¿Reina del Carnaval? No, gracias
Existe una acción en particular que me encanta de los hospitales (yo personalmente soy fan de la medicina crítica, me apasiona el manejo de un paciente difícil), esto es el traslado de un paciente intubado, creo que es de los pocos momentos en los que sí podemos compararnos al drama que aparece en las series de televisión, va un equipo conformado por uno o dos camilleros para empujar la pesada cama, que muchas veces ni siquiera se desliza como debería, la enfermera que está al pendiente de las soluciones, medicamentos y bomba de infusión (paciente difícil recuerden), y por último vas tú: la interna, ya sea corriendo por un lado de la camilla o encima de ésta, sincronizando las ventilaciones con la mascarilla con bolsa reservorio, o como coloquialmente le llaman, el famoso ambú, mientras observas que la saturación de oxígeno no baje de lo deseado, UN, DOS, TRES, VENTILO... UN, DOS, TRES, VENTILO... realmente una hazaña, es de esos momentos en los que la vida del paciente literalmente se encuentra en tus manos, y ésto mientras te encuentras en movimiento. En ocasiones otros te observan, sólo ellos saben lo que pasa por sus cabezas, pueden darte señales de ánimo, comentarios graciosos... pero tú, tú solo estás enfocada en movimientos respiratorios, saturación, ruidos cardíacos, de cachar cualquier dato de dificultad respiratoria, subes elevador estrecho, con todas las maromas y saltos que ésto involucra, llegas a piso, a rayos x ó a quirófano, el paciente llega también, vivo, respiras, te quitas guantes, cubreboca, y no hay mejor sentimiento, no puedes evitar sentirte empoderada, dales las gracias a todos, entrega paciente y guarda celosamente ese sentimiento de satisfacción, te lo ganaste.















