“Bueno, es nuestra segunda cita; solo me he adelantado un poco”, concede, y aunque siente genuina curiosidad por el mote que el contrario le pondría, decide, por su parte, terminar esa conversación ahí. Encorva ligeramente la espalda ante el anuncio del contrario, mientras sigue su dedo pasando por los diferentes platos de comida: repite los nombres en su cabeza, y aunque se muere de ganas de probar el samgyeopsal y el bibimbap, y que, además, no le mataría comer carne un día, decide pedir el kimchi. “No te voy a mentir, espero poder probar todo lo demás un día que no me sienta tan... en deber con la lucha antiespecista”, sonríe, el tono claramente teñido en broma, aunque las cejas ligeramente fruncidas. “¿Cuál es tu favorito?”, pregunta, ignorando la posible lluvia que está ennegreciendo el cielo. @inhobcng