– Venga ya, apártese de ahí y déjeme barrer. –dijo, bastante malhumorado debido al atuendo de payaso que le había tocado llevar durante siete días a todas partes, incluyendo el trabajo. Si ya normalmente era alguien a quien no se le podía tomar en serio, de aquella forma menos. Ay, lo que hay que hacer para mantener un secreto a salvo…
-Qué dices tío, esper... -lo mira. Lo ha visto. Ha estallado en un ataque de risa, se tiene que coger el estómago y todo. No se lo puede creer. Bueno, sí, pero es demasiado... risible. Le preguntaría qué hace así vestido, pero le da igual la respuesta. Lo importante es que le ha alegrado el día.






