De pronto se desprendieron las sombras de mi vieja armadura y el peso se esfumó del cuerpo. Comencé a conocerme desnudo, con el pecho descubierto y el corazón entre los labios. Me vi en mi sueño, me abracé a las olas y dejé llevar mis débiles huesos por la brisa de los vientos. Era la nostalgia de los mares, el querendón de los vientos, la vida de la tierra y el cómplice del fuego.
— Firthunands



















