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—— No, no entraría en pánico, el hecho de que alzara la mano, no quería decir que realmente iba a golpearlo ¿o sí? Mierda, esta era la última vez que aplicaba alguna estrategia vista en dramas. El menor trató de mantener un semblante impasible pero con cada centímetro que esa mano surcaba, su interior entraba en crisis «no me pegues, no me pegues, Mírame ¡soy muy bonito para ser golpeado!» entonces, el impacto llegó pero no de la forma en que pensaba, no había dolor solo una sensación placentera, suspira aliviado. Ahora es el momento en que levanta la vista “ no te vas arrepentir noona, no habrá más mentiras, te doy mi palabra ” asiente dibujando la mejor de sus sonrisas. Si supiera que el menor había sido forjado un 70 % en mentiras, un 20 % en alcohol y sustancias varias, 8 % arrogancia y quizá un 2 % de sinceridad. “ ahora que todo ha sido aclarado ¿nos vamos? ” indagá ofreciendo su brazo. No es que tenga un itinerario marcado segundo a segundo, pero si tiene la certeza de que estando en el club seoulite aka sus dominios, eso de no mirar a nadie iba a ser un imposible.
A estas alturas Paige ya quería terminar con aquella cita, se preguntaba una y otra vez en la cabeza el porqué había hecho una tontería tan grande como para pedir una cita ahí, con cualquiera de los hosts para ser exacta. Pero ya estaba ahí y con la personalidad del contrario, Paige estaba segura que aquello no duraría demasiado, quizás la llevaría a cenar, una conversación corta y luego cada quién volvería a su día normal, tal vez ir al cine, se ahorraban la conversación ¿No? solo esperaba, rogaba porque Dahee no planeara algo fuera de lo normal, no algo que le fuera a molestar o peor “Bien, vámonos” suspiró entrelazando su brazo con el ajeno, decidiendo salir de aquel lugar y tal vez no volver, aún no sabía si era buena idea o no. Ella debería prestar atención a su negocio, sobretodo cuando luchó mucho para tenerlo, no debería dejarlo solo tanto tiempo ¿Verdad? “¿A dónde iremos?” preguntó luego, un poco nerviosa aunque ella siento una experta en ocultar aquellas cosas, sonrió un poco, buscando la mirada del más joven.
Estuvo entretenido por un rato hablando con un grupo de chicas, no se sintió muy cómodo porque le preguntaban sobre los Host y todo el asunto que estaba pasando para ganar votos. El quería votos, claro. Pero también quería agradar a todos, no podía evitar necesitar la aprobación de desconocidos y eso ya suponía un problema para él. Se entretuvo platicando con la chica del bar, nada de otro mundo. Le era fácil interactuar con las personas, lo que básicamente provocó animarse a hacerle compañía a cierta pelirroja que notó. Desde la distancia, lucía interesante y por supuesto que le gustaba acercarse a chicas mayores. Nunca lo tomaban en serio, otro punto para él. Así ya sabía desde entrada que no era nada personal. Tomó asiento a su lado en la barra. “Hey, hola. ¿Te puedo acompañar un rato?” saludó, colocando sus brazos encima de la barra. “Y de paso, invitarte un trago. No te preocupes, yo tomaré un refresco.” ( @cherrywinx )
Sabía el lío que tenían en el club con todas esas nuevas adquisiciones, literalmente niños peleando por ser parte de aquel grupo tan selecto y claro, Paige estaba dispuesta a aprovecharse de aquello, como cualquier otra clienta del lugar, claro estaba “Adelante” asintió ligeramente y con una sonrisa ladina, ahora recargando su codo contra la barra y su rostro contra su mano, observando al más joven con detenimiento “Por mi puedes beber lo que quieras” agregó “Bien se sabe que en este lugar las etiquetas son más conveniencia que otra cosa, pero a mi que me sirvan un vino tinto” sonrió un poco más “¿Cómo te llamas?” preguntó luego, definitivamente no le parecía conocido y eso era bueno, al menos podría entretenerse un rato con él.
“Así es.” Al menos para ella si que era de vida o muerte. Y es que se aburría tanto haciendo deberes que creía que iba a acabar muerta si no entablaba conversación con alguien. “Bien… ¿Crees que la Luna es realmente una gigantesca nave extraterrestre?” Había leído sobre esa conspiración hace un par de días en Twitter, y ahora no podía quitárselo de la cabeza. Incluso había tenido que borrar su historial de Google, temerosa de que el FBI creyera que estaba investigando sobre ello y fueran a hacerla una visita con malas intenciones.
