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“Quiero que Demian sea mi sugar daddy. ¿Dónde dejo la solicitud?” @hesxvil

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Anónimo confiesa:
“Quiero que Demian sea mi sugar daddy. ¿Dónde dejo la solicitud?” @hesxvil
baksunmi.
Se encontraba en su descanso tomando uno de los deliciosos frappuccinos que servían e intentando leer la novela que tenía en sus manos, pero el ambiente la distraía demasiado. Jugando con el borde se la hoja, Sunmi alzó la mirada al escuchar aquella pregunta. “¿Anna Karenina? No, sólo recuerdo que era extremadamente dificil de pronunciar.” Contestó observando al mayor para luego darle un sorbo a su bebida.
“Buen punto, cuchillos.” Respondió, ladeando el rostro y señalando a la mujer con el lapicero en mano. ¿Cómo no iba a reconocerla? Fue lo único que llamó su atención esa noche. Eso y alguna otras cosas que no admitiría ni en su cabeza. “No solo ella, el resto de los personajes.”
xfcavalicr.
“Jamás lo leí, honestamente” encogió los hombros con desinterés, los libros no eran para él “La idea de esa clase de romanticismo no es lo mío” y no tenía idea de qué era lo suyo realmente, pero no era un tema para ese momento “¿Y así te diviertes?” se atrevió a preguntar luego, observando el papel entre sus manos “¿Buscando palabras?”
“El de nadie.” Reconoció. Los dos personajes se le antojaban ridículos, sí, esa era la palabra. Y con una historia predecible revuelta en un montón de narrativa tediosa. Demian de verdad odió leer ese libro pero lo hizo solo para demostrar que era capaz, era esa clase de persona. Escribió otra respuesta en una línea vertical. “¿Qué puedo hacer cuando evidentemente no hay nadie aquí para animarme?” replicó. “Debo arriesgarme a lucir como el más viejo de la habitación.”
thehcdonist.
“¿Amerita a tanto? Quiero decir– uno está acostumbrado a sólo llamarla por su primer nombre. Ahora falta que me digas que también debería saber su tipo de sangre…” comentó bromista. Cual pinza pescó con sus dedos el celular que había dejado sobre su regazo, probando suerte con la búsqueda. Al parecer tomaría cierto tiempo ya que la señal no era muy buena. “¿Acaso no puedes adivinar el nombre con ayuda de las demás palabras?” preguntó, tratando de obtener algunos minutos a su favor en lo que cargaba internet.
Demian le envió una mirada al joven, casi recriminante y risueña. “Claro, es porque no conoces los honoríficos para una señora de sociedad, ¿verdad?” Replicó ante tal atrevimiento. “Anna, a secas. Mmm, puede que funcione.” Propuso, fingiendo que contaba los cuadros de la línea horizontal. “No, no entró.” Anunció. Achicó la mirada receloso, ¿estaba diciendo que era incapaz de resolver el crucigrama? “Si pudiera, no te estaría hablando.” Mintió.
kyeonha.
“Eh, no” respondió, abandonando por momentos sus pensamientos y centrando su atención en el contrario. “Creo que ni recuerdo quién era Anna Karenina, pero su nombre me suena de algún lado” quizá era el personaje de una película, alguien cuya vida había sido estudiado en las horas del colegio o vaya a saber quién. No tenía ni idea, y tampoco se molestó en rebuscar demasiado en los espacios más recónditos de su memoria.
Alzó una ceja, curioso por el rostro que se le había presentado, tanto que no le importó su falta de conocimiento. “Al parecer a todos han hecho leer ese terrible novela.” Respondió. “Que bueno que lo has olvidado, solo doscientas páginas son de discurso político-religioso.” Encogió uno de sus hombros. Miró al crucigrama decidiendo pasar de preguntar, la siguiente fue fácil. Era un físico. “Y...” suspiró. “¿Cuál es tu nombre?”
hn-naeun.
No estaba hablando con ella, lo sabía, pero ninguno de los presentes pareció querer responder. Así que pecó de entrometida, aun si no se encontraba segura de ser de ayuda, dándole un sorbo a su bebida libre de alcohol. “¿No era algo como arkadi—algo?”
Bebió tranquilamente su café, captando una voz femenina que le pertenecía a alguien con un rostro interesante. Se quedó en silencio, sorbiendo y mirándola por unos segundos. Demian estaba pensando, utilizando esa ayuda para recordar el nombre. Dejó su taza en la mesita, relamió sus labios y desvió la mirada. Eso era. Escribió Arkadievna en la posición horizontal con delicadeza. “Si, era eso.” Respondió sin despegar su mirada. “Arkadievna. Gracias.”
garinkcnig.
El alemán arrugó la nariz, asintiendo un par de veces. “Acertaste en eso, campeón” le aseguró, sin hacerse problema en tomarlo como algo malo. Era uno de los pocos días donde estaba de “buen humor” y eso significa que todo le importaba, bueno, nada. “Espero haber sido de ayuda”
“De mucha ayuda, gracias.” Respondió con voz ácida y con intención sarcástica. “Aunque sigo pensando que los chicos atractivos lucen bien callados.” Murmuró volviendo su vista al crucigrama para responder la siguiente pregunta. Un gusto personal para su dominante personalidad.
taewriter.
Ahora que veía al otro pensando tanto en aquel nombre HyungTae comenzaba a realmente pensarlo. Había leído la novela varias veces en la universidad, no podía haberla olvidado por completo. “¿No era con D?” Preguntó luego de contar las letras con sus dedos. “¿Arcadi algo…?”
