La mente
Ella puede ser tu hermana, tu prima, tu amiga, tu tía. Ella puede ser tu vecina. Ella podes ser vos. Ella puedo ser yo. Ella podemos ser todas. Ella está cansada.
Cansada de pensar, cansada de sentir, cansada de escuchar. Cansada de que todo en su cabeza este revuelto y cuanto mas quiera ordenarlo no lo consiga.
Ella creyó que su mente estaba sana, que era pura, que todo era luz. Pero como se equivocó.
La mente. La mente es algo tan complicado de darle forma y entenderla, porque claro todos creemos conocer nuestros pensamientos, pero ¿Qué pasa cuando los analizamos? ¿qué pasa cuando nos damos mas de un minuto para entender por qué pensamos algo? Lo mas seguro es que, según nuestros sentimientos del día, lo analicemos de determinada forma, pero solo fue una manera construida subjetivamente por nosotros.
La mente nos da ideas y nos da pensamientos. Y, a veces, estos pensamientos nos lastiman a nosotros mismos.
¿Cómo puede ser que algo que yo pienso me lastime igual? ¿acaso seré mi propia enemiga? Porque normalmente me siento así.
Siento que mi cabeza tiene tantos pensamientos que me abruman, no puedo concretar ni uno solo por la cantidad que poseo. Son pensamientos que me dañan, que me enumeran cada cosa que hago mal y aunque haya hecho algo bien, mi mente no da tregua y sigue resaltando todo eso negativo en mí.
A veces siento que me ahogo, que soy yo en una pileta llena de palabras y cada una de ellas se acerca y me hace una nueva marca. Una marca tan profunda que se queda impregnada de forma permanente en mí. De esa forma imagino mi mente.
Ella sos vos, ella soy yo y ella somos nosotras. Ella son las palabras que me lastiman, ella es mi mente que no descansa.



