“Eh... no” una sonrisa diminuta apareció en su rostro mientras observaba a la contraria “Creo que la luna es una roca gigantesca, un satélite natural de la tierra que aparece cada noche en el cielo y refleja la luz del sol” asintió pacientemente, esa era una cualidad que la pelirroja difería de su familia, ella era paciente y tranquila “La verdad es que sea lo que sea, siempre se ve hermosa, ¿No lo crees?”
Meneó la cabeza. No admitiría que servirle más limonada era lo más emocionante que le pasó en el día, aún le quedaba dignidad, pero tampoco tenía ánimos de mentir y buscarse una excusa. Complicado. “No importa, no se preocupe. ¿Va a querer algo más?” Preguntó, tomando en vaso, pero quedándose ahí unos segundos más. Tenía mucho tiempo para matar, de todas formas.
“No, no, solo la limonada” asintió un par de veces, observando con algo de curiosidad al contrario y de nuevo atreviéndose a hablar “¿Aquí pasas tus días libres?” ladeó un poco el rostro, imposible mantener una sonrisa fuera de su rostro. ¿El lugar era tan acogedor que incluso los trabajadores pasaban el rato ahí? eso era nuevo, aunque no negaba que en cierta parte le gustaba estar ahí.
“¿No te agrada aquí?” Preguntó con curiosidad moviéndose en su silla para quedar mirando hacia la chica. Imitó su movimiento y le dio un trago a su cerveza mirando a su alrededor antes de asentir a su pregunta. “Había escuchado mucho sobre el lugar pero no suelo visitar Seoul cuando vengo a Corea así que no había tenido la oportunidad de venir antes.” Explicó volviendo su mirada a la chica.
“No es que no me agrade, si no me agradara no estaría aquí” comentó despacio, manteniendo su mirada sobre su bebida por unos segundos “Es solo que aún no puedo decidir si este lugar es bueno para mi o no” Seguro adoraba la atención, ¿Quién no? Pero al mismo tiempo solo sentía que perdía tiempo ahí en lugar de cuidar su propio negocio “Oh, tampoco es como que llevo mucho tiempo aquí, de hecho es mi primera vez en Corea y apenas tengo un mes viviendo aquí” admitió.
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Intentaba hacer deberes, lo intentaba. Pero no era culpa suya que su mente decidiera ponerse a pensar en otras cosas precisamente cuando ella quería trabajar. “Eh,” Llamó a la primera persona que vio, rápidamente cediendo a lo que pedía su cabeza. A veces le sorprendía lo rápido que se daba por vencida. “¿Te puedo hacer una pregunta?” Cuestionó, mientras cerraba su portátil. No pasaba nada; simplemente copiaría las respuestas de algún compañero de clase. “Es de vida o muerte.” Estaba siendo honesta. La duda la estaba matando.
“De vida o muerte, dices” la mujer tuvo que detener sus pasos para prestar atención a la otra muchacha y entonces alzó ambas cejas, decidiendo entonces dejarle hablar “Anda, dispara, no estoy segura de poder responder pero sinceramente espero que no mueras de la incertidumbre” agregó, probablemente no era algo tan exagerado, pero aún así no podía evitar mencionar esas palabras.
Agradeció mil veces finalmente haber encontrado un lugar como el club. Había llegado a Corea hacía unos días por su cuenta y no conocía a nadie en el país. Se estaba quedando en una sweet y era allí donde pretendía quedarse por un par de meses hasta que se le antojara regresar a Londres o hasta que su hermano finalmente respondiera alguna de sus llamadas. Mientras tanto debía conocer personas y aquel lugar parecía perfecto para socializar. “Entonces, ¿vienes aquí a menudo? ¿Siempre tienen buena música o es solo por hoy?” Preguntó en aquel fuerte acento británico sin poder evitarlo. “Bacause, es so cool.”
“No, la verdad es que no vengo tan seguido” comenzó a decir, observando el lugar y finalmente prestando atención a la música de fondo, Paige no era exactamente del tipo musical pero podía notar que era tranquila y no le molestaba del todo “No lo sé, honestamente” respondió tomando un trago de su té para luego prestar atención al contrario “¿Es tu primera vez aquí?” preguntó entonces, aunque la verdad aquello era mucho más que obvio.
Contraria a la costumbre, solía amar los días libres porque podía entrenar todo el rato que quisiera sin preocuparse del trabajo, pero en esa ocasión, las cosas resultaron distintas. Los integrantes de su equipo no se conectarían hasta entrada la noche, así que ahí estaba, caminando de un lado al otro en el club, buscando con qué matar el aburrimiento. “Ah, ¿perdón?” Murmuró, regresando la atención a alguien que le había llamado. “No estoy trabajando hoy pero si sabe qué va a pedir, con gusto se lo traigo.” Ofreció, casi feliz de encontrar algo para hacer, ya después le pasaría la propina a alguno de sus compañeros.
