chandler bellucci ( 27 años, 09 de mayo del 1998 ) investigadora y comentarista regular en un programa de radio / streaming, conocida en los medios como la viuda secreta de amelia. cupo g2.
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@chandlucci
chandler bellucci ( 27 años, 09 de mayo del 1998 ) investigadora y comentarista regular en un programa de radio / streaming, conocida en los medios como la viuda secreta de amelia. cupo g2.
criatura de contradicciones, de venenos propios y promesas vencidas â no responde con rapidez, como si risa suave de hebras otoñales, esa que no pidiĂł permiso, la hubiese tomado por sorpresa. no porque moleste, sino porque hace demasiado que nadie rĂe asĂ cerca de ella. gira apenas, lo justo para mirar de reojo, pestañas bajas, dudando entre creerle o no. no sonrĂe, pero hay algo en la forma en que ladea cabeza que se siente como un casi. â estoy muy segura de que no les interesa si te decepcionas o no. â pausa, leve, afilada como aguja. â lo eres. nadie disfruta de mi compañĂa. â sentencia, y acerca bebida a resecos, dando un sorbo que provoca reacciĂłn inmediata, nariz tensĂĄndose con disgusto. â quĂ© asco de cafĂ©. â
# time skip
habĂa regresado el video demasiadas veces, deteniĂ©ndose siempre en la grieta. no importaba si ya habĂa empapado cada rincĂłn de su memoria, la culpa sabĂa cĂłmo flotar, cĂłmo volver a la superficie como lo hizo con otis. pero esta vez era distinto; era la voz que tantas veces le habĂa dicho que la querĂa, que no fuera tonta, la voz que la ausencia habĂa ido borrando y que sĂłlo recuperaba en la penumbra callada de la casa de sus antiguos suegros. sabĂa que en aquel instante era con suerte el reflejo de la persona que habĂa expresado hacia unas horas atrĂĄs, no era la figura que habĂa aprendido a construir para sobrevivir a la tragedia, sino la que la devolvĂa entera a ella, como si cada recuerdo la obligara a mirar el vacĂo que amelia y otis dejaron. pausĂł el video, y justo cuando iba a arrastrar de nuevo la lĂnea hacia atrĂĄs, se dio cuenta de la presencia ajena ' hey ' llamĂł, con una voz que ya no cargaba la misma armadura que antes. ' Âżpuedo pedirte algo muy patĂ©tico, eleanora? ÂżpodrĂas quedarte conmigo? '
âno es la primera vez que lucimos bien diciendo mentiras, si es que lo piensas bienâ si algo caracterizaba a los integrantes del cĂrculo, es que siempre sacan sus mejores tenidas para intentar engañar el mundo, y ciertamente esta no era la primera vez. âÂżde verdad crees que van a pagarnos?â inquiere, no segura de si la chica estaba confundida o simplemente era ingenua. âde seguro intentan que veamos esto como un favor para nosotros, asĂ que ni imagines que ganaremos algo monetario de todo estoâ era el honor de la escuela que estaba en juego mĂĄs que el de ellos mismos. âsolo queda beneficiarse de otra manera, aunque todavĂa no descubro como podrĂa hacerloâ admite con un toque de decepciĂłn en su tono, no alberga mucho optimismo de la situaciĂłn.
' creo que me molesta mĂĄs que tengas razĂłn ' dejĂł caer, con una media sonrisa que no le llegĂł a los ojos. la idea parecĂa de manual, y tal vez por eso le quemaba un poco la lengua aceptarlo ' aunque... no lo sĂ©, tal vez es mi manera de no aceptar que todo esto es gratis ' deslizĂł, acomodando el puño de la manga con un gesto lento, casi distraĂdo. 'quizĂĄs la otra manera de beneficiarse sea salir entera de aquĂ ' dijo, forzando un aire de ligereza que no terminaba de sostenerse. dio un sorbo al cafĂ© aguado, demasiado caliente, y lo apoyĂł de nuevo.
