Nunca se está preparado para volver a ver a alguien que amaste tanto.
No importa cuánto tiempo pueda pasar, te llevo tan dentro, pues te has enraizado demasiado en mí, tanto que ahora eres maleza entre todo el amor que he intentado arrancar.
Pero, ¿para qué volver a encontrarme con unos ojos que ya ni siquiera hacen el intento por volverme a mirar?, ¿para que coincidir si no nos volveremos a tener?, dime ¿por qué el maldito destino te pone frente a mí si he dejado de existir para ti? Solamente se alteran mis sentidos, mis sentimientos se disparan y mi mente saca a flote todos los recuerdos que deben permanecer ocultos.
Quisiera no haber dado todos esos pasos que me condujeron de nuevo ante ti. Tantas personas a nuestro alrededor, tantos caminos para andar, pero ahí estuvimos tú y yo una vez más. Fueron tan pocos segundos pero los sentí como una eternidad, como si todo se hubiera detenido; los latidos de mi corazón tan fuertes que me hacían sentir que el pecho me estallaría, mi mente se puso en blanco, y mi piel, pálida; tuve una sensación tan extraña recorriendome el cuerpo entero. Verte revivió todos esos sentimientos que por tanto tiempo he reprimido, sentimientos con los que he luchado y que no he logrado arrancar de raíz.
Te ví venir, de una forma inesperada; me sentí entera, como si de pronto todas mis piezas rotas se hubieran reparado pero a la vez, las ví caer de nuevo y ahora solo quedan pedazos aún más pequeños.
Te ví venir, pero entendí que no cruzaríamos miradas, que no te detendrías, que seguirías tu camino y yo el mío, que seguiríamos caminando en direcciones contrarias hasta perdernos entre la multitud; todos esos pasos, así como me llevaron hacia ti, me volvieron a alejar.
Quise aferrarme, quise tomarte del brazo, detenerte y decirte cuánto ansiaba volver a verte. Quise mirarte fijamente a los ojos y que tú hicieras lo mismo. Quise detenerte, abrazarte una vez más y calmar todo ese dolor que nos causamos aquella vez. Quise preguntarte cómo te encuentras, si eres feliz o si todo va bien. Quise escuchar de nuevo tu voz. Quise no volver a dejarte ir.
Te ví venir una vez más, y mi corazón se sobresaltó como aquella vez que te conocí, como en el momento del primer beso, o del primer te amo. Te ví después de tanto tiempo. Te ví y nuestra historia se transformó en imágenes que se proyectaron dentro de mi mente de forma tan veloz; aquellos recuerdos que hasta entonces habían estado en el olvido, que se habían guardado y reprimido para no causar ningún tipo de sentimiento, recuerdos que surgieron al volver a verte, malditos recuerdos que había logrado ahogar con sesiones de terapia y un montón de fármacos.
Te ví una vez más, maldita sea ojalá no hubiera sucedido, de que me sirve este encuentro si eres un maldito tormento en mi vida; han sido tantas las veces que he deseado no haberte conocido nunca. Siempre he estado en el lugar y momento equivocado, pues no era el tiempo adecuado para encontrarnos.
Te ví, y lo entendí todo. Hay perdidas que te dejan heridas que no sanan, que solo se forma una delgada capa que te protege del dolor real, y si no logras encontrar algo que lo disminuya, la herida volverá a sangrar. Entendí que hay personas que te dejan una marca, y en eso te has convertido; me duele si toco esa herida, me duele porque es una una parte sensible que intenté curar pero que fue algo inútil. Me dí cuenta que no existe ninguna probabilidad de que respondas a todas mis preguntas, de tener explicaciones a las dudas que rondan de vez en cuando por mis pensamientos, a veces no quiero vivir con ello porque la maldita ansiedad me consume. Maldita sea esa cobardía tuya. No voy a pedir perdón por decirlo, eres cobarde y un poco orgulloso, alguien que no se atreve a enfrentar la verdad, pero yo soy una tonta por llegar a creer que algún día aprenderías de lo que tanto solías decir de mí "eres un ejemplo a seguir" tal vez lo soy pero nunca lo fuí para ti, y debería.
Eres el amor de mi anterior vida, porque en esta mejor y nueva vida, has perdido un lugar. Ahora solo eres maleza enredada entre lo noble que mi corazón no volverá ofrecerte jamás.
Sigue tu camino, sigue pretendiendo que nada duele y que nada afecta. Sigamos con nuestros métodos para escapar de nuestros sentimientos, y de nuestra realidad. Sigamos pretendiendo que no hay dolor, y que no eres capaz de mirarme a los ojos. Sigamos fingiendo que no tenemos el valor suficiente para decirnos todo eso que no pudimos decir aquella última vez. Sigamos pretendiendo que no existimos el uno para el otro. Sigue ocultándote, sigue negándome. Sigamos aparentando que todo va bien, sigamos escapando de lo que nos atormenta, de lo que nos hicimos; tú con tus tontos vicios infantiles y yo con mis malditos fármacos, sigamos negando nuestra realidad, esa que reprimimos por cobardía. Sigamos cada uno con nuestro camino, cambiemos el rumbo para no volvernos a encontrar. Sigue fingiendo, sigue escapando, sabes que yo sé exactamente lo que hiciste, lo que hicimos, lo que fuimos. Sigue fingiendo, hasta creer en verdad que no existo, mientras que yo enfrento todo con la valentía que escasea en ti. Sigamos sin buscarnos, sin mirarnos, y sin hablarnos. Sigamos pretendiendo que no existimos y que no volveremos a existir.
Sigue volando "mi" ruiseñor, tan alto que no pueda volverte a atrapar ni alcanzar con mis manos frías y débiles. Ahora vuelas lejos, pues creo que descansas en un corazón donde has logrado encontrar más calidez, y que al mismo tiempo, te cura las alas que en algún momento yo maltraté.
Soyborderline






