Se llevó una mano a la barbilla para concentrarse. “’¡Arkadievna!” Recordó entonces, llegando la idea al fin. Aquello le hizo sonreír, sabía que lo recordaría. Y le dirigió una amable sonrisa al contrario, cogió su taza de café para darle un sorbo. “Bueno, ya está. Lo terminé.”
kwonnah.
La pregunta la tomó por sorpresa, provocando que levantara la mirada de la revista que había decidido leer en su tiempo libre. “Eh… No, lo siento” admitió, un poco avergonzada, ni siquiera sabía a quién se estaba refiriendo el hombre. “Pero puedo buscarlo en internet si me das un segudo” agregó luego, sacando su celular del bolsillo de su chaqueta. Se pasó unos segundos concentrada en aquello para después largar un suave “ah” por lo bajo. “Arkad— Arkadyev… ¿Arkadyevna? ¿Está bien pronunciado?” murmuró, entrecerrando los ojos.
Se echó para atrás, acomodando su espalda en el sillón. Indicando con un pequeño gesto que la esperaría. En su lugar, el hombre indagó un momento en sus recuerdos buscando la posibilidad de hallar la respuesta primero. No la encontró. Su mente todavía estaba en las quejas que había que resolver, mantener callados a los que necesitaba callar. “Arkádievna” repitió, asintiendo. “Sí, lo hiciste bien para ser la primera vez.” Volvió su vista al papel, escribió la respuesta.
middleheo.
Abrió la boca dispuesta a explicar quién era el personaje del que estaba hablando, pero acabó cerrándola tan solo instantes después al comprobar que ese no era exactamente el problema. El contrario parecía conocer de quién se trataba, mas no era lo que buscaba. Una lástima. Si le hubiera dejado, habría incluso cantado alguna de las canciones. Se le daba muy bien. “Oh, está bien… Pensar un poco, veamos…” Con un dedo en su barbilla comenzó a darle vueltas a la cuestión inicial, aunque no pasaron más que unos segundos hasta que se dio por vencida. Al fin y al cabo, lo único que se le daba bien era el inglés. “Nada. Estoy en blanco. Es muy pronto para pensar.” Bromeó. “¿Quién es esa, de todas formas?”
Negó con la cabeza, sabiendo que fue un error haberlo dicho. “Déjalo, no importa.” Ignoró por completo aquel gesto infantil, volviendo la vista al crucigrama. Seguramente el nombre llegaría a su mente en una próxima ocasión. “Si, se nota. Quizás quieras practicarlo en un futuro...” propuso con una suave sonrisa. “Pensar.” Agregó por si no quedaba claro. “Una mujer que se envuelve en un romance mal visto ante los ojos de la aristocracia de Rusia.” Narró.
jyins.
Intentó no refunfuñar o replicar a su comentario, su semblante permaneciendo frío como de costumbre. Le sonaba el nombre, mas no recordaba quién era. Y obviamente no quería reconocerlo, algo avergonzada a pesar de su neutral gesto. “¿Qué película?” Cuestionó después, todavía sin ninguna idea en su cabeza. No es que tuviera mucho tiempo libre, y las películas que más había visto eran las de star wars, pero supuso que no perdía nada por intentarlo. “Si no lo sabes, ¿por qué no lo buscas en internet?” ¿O es que prefería molestar a las personas de su alrededor en vez de encontrar la respuesta por sí solo?
“Anna Karenina,” Impertérrito, no desvió su atención de la fémina. Era una lástima, sus facciones se asemejaban a la de una muñeca pero carecía de atractivo ante sus ojos. Ya había conocido a un montón parecidas a ella. “Tendré que recurrir a Google, ya que, evidentemente, careces de conocimiento.” Respondió fríamente, desviando su atención y cogió su teléfono móvil. “Al menos eres bonita, conseguirás un esposo decente. Bueno, si eres inteligente.” Arrastró sus palabras, tecleando en su pantalla.
jiyvn.
Milagrosamente, Jiyun no estaba absorta en su teléfono. No, esta vez hojeaba una revista de modas con sumo interés, estimando qué prendas podía comprar y cuales podía conservarlas como un sueño. En ese proceso, escuchó una voz haciéndole una pregunta que no entendió, y sumida en su confusión, levantó el rostro y parpadeó un par de veces. “¿…Quién?”
Sin inmutarse desplegó el periódico a la altura del rostro de la menor. “La número ocho, tiene diez letras.” Señaló con la punta de su lapicero, reclinándose y acortando la distancia. “Personaje principal de la novela de León Tólstoi que es familiar de Esteban Arcadievich.” Leyó en voz alta, ladeó su rostro. “¿Ahora sí?”
¿Tienes algo que hacer? Podemos hacer turismo por mi cuarto.
"Sólo si no vas a quejarte después."
Me casé.
"Felicidades."
thehcdonist.
“¿Que si me lo acuerdo? No me mates– pero la verdad es que ni me lo sé” presionó los dientes entre sí, una sonrisa incómoda queriendo dibujarse. “¿Sería trampa buscar en internet?” propuso, pero por las dudas no hizo nada en caso de que al contrario no le pareciera buena idea.
“Me sentiré muy decepcionado de tu generación,” respondió con un encogimiento de hombros. Levantando la mirada de la hoja para posarla frente al varón. Su rostro se le hacía conocido, quizás ya lo había visto en otra ocasión. Demian esbozó una sonrisa galante y con una ademán de la mano le dio la indicación. “Adelante, muéstrame tu magia.” Pidió resignándose. Pues, por más que pensaba en el nombre no se acordaba.