FrunciĂł ligeramente el entrecejo, sintiĂ©ndose interpelado ante el calificativo negativo. âTe juro que no estaba comiĂ©ndome las uñas, simplemente estaba â ah, pensĂ© que lo decĂas por mĂâ porque era un hĂĄbito suyo, el llevarse el dedo Ăndice a la boca cuando se encontraba demasiado abstraĂdo. No le llevĂł mucho tiempo comprender que Chandler se referĂa a circunstancias globales. âHabla por ti, yo no pienso hacer ninguna de esas dos cosas. Porque primero, me veo bastante malâ reconociĂł sin vergĂŒenza, pues ya estaba acostumbrado a verse demacrado desde que puso un pie en suelo estadounidense. âSegundo, a mĂ nadie me dice quĂ© tengo que decir y menos respecto a esto. AsĂ que ya verĂ© cĂłmo hago para que me echen a patadasâ si se oyĂł convencido, era porque no tenĂa la menor intenciĂłn de mostrarse colaborativo. âCreo que es al revĂ©s, ellos piensan que nosotros somos los que debemos pagar. Es el precio por pertenecer, Âżno?â no era una metĂĄfora, sino su verdadera visiĂłn de la realidad. âAdemĂĄs, aceptar su dinero serĂa una infamiaâ estaba claro que Ă©l no lo harĂa, la sola idea era repulsiva.
' Âżde pertenecer exactamente a que?Âża un grupo de asesinos? que montĂłn de payasos, tendrĂa que haberlos demandado ' dijo, con esa ese cansancio que a veces parecĂa un maquillaje mĂĄs que una emociĂłn. sus dedos alisaban la manga como si allĂ hubiera una arruga capaz de distraerla de la bilis. el zumbido empezĂł como un insecto lejano, hasta que el telĂ©fono vibrĂł de nuevo, insistentemente, y el nombre al que antes esperaba con anhelo encendiĂł en la pantalla. no fue el impacto de un golpe, sino el vacĂo que deja despuĂ©s, un descenso frĂo, casi imperceptible, que se instala detrĂĄs del esternĂłn. desbloqueĂł, leyĂł apenas lo suficiente para reconocer las palabras que formaban todas aquellas letras, y volviĂł a dejarlo boca abajo. el mundo recuperĂł el mismo ruido de fondo, pero su respiraciĂłn no ' callate la boca ' susurrĂł, y la frase cayĂł sin buscar atacar a clyde, ni siquiera percibiendo fonemas de su parte. sus uñas repiquetearon contra el cartĂłn, marcando un compĂĄs que no llegaba a ninguna melodĂa. ' mira tu telĂ©fono, clyde y dime si es real ' necesitaba alguien cuyos pies se encontraran en el piso.
' ÂżquĂ© de todo? Âżla muerte de otis, la impunidad descarada o el documental para fingir que todo mundo es inocente? ' no se inmuta, arquea las cejas, ladea la cabeza a la derecha y aunque intente no puede volver a enfocarse en la pantalla del kindle en el momento que le escucha, porque la carcajada apremia entre los labios y simplemente revolea los ojos en un gesto que se carga de incomodidad certera. ' es obvio que no van a pagarnos nada de esto. ' rĂe entre dientes, le observa casi con incredulidad. ' Âżde verdad todavĂa crees que nos ven como personas? '
su boca queda apenas entreabierta, como si el nombre hubiese dejado un eco frĂo en el aire, uno que se aferraba a sus costillas con uñas. la menciĂłn del melbourne masculino tenĂa un efecto peculiar en ella, era como meter la mano en un rĂo de invierno y pensar que esta vez no arderĂa. sucedĂa cada vez. la culpa era un sentimiento desgarrador cuando no habĂa a quiĂ©n suplicarle perdĂłn, cuando no quedaba mĂĄs consuelo que el peso de la propia vergĂŒenza. ' todo ' la palabra se escurre en un suspiro, como si su cuerpo necesitara recordar que aĂșn sabĂa respirar, a pesar de que Ă©l no lo hiciera ' aĂșn no la he topado ÂżtĂș? ' no habĂa estado lista para verla, y no por miedo a ella, sino por miedo a lo que podrĂa quebrarse si lo intentaba. habĂa aprendido a construir un rostro serenamente vacĂo para fingir que podĂa con todo. habĂa huido ante cualquier susurro de encuentro porque no sabĂa que podĂa despertar en ella. su frente era una performance, y era buena en ello, lo habĂa aprendido con amelia. ' sĂ© que somos muñecos, pero al menos esperaba⊠ni siquiera sĂ© quĂ© esperaba. ¿ética laboral? ' deja que la ironĂa se disuelva como tinta en agua, sin forma clara, porque ni siquiera en el chiste hay certeza.
