Gabriela Grajeda Arévalo
Libro: Bailar con el cielo por debajo
PUT YOUR BEARD IN MY MOUTH
cherry valley forever
trying on a metaphor
NASA

No title available
YOU ARE THE REASON
Peter Solarz

Love Begins

JBB: An Artblog!
h
Show & Tell
AnasAbdin
One Nice Bug Per Day

pixel skylines
Jules of Nature

PR's Tumblrdome
Game of Thrones Daily

★
Sweet Seals For You, Always

Discoholic 🪩
seen from United States

seen from United States

seen from United States
seen from France

seen from Malaysia

seen from Belgium
seen from Kenya

seen from Poland

seen from Malaysia

seen from United States
seen from United States

seen from United States
seen from United States

seen from United States
seen from United States
seen from United Kingdom
seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from United States
@canape-kun
Gabriela Grajeda Arévalo
Libro: Bailar con el cielo por debajo
Fingir que no me alegro cada que la báscula disminuye el número.
Y empecé a caer, y caer y caer... Pero nunca llegué al fondo, no llegué ahogarme, no por completo.
Collapse.
A veces temo de su paciencia, o de su voz lenta y segura. También de aquellos argumentos llenos de madurez y realidad. No porque sea malo, solo que, ha sido de las pocas personas que me han abrazado delicadamente, ya que, él sabe que soy muy fácil de quebrar. Tratando de extender el tiempo, y que nuestro final sea un poco más lejano. No estoy acostumbrada a ello, a no quemar mis sentimientos velozmente. Es que todo en mí ha sido tan fugaz, que solo recuerdo los resultados. Quemada, herida, destruida. Sus abrazos me hacen saber que puedo ser yo misma, lentamente, disfrutando de ese pequeño fragmento de tiempo que compartimos. Me da temor. Temor de que su paciencia se agote, y su mirada se pose en una mejor alma. Aún, con todo ello, sé que todo está en mi imaginación, y que mis inseguridades son las únicas que me hacen llorar. Porque de él, solo ha habido espera y dulzura. Y aunque diga que en su interior no hay nada, yo encuentro todo lo que necesito.
Lilium
Kelvin Clarus
Un amor silencioso es igual de trágico que no ser amado.
Arline
“Voy corriendo a tu llamada más pequeña, pero cuando te necesito, nunca vienes. Pierdo el sueño pensando en que si estás bien. Me pregunto si solo te aburres, y me alejas sabiendo que reapareceré otra vez, pero uno de estos días, simplemente no estaré aquí.”
— Escritor de sueños
No te imaginas las ganas que tengo de decirte que mañana ya será demasiado tarde. Pero los dos, y todo el planeta, sabemos que es mentira. Que, si me llamas, ahí estaré.
-sempiterno
BoJack Horseman
Supongo que tenemos que dejarnos,
Que aún sé muy bien que algún día fuimos,
Pero ya no somos, esta relación se está cayendo,
Y tal vez ya jamás seremos.
Solo mira todo a tú al rededor,
nada te pertenece,
aquí nadie es de nadie,
y es tan tonto que aún sabiendo eso pensé que te tenía.
O más bien que nos teníamos,
que éramos uno pero siempre estuvimos destinados al fracaso,
por un lado tú y tú tristeza,
tus pocas ganas de querer seguir en esta vida
y tu manera tonta de siempre dejarme de lado,
y por el otro te fallé yo... con mis berrinches,
con todos los dramas que generaba
y por pedirte siempre que seas algo que realmente no querías ser conmigo.
No le encuentro sentido a todo esto
y solo a ocasionado discusiones innecesarias
y que derrames lágrimas no justificadas a causa mía,
Debo decirte adiós aunque duela,
Por que duele aún más tenerte a mi lado,
Y solo sentirte fría y distante.
Adiós.
Te confieso que no ha sido fácil, ningún adiós contigo lo ha sido. A veces entro en crisis por tu ausencia y te busco desesperadamente; te encuentro entre fotos que hablan de amor, en sonrisas que muero por borrar, en miradas que no me pertenecen. Y así transcurre mi vida, buscando señales de un amor que fue mío y ya no tanto. Queriendo hablarte, queriendo olvidar por un instante lo que eres y mi adiós: no vuelvas nunca más a mí, por favor. Dicen que todo esto es normal, que habrán días buenos donde ya no te recuerde tanto, pero no sabes cuánto los espero, porque hasta ahora todos han sido igual de malos.
— Lucía Herazo
Emily Dickinson. 1141. Poemas. [42]
“Le habría sido tan fácil reconocerla en medio de una multitud como una rosa entre matas de ortiga. Lo llenaba todo de luz, era la sonrisa que iluminaba cuanto le rodeaba.”
— Lev N. Tolstói. Anna Karénina. (via williammoll)