Summer
Anoche pasó por primera vez, estaba en un parque en un hermoso día templado, no había demasiado sol y el lago estaba hermoso. Quería meter los pies, por alguna razón lo necesitaba. Me quité las sandalias de tiras blancas, me acomodé el vestido de popelina blanco y recogí mi cabello, era el momento perfecto, y lo fue por que apareciste tú. Te acercaste al lago y yo pregunté si te parecía hermoso, en medio de ese perfecto día. Hablamos un rato pero como me era difícil tuve que preguntar si podíamos hablar en inglés, que tampoco creas que se me da perfecto pero tengo más experiencia. Comenzaste a hablar en tu perfecto inglés y la conversación fluyó un poco más, hablamos de todo, del último libro que leíste, del clima, del parque, de lagos y de arte. Finalmente querías pedir mi número pero no podías, me di cuenta de ello y te pedí que nos viésemos en 1 semana en ese mismo lugar, a la misma hora.
Te sorprendió mi propuesta, sonreíste tan cálidamente y nos despedimos.
La siguiente semana no llegaste, quizá estabas ocupado... pero fui cada día de esa semana hasta que por fin apareciste. Sonreíste apenado, te disculpaste por no asistir a la cita y me dijiste tus motivos; hice como si no hubiese tenido importancia pero la verdad es que te esperé, ese día y los siguientes 3 hasta que volviste a mí.
Hablamos mucho esa tarde, te pedí que me llevaras en tu bicicleta a dar la vuelta, era mi primera vez montando de pasajero, tus fuertes piernas pudieron hacer el trabajo y yo fui feliz abrazada a tu cintura. Creo que fue en ese momento que me enamoré perdidamente y creo que fue después del viaje que decidiste que no nos separaríamos de nuevo. El tiempo pasó y nos conocimos más, me presentaste a tus amigos y aunque los conocía a todos tenía que fingir que no, por miedo a parecer algo que no soy; con quien me llevé mejor fue con el mayor de todos y con el bailarín, no recuerdo bien a los demás; esa noche fue la mejor, estuvimos solos en tu departamento. La mejor cita en casa.
Cocinaste comida coreana para mí y como tenía mucho frío me dejaste dormir a tu lado, abrazándonos. Era muy cálido, duermes del lado izquierdo de la cama, y te gustan los abrazos de frente, tu pecho es muy cálido y suave, es el cielo. No quería provocarte pero no podía evitar besarte, besos suaves que se transformaron en besos más salvajes, sin censura. Llegado el momento estaba tan encendido el ambiente que pregunté por si tenías protection y dijiste que no, todo avergonzado. Eras el niño bueno que esperaba, te comí a besos una vez más pero fue inevitable que sucediera, me puse encima, tenía mejor vista desde ahí; fuiste un buen chico y avisaste cuando llegabas al climax, no esperaba que salpicara tanto. Dormimos abrazados, lo mejor del mundo.
26 10 21
Cokorita