“Oh--- lo siento mucho” sonrió apenada al escuchar las palabras del muchacho y es que solo había pedido un refill de su limonada, pero ni siquiera se percató de quién estaba ahí “Pensé que... o sea, te había visto antes aquí” trató de explicarse aún con una sonrisa algo nerviosa “No tienes que hacerlo, puedo esperar a otro mesero, está bien” añadió con una sonrisa, se dijo a sí misma que terminaría de comer y regresaría a su apartamento ¿a qué? No tenía idea (ni mucho que hacer ahí, sinceramente)
“Los años en el negocio ayudan mucho.” Contestó sus ojos nunca abandonando el rostro ajeno. Quería examinarla de manera de encontrar el punto débil en ella de donde poder agarrarse, como lo hacía con todos sus clientes insatisfechos. “Nos encargamos de escuchar a nuestros clientes y sus necesidades, puesto que el club les pertenece más a ellos que a nosotros.” Se encogió de hombros, las estrategias eran aún más complicadas, pero la base seguía siendo la misma. “No somos ajenos a la fama que nos trae el club, preferimos disfrutarla en vez de pretender ser humildes ante los demás.”
“Haces sonar todo como perfecto” rodó los ojos sin poder evitarlo, obviamente ella hablaba de su club de la misma manera, sino es que poco más, era una de las estrategias para atraer clientes, obviamente “¿Se supone que deba sentirme en casa aquí?” alzó una ceja, claramente no hablaba de su casa realmente, eso solo le haría querer salir de ahí lo más rápido posible “Al menos eres sincero, a todo el mundo le gusta disfrutar de la fama, por mucho que digan que no” aunque ella no lo sabría, su plan siempre había sido quedarse tras bambalinas mientras su padre tenía la imagen de mánager que tanto amaba.
170522 hyunah_aa Instagram Update
170513 Show! Music Core backstage
“Me gustaría creer que si. Aunque el servicio que ofrecemos es mucho más amplio.” Contestó galantemente. En cuanto el mesero se detuvo en su mesa, el muchacho se encargó de pedir un expresso para él, volteando a verla nuevamente esperando su orden. “Nos encargamos de que nuestros clientes se sientan cómodos como si el club fuera su segunda casa.”
“Un tinto, por favor” pidió al mesero, volviendo su atención al contrario, examinando su rostro antes de responder “Es interesante el negocio que tienen aquí, creo que jamás había visto una idea tan amplia para un club” admitió al fin, notando realmente como su negocio y el Seoulite eran completamente diferentes a pesar de compartir clientela “Además, parece que se divierten bastante aquí, según leí sobre los eventos que suelen tener, supongo que les encanta ser el centro de atención”
—— No quería sonar como un pervertido pero se estaba enamorando de la forma en que esas caderas se contoneaban al andar. El hechizo que las mismas levantaron sobre el heredero, fue suficiente distracción para no advertir lo mucho que se estaban alejando del punto inicial ¿Acaso no planeaba detenerse nunca? No es que le molestara quedarse con esa vista; mas su orgullo comenzaba a doler, usualmente las chicas no tardaban ni dos segundos y perdonarlo. Su corazón dio un vuelco, cuando finalmente accedió a darle la cara ( menos mal ya había quitado la vista de su trasero ). Ahora solo quedaba una incógnita ¿Como mierda se iba a justificar ahora? No parecía haberse tragado la historia de la supuesta ayuda. Aun cuando esta no era del todo mentira, Dahee si planeaba ayudarla, a quitarle las bragas y a revisarle la boca con su lengua (no importa como lo hagas, lo importante es ayudar)solía decirle su madre, cuando atravesó su fase de Madre Teresa de Calcuta. “ No, claro que importa, ¡A mi me importa! ” vocalizó en un tono serio, clavando su mirar en el ajeno. Según leyó en alguna parte, mirar directamente a los ojos era un rasgo de sinceridad “ soy un patán y me disculpo por ello y no, no deberías detenerte acusarme con SungJoon, es más si quieres abofetearme puedes hacerlo me lo merezco ” indico poniendo su mejilla mientras entrecerraba los ojos. Rogaba a Dios que no lo hiciera, sus mejillas ya lo hacían parecer un puto conejo, ahora con una de ellas hinchada parecía un castor “ puedes hacer todo eso, pero solo dame una oportunidad, te prometo que seré una buena cita, solo tendré ojos para ti noona ”.
