede florecer incluso en los terrenos más áridos.
🌟 El futuro que se construye desde el presente
Campo Claro no es perfecto, pero es profundamente humano. Es un lugar donde la belleza no está solo en las casas, sino en los gestos cotidianos. Donde los problemas no se esconden como "desafíos" o simplemente se aceptan con conformismo, sino que se enfrentan con reclamos, creatividad y coraje. Donde el arraigo, el sentido de pertenencia es tan fuerte que muchos que se han ido sueñan con volver.
En este "pueblo caraqueño", la urbanización nos recuerda que la ciudad no es solo cemento y asfalto: es comunidad, es historia, y lo reiteramos, ¡es resistencia! Y mientras haya vecinos que crean en el poder de la ciudadanía, Campo Claro seguirá siendo un faro de esperanza en medio de la incertidumbre.
¡VIVA MI CAMPO CLARO QUERIDO, VIVA!!!
En fin: Con el corazón lleno de admiración y esperanza, saludemos fraternalmente a todos los campoclarenses, guardianes de una comunidad que resiste con amor, dignidad y coraje. ¡Qué cada amanecer en Campo Claro y en las zonas vecinas de la Parroquia Leoncio Martínez —ese municipio vibrante que fue y será nuevamente de Caracas— pues sea una oportunidad para seguir construyendo civilidad, sembrando bienestar y defendiendo lo que es justo! ¡Qué nunca falte el abrazo solidario, la palabra amable ni el impulso ciudadano que convierte cada calle en un hogar y a cada vecino en familia! ¡Qué el porvenir nos sonría a todos los venezolanos con más educación, unidad y prosperidad! ¡Sí!
Firma: Todos quienes amamos Campo Claro.
--- Escrito a los 15 días del mes de agosto del 2025.
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