asiente ligero a medida que ella habla, totalmente de acuerdo en que esto es repugnante y que todo lo que digan no serĂĄ mĂĄs que una sarta de mentiras. aun asĂ, lo Ășltimo que escucha enciende una chispa de ironĂa en sus ojos. ' Âżpagar? ' repite, burlĂłn. tal vez lo hagan, aunque lo duda, pero la verdad eso es lo que menos le preocupa. ni siquiera se le habĂa pasado por la cabeza. ' ÂżquĂ© precio tiene tu moral? ' no lo pregunta desde una postura superior; a fin de cuentas, Ă©l tambiĂ©n estĂĄ ahĂ, ademĂĄs tiene claro que ninguno de ellos tuvo una verdadera elecciĂłn. pero no imagina una cifra que harĂa este circo tolerable, tampoco necesita el dinero, y le asquearĂa aceptarlo.
' ÂżestĂĄs viendo dĂłnde te encuentras hablando de moral, leon? ' su tono, mĂĄs serio que antes, se deslizĂł con una calma que olĂa a advertencia. algo en su postura cambiĂł, como si por un instante la ligereza le resultara una carga innecesaria ' si me estĂĄn obligando a revivir los peores recuerdos que tengo, si tengo que fingir que pomona fue solo flores y discursos... entonces dĂ©jame al menos imaginar que una motivaciĂłn econĂłmica, que ni siquiera pensaba usar en mi misma, es una curita mediocre y no limĂłn restregado sobre carne viva ' no hubo temblor en su voz. la frase estaba dicha con una nitidez quirĂșrgica, como si cada palabra hubiera sido afilada de antemano para no parecer sĂșplica. desviĂł la mirada apenas, no por vergĂŒenza, sino por estrategia, no querĂa invitar a que alguien viera lo que no debĂa en su mirada ' Âżalguna vez le has puesto precio a tu moral? '
â ¿no es eso lo que hacen siempre en su cĂrculo? son prĂĄcticamente un reboot de mala calidad de pretty little liars. â opina, disimula desagrado con una sonrisa que busca comunicar que broma no es un ataque directo, o al menos pretender que no era asĂ. no le permite a interlocutora mucho tiempo para considerar su comentario antes de continuar: â ¿pagar? seguramente le estĂĄn pagando ellos al estudio. â todo el asunto le sabĂa demasiado artificial, dudaba que hubiese un genuino interĂ©s por conocer historia que todavĂa estaba en pleno desarrollo. â ademĂĄs, Âżno se estĂĄn hospedando gratis? eso es suficiente renumeraciĂłn, un fin de semana en nueva york y un lugar donde quedarse. â
su ceño quiso fruncirse, como una reacciĂłn casi infantil que intentaba abrirse paso entre capas de compostura entrenada. sus dientes amenazaban con morder propia lengua, con decir mĂĄs de la cuenta, con devolver alimentar estupideces, pero ella ya conocĂa el arte de tragarse las respuestas, de tensar la mandĂbula hasta volverla parte del disfraz. estaba regresando, sin quererlo, a su forma universitaria. le regalĂł apenas un asentimiento, una mirada vacĂa, opaca como el fondo de una taza rota ' antes que hospedarme en cercanĂas de algunos de ellos, prefiero ser la siguiente desaparecida ' el comentario escapĂł como un reflejo, tan frĂo que parecĂa ajeno incluso a ella. le siguiĂł, inevitable, esa capa densa de culpa que no ardĂa, sino que pesaba ' ni el hospedaje, ni el pasaje a nueva york lo vale si tengo que fingir que algo hicieron bien con el cĂrculo, el dinero, por otro lado, lo puedo poner en buen uso ' no lo decĂa con ambiciĂłn, ella no necesitaba ese dinero, pero sabĂa cĂłmo gastarlo.
"Âżtan mal se siente estar conmigo? ouch." finge dolor en el pecho, actuaciĂłn no es del todo genuina y lo hace con intenciĂłn de hacerla reĂr. siente que se lo debe despuĂ©s de todo, del cĂłmo se habĂa aferrado a ella. "eh, rojita, eso no funciona asĂ." tuerce ligeramente el pico, cuando Ă©l tampoco estaba seguro. "bueno, segĂșn yo. ÂżserĂĄ que nos pagan?"