Sus pequeñas manos estaban hechas puños ante la actitud del contrario y era claro que se necesitaban más de una disculpa para que la muchacha cambiara de opinión, aunque bueno, tampoco era que el contrario estuviese haciendo muy mal ahora, al menos le miraba a los ojos y esta vez no parecía estar mintiendo, así que le dio el derecho de la duda y escuchó o que tenía que decir “Dahee...” susurró acercándose un poco más a él y elevó la mano llevándola en dirección al rostro del chico y sí, cualquiera habría pensado que le golpearía, pero no, no lo hizo. Apenas detuvo su mano a unos centímetros del rostro ajeno y en lugar de dejar una gran marca sobre su piel, golpeó casi con delicadeza sobre su mejilla un par de veces, más parecían caricias que otra cosa, su manera de decir que le perdonaba por su primer encuentro “Okay, te daré otra oportunidad” comentó despacio, bajando la mano de su rostro y enredándola sobre la cadena de su bolso “Pero basta de mentiras, ¿Sí? Quiero que seas honesto conmigo” pidió como única condición, ni siquiera pretendía seguir con la idea de un restaurante elegante, nada de eso.
“Sí, bueno, creo que somos pocos los que compartimos pensar.” Comentó observando a su alrededor mientras todos compartían y disfrutaban de la actividad. “Nah, muchos piensan que sí pero no hay prácticamente nada fuera de lugar con el club. Algún hijo de político a quién sacarle información si tengo mucha suerte… “ Se encogió de hombros recostando su espalda de su asiento. Mordió su labio inferior mientras hacía girar el restante del vino tinto en su copa finalmente volviendo a mirarle. “ Me gusta aquí, cuando esta más tranquilo puedo venir a desarrollar cualquier idea y simplemente escribir. Además de que es interesante ver como todos se divierten he ignoran todo lo que ocurre afuera.”
“Creo que es porque llegamos tarde al club, apuesto que a la yo de diecisiete años amaría este lugar” exclamó, quizás de haber estado en Corea para esa edad, muchas cosas hubieran salido diferentes en su vida “Los hijos de los políticos normalmente son más ignorantes que la mayoría de la población” soltó luego, ella conocía un par, de España, de Estados Unidos y podría confirmar eso, en cambio gente con padres como los propios conocían más, incluso se relacionaban con los negocios “¿No es demasiado ruido para escribir?” preguntó curiosa, ella no era experta en eso, pero sabía que se necesitaba concentrarse para sacar algo bien.
El hombre elevó las cejas, observando a la pelirroja con una sonrisa maliciosa. “Tan cariñosa como siempre, Paige.” Existía un pequeño placer con esa necesidad suya de demostrar que tenía poder, que era capaz de mover los hilos a su antojo, que la confianza puesta en él era resultado de años de trabajo y de su facilidad de desechar a personas que no le funcionaban. “Él sabe quién es inestable aquí,” soltó, encogiendo uno de sus hombros. Datos que ya conocía de sobra pero sacaba a la luz a su antojo. Su trago llegó justo a tiempo, Demian se tomó su tiempo en saborearlo, dijeran lo que dijeran del club, se esmeraban en tener buenos licores. Eso le agradó. El moreno bufó, casi divertido. ¿Creía que era así de simple tomar un avión de regreso? Chasqueó la lengua, reclinándose sobre su asiento. Transformando su semblante travieso a uno pétreo. “Así que crees que solo por levantar los clubes en Ibiza, ¿vas a poder competir con lo que tienes aquí?” puntualizó. “Observa a tu alrededor….Ni siquiera pertenecer a este lugar.” Soltó con sarcasmo, resaltado lo obvio. La chica era buena en los negocios, claro que sí. Pero no era lo único que se necesitaba para tener éxito.
“¿Inestable? ¿En serio estás quejándote de que soy inestable?” le fue imposible mantener un tono bajo al decir aquello, simplemente cada que su hermano abría la boca la provocaba un gran coraje, ganas enormes de hacerle daño, aunque sabía bien que no podía hacer eso por mucho que quisiera “¿De quién es la culpa, eh? Gracias a papá y a ti es que soy inestable, así que no tienen derecho de decirme como actuar o cómo manejar los negocios que hice con mi dinero” exclamó, pronto tomando un respiro y calmándose un poco, no quería provocar un escándalo en aquel lugar “Puedo intentarlo, CUBE va perfectamente, a pesar de la competencia” volvió a tomar un respiro, la mirada asesina aún fija en las facciones de su hermano “No necesito de su ayuda para sacar esto adelante” concluyó, realmente quedándose sin más argumentos.