No diría que piensa mal de él, no quizás hasta este punto, y Cyrene es rápida analizando lo que sea que se encuentre en sus adentros para entender que, simplemente, “No me das buena espina. No me causas confianza. Eso es todo”, transmite, con sencillez. Su tono no es hiriente y tampoco pretende serlo: lo que está comunicando, la morena, son hechos. “Además, creo que te haría gracia que pensase mal de ti, que te causaría placer, y hoy no me he despertado queriendo hacer favores”. Dejando que evalúe las fotografías, le observa de soslayo, con las cejas ligeramente fruncidas, pero con curiosidad, no enfado, analizándole. Para la fémina nada de este juego tiene sentido, lógica; mucho menos gracia. No había venido a esta universidad a competir contra nadie, pero al parecer era lo único que esta gente sabía hacer; eso, hasta cierto punto, la enerva. Vuelve a tomar sus fotos, guardándolas en el sobre. “No me gustan las propuestas tan complicadas; y desde mi punto de vista esto es muy, muy sencillo”, continua, una sonrisa calmada asomándose por los labios. Había crecido en ambientes parecidos para conocer cómo se movían en ellos “: la administración os ofrece algo, que no sabéis ni que es siquiera, y os tienen peleando como perros. A ver quien es más fuerte, más rápido” No, no era su lugar. No está siendo agresiva, tampoco, su tono de voz tranquilo, puede que incluso torpe por el alcohol. “Pareces lo suficiente inteligente y ambicioso para estar siguiendo, como un ciego, como una oveja, a los directivos”, concede. Se olvida pronto de las fotos, dándole más importancia a una conversación interesante. @inhobcng