' cierra el pico, alejandro, eres de las pocas personas con las que quiero estar en este momento ' dijo sin demasiado esfuerzo, con esa familiaridad que solo se reserva a quienes no se han ido. la sonrisa fue breve, un parpadeo en medio del cansancio, como si por un momento su rostro recordara cĂłmo se hacĂa. se acomodĂł en su sitio con la mĂnima elegancia de quien aĂșn quiere parecer intacta ' y para que yo quiera pasar tiempo con un hombre, debes considerarte elegido por los dioses, o algo peor ' añadiĂł, como si bromear fuera un idioma que aĂșn supiera hablar con fluidez. ' si no nos pagan, mucha suerte consiguiendo que diga una palabra ' sentenciĂł al final, mezcla de fastidio y teatralidad inundaba sus palabras.
â Âżpagarnos por esto? â interrogante nace seca, pero sin burla â mĂĄs cerca del agotamiento que de la crĂtica. garganta parece llevar dĂas remojada en humo y ansiedad, aĂșn asĂ, voz se impone como si no tuviera nada mĂĄs que perder. falanges tensas alrededor de vaso descartable dejan ver uñas mal pintadas, algunas mordidas hasta la carne, apenas temblorosas, y gesto se ensombrece un momento. se recuesta con lentitud sobre marco de la pared mĂĄs cercana, como si cuerpo no pudiera sostenerse sin algo detrĂĄs. â la paga no alcanza para lo que esto cuesta. â
chandler no supo por quĂ© le provocĂł risa, una genuina, no como esas que se fabrican en la garganta con promesas de sociabilidad. fue breve, casi muda, pero viva ' quĂ© drĂĄstica ' murmurĂł con una media sonrisa que no alcanzaba a contagiar nada a sus ojos. se encontraba de acuerdo, no se burlaba, pero tampoco pretendĂa sentirlo demasiado. ' a veces hay que tragar el veneno sin quejarnos, pero si me decepciona que no me paguen por todo... todas las molestias ' gesticula con la mano libre, como si pudiera señalar el aire rancio, el edificio carcomido por fantasmas, o las miradas que dolĂan mĂĄs que las palabras ' al menos puedo disfrutar de tu compañĂa Âżo me vas a decir que soy una experta en el autoengaño? ' ya sabĂa que lo era, tantas cosas se habĂa prometido a sĂ misma que eran verdad, cosas que no habĂan sucedido, que jamĂĄs acontecerĂan, no necesitaba que alguien mĂĄs se lo diga.
' es simplemente repugnante ' fue una de esas frases que salĂan solas, como si su boca decidiera por el cuĂĄndo y cĂłmo escupir la incomodidad. ni siquiera supo con certeza a quĂ© se referĂa, si al cafĂ©, que parecĂa haber sido agua estancada y polvo, o a la idea de sentarse otra vez con ellos, sonriendo, fingiendo que el tiempo no habĂa pasado como cuchilla sobre cada uno ' al menos vamos a lucir bien diciendo un montĂłn de mentiras ' añadiĂł, mientras se alisaba la manga con la punta de los dedos, como si el gesto pudiera distraerla de la bilis que le subĂa lento por la garganta ' aunque aĂșn no escuchĂ© cuĂĄnto nos van a pagar ' hubo una pausa, casi tĂmida ' Âżnos van a pagar? ' sin disimular el desconcierto que le habĂa inundado.
CHANDLER BELLUCCI vista en â la grabaciĂłn del documental.
@pomonascraps
âË  âŸÂ  ââșâ   ¿ y si todo lo que negamos, regresa con otro nombre ?                         instagram de chandler bellucci
ft. @chviaras
@pomonascraps
âË  âŸÂ  ââșâ   # TASK 04    : đŒđđż đŒđđ đđđ đđđđđđ đđđŒđ đŒđđ đđđđ đđđđđŒ đđŒđđđ đđ
# soundtrack. # trigger warning: duelo, serpiente.
# @losavntos
en  nueva  york  :   un vagĂłn vacĂo del metro en la lĂnea F, justo antes del amanecer.
