México, D.F a 27 de mayo de 2014: A ti: Nuestro tiempo juntos ha sido robado, desconozco el por qué, y desconozco quién fue el desalmado culpable, que sin piedad alguna, decidió ponerle fin a nuestro tiempo juntos. No me interesa averiguar o buscar una razón lógica, que pueda justificar un acto tan cruel. Sería inútil comenzar una búsqueda del actor intelectual de tan ruin acto, culparte a ti, es igual de absurdo. No queda más que enfrentarlo, resignarnos a que ha sido robado, sin poder si quiera, aferrarnos a la esperanza de su retorno. La realidad no ha querido ser condescendiente, convirtiéndose en mi enemiga. Ambas hemos jugado al absurdo y desgastante juego del olvido, permaneciendo ocultas la una de la otra, innumerables veces y cuando ha decido hacerse presente, la razón se convierte en su cómplice, decidiendo entonces no ceder, volviendo todo tan confusamente doloroso. Si tan sólo pudiera darte un poco del tiempo que me queda en esta vida, si pudiera darte unos cuantos de mis atardeceres o de mis minutos muertos, de aquellos segundos que doy por sentando sin otórgales valor alguno, te los daría en un abrir y cerrar de ojos, sin dudarlo por un momento. Es imposible e injusto querer borrar el dolor que ha dejado tu partida, quedándome con la única opción de resignarme a aprender a vivir con el peso de tu ausencia. Los planes juntos inconclusos, las palabras que quedaron sin vida, los recuerdos que faltaron construirse así como los sueños e ilusiones del futuro, han sido cruelmente cancelados, quedando sólo en eso, en promesas que jamás lograron concretarse, en la promesa de un mañana que nunca llegará. Sin embargo, el alma se me escapa por la puerta y se aferra a tu recuerdo, a tu sonrisa, a tu optimismo, a tu amor incondicional, a tu fuerza de guerrero luchando siempre con la esperanza de un mejor porvenir, mi alma se aferra a tu cobijo y protección, se aferra como si de ello dependiera su existencia, a la infinita gratitud que se ha convertido en una deuda eterna al destino por permitirnos compartir un poco de tiempo juntos en esta vida, con la esperanza de reencontrarnos en otra, para sólo entonces así, recuperar nuestro tiempo robado. Poco a poco, el rencor, el dolor, la impotencia, la frustración y el enojo, que dejó tu inesperada partida, tal y como fue su llegada, han conseguido desvanecerse, sin embargo, el vacío de tu partida será permanente. Es verdad que nuestro tiempo ha sido cruelmente robado, pero jamás podrán robarnos nuestros tiempos juntos, jamás podrán robar nuestros recuerdos construidos y nuestro cariño infinito. Con amor, M.C.T