"chandler bellucci," pronuncia su nombre cuando cae en cuenta de su presencia. aunado al tono filoso, la sonrisa tambiĂ©n se contagia de ello. "no te veĂa desde... wow, no sĂ©ââ Âżdesde que coqueteaste con mi novia en tu podcast?" frunce el ceño, pretende hacer memoria aunque lo tiene bastante fresco. lo cierto es que no le molesta tanto como aparenta. de hecho, parece que lo desliza como un chiste, como una complicidad ; al final de cuentas, es algo que caracteriza a contraria. "en dĂłnde te vengo a encontrar, Âżno?"
ïž”đÙĄÙ @chandlucci.
la sorpresa se le subiĂł a las mejillas antes de que pudiera evitarlo, iluminĂĄndole los ojos con ese brillo de madrugada que se colaba entre las ventanillas del vagĂłn. su sonrisa, se acomodaba en su rostro con falsa modestia ' Âżyo he hecho eso? ' la risa que escapĂł fue breve, casi un latido, mientras llevaba una mano al pecho, como si acciones sonaran ajenas, como si no supiera exactamente lo que hacĂa. se acomodĂł en el asiento, cruzando las piernas con elegancia despreocupada ' quizĂĄs la prĂłxima podrĂas pasarte tĂș por mi sillĂłn, vesper, ' añadiĂł, arrastrando suavemente la Ășltima palabra, ' para que estĂ©n a mano ' bajĂł el tono, casi un susurro en medio del crujido del metal, como si compartieran un secreto que el resto de la ciudad no merecĂa escuchar. ' vaya encuentro, la verdad, he escuchado que han estado ocupadas '
@chviaras đŻđ una esquina de Harlem con mĂșsica saliendo de una ventana abierta.
el ritmo de la ciudad era un pulso bajo sus pies mezclåndose con el calor de la tarde. la de hebras cobrizas se detuvo, celular en una mano, café en la otra, mientras lanzaba una mirada incrédula al cielo, como si esperara una respuesta que nunca llegaba ' realmente, no es eso, entiendo que esté evan peters, pero ¿en serio te cancela por eso? ' su tono cargado de ese fastidio que solo se hacia presente cuando el genero masculino era incluido en la conversación. ' chiara, ¿esa no es tu canción? ' giró apenas para mirarla, la sonrisa ya formåndose antes de verla, como si todo el universo se alineara para ese pequeño momento.
@sevreias đŻđ la banca junto al lago en Central Park, donde las palabras sobran y los ojos bastan.
su Ășnico momento de aire era el paseo con rex, la correa enredĂĄndose en sus dedos mientras dejaba que el perro marcarĂĄ el ritmo que ella misma ya no sabĂa encontrar. la vio antes de decidir quĂ© hacer ' sereia ' el nombre se le escapĂł antes de poder tragĂĄrselo, quemĂĄndole la lengua con cada letra. la sensaciĂłn en su estĂłmago fue como una punzada, un eco de todas las veces que se habĂa prometido no volver a pronunciar ese nombre si no era con enojo, no asĂ. sus pasos la acercaron con una calma que no sentĂa, rex tironeando apenas mientras olfateaba el aire cargado de verano ' supongo que las casualidades siguen existiendo, incluso para nosotras, te ves bien ' dijo, se quedĂł de pie, a un par de pasos de distancia, ojos fijos en ella, como si buscara disculparse por malentendidos y comentarios que habĂan salido de un lugar de dolor.
@cvopeland đŻđ el sendero de tierra entre los dormitorios, iluminado apenas por faroles anaranjados.
el aire olĂa a nostalgia en su camino, sorprendiendo a su mente que juraba sentirse apĂĄtica respecto a lo que le rodeaba, pero quizĂĄs aquello era sanar, dejar ir a los fantasmas que la acecharon y solo sentir la presencia de que al menos algo positivo habĂa salido de allĂ, habĂa sobrevivido, habĂa destruido su sanidad mental, pero estaba viva al menos. ' es mĂĄs bonito de lo que recordaba Âżno? ' la pregunta escapa, pero cuando era pronunciadas las palabras tenĂan sabor a mentiras. ' o quizĂĄs remodelaron y yo romantizando este lugar '