Ap❤️

祝日 / Permanent Vacation

❣ Chile in a Photography ❣
taylor price
"I'm Dorothy Gale from Kansas"

Origami Around
No title available
occasionally subtle

No title available

Discoholic 🪩
Monterey Bay Aquarium
Alisa U Zemlji Chuda
Acquired Stardust

JBB: An Artblog!

shark vs the universe
h
No title available
Aqua Utopia|海の底で記憶を紡ぐ
tumblr dot com

#extradirty
2025 on Tumblr: Trends That Defined the Year

seen from Malaysia
seen from United States
seen from United Kingdom
seen from New Zealand

seen from United States

seen from United Kingdom

seen from Pakistan

seen from United States

seen from United States
seen from United States
seen from United Kingdom
seen from United States

seen from Switzerland

seen from Malaysia

seen from Maldives
seen from United Kingdom
seen from Kazakhstan

seen from United States
seen from United States

seen from Brazil
@dcnatello
Ap❤️
I dare you to find something cuter than this. x
pipper:
❛ de hecho no, y no logro entender como no lo hice. o sea, ¡mira eso! parece una clase de comida con la que te reciben en el cielo. mejor dicho, eso deben comer los mismos ángeles. ❜ vocifera con algo de emoción, con su acento británico más marcado que de costumbre al haber estado en su país natal casi dos meses. ❛ oh, no te preocupes, donni. ❜ asegura, con una sonrisa recargada en adorabilidad. ❛ puedo encontrar a quien lo hizo y pedirle que me cocine una en alguna ocasión, y si eso no funciona tendré que recurrir a la amenaza. solo…solo tendré que practicar algunos meses. ❜ amenazar no estaba en su naturaleza y era algo que claramente se le daba fatal.
Las palabras de la menor fueron un auténtico detonante para una sonrisa amplia, de esas que hacían sus ojos más pequeñitos. ‘Entonces esto debería ser para ti’ sentenció, haciendo referencia al discurso ajeno sobre los ángeles. Un segundo después se inclinó un pequeño tramo hacia la muchacha y le ofreció el pastelito como si fuese alguna especie de piedra preciosa, decidido a no aceptar un no por respuesta. La expresión anterior se suavizó un poco, pero siguió siendo tan genuina como siempre. ‘Ah, olvida las amenazas, estoy seguro de que estará encantado de prepararte una tonelada de sfogliatellas si se lo pides, porque es una de sus recetas favoritas, pero vas a tener que avisarle con anticipación porque llevan un poco de tiempo.’ Y dicho aquello, le guiño uno de sus ojos con actitud risueña. ‘Y bueno, también te puede enseñar a amenazar gente si quieres, pero eso no le gusta tanto’ agregó con un barniz bromista, pero era totalmente cierto.
lyrica:
ante afirmativa, por instinto pies terminaron por acercarla, imposibilidad de imitar los gestos contrarios debido a diferencia de estaturas, permitió a sus esmeraldas inspeccionar las ramitas con cuidado, para ella era como un encanto debido fechas, porque, aunque estaba consciente de sus beneficios protectores de malas energías, eran poco conocidos por eso. — no es una tontería, en realidad por eso me lo preguntaba… es una planta preciosa, no es común por aquí, pero… — concordó, irises elevándose para dedicarle una mirada a las facciones impropias, carmesís luciendo curvatura, no era sorpresa que en presencia del italiano perciba la sensación cálida albergándose en su pecho. — estas fechas siempre tienen su propia magia. — concluyó, aunque no podía adjudicarlo únicamente a los adornos, el humor de todos había embarnecido; como si los días anteriores hubieran sido solo una mala pesadilla. sino también tratándose de su compañía, caminos que habían colisionado con mayor frecuencia de la acostumbrada y que, no dejaban nada más que sensaciones agradables a su paso. se tomó segundos para considerar cuestionamiento, pero se decidió por negar al no encontrar gran data, aunque si era sincera, prefería enterarse en vocablos del ápate. — ¿me la cuentas, donni? —
‘Es una planta preciosa’ estuvo de acuerdo y enseguida su mirada y su dedo índice regresaron a la textura del muérdago para acariciar sus hojas otra vez. ‘Me gusta porque dicen que en realidad es una planta parasitaria, pero a la mayoría de las personas parece agradarles’ agregó, dejando pensamientos en voz alta al descubierto. Y le pareció divertida y muy peculiar la forma en que esas palabras podían asemejarse a su propia realidad; a sí mismo, incluso. Se quedó un segundo en silencio, mas pronto su atención y su mirada hicieron su camino hacia las facciones de Lyrica para dedicarle una mirada de tinte dulce que, probablemente, Donni no era consciente de ello, simplemente existía en el verde cuando contemplaba a la muchacha. ‘Puede que suene como esas películas de navidad super clichés, pero la navidad siempre tiene algo de magia para mí.’ Sonrió ampliamente, mostrando dientes y hoyuelitos y también un ápice de nostalgia, porque también creía que ese momento del año era para pasarlo con la familia. Lástima que se había resignado a no salir de Nueva Orleans. Lo bueno era que también tenía personas importantes allí, lo que le hacía genuinamente feliz, dentro de todas las circunstancias desafortunadas. Sin embargo, dejó de lado sus pensamientos cuando ella le pidió relatar la leyenda sobre el muérdago. ‘Bueno, primero tengo que decir que no me la sé con detalles, pero veamos’ comenzó, recuperando esa expresión anterior y cruzó las manos sobre su espalda en una expresión solemne. ‘La leyenda comienza con este ragazzo, el dios celta del sol de verano, quien fue engañado por unos tipos y terminó muriendo por culpa de una flecha hecha de muérdago. Su madre, la diosa del amor, desesperada porque la tierra había quedado tan fría y triste, recurrió al mismo muérdago para revivir a su hijo, derramó sus lágrimas sobre él y lo bendijo para que cualquier personas que se pusiera bajo uno, disfrutara de protección y tuviese derecho a un beso, porque bueno, la donna era la diosa del amor’ relató con soltura, casi cien por ciento seguro de que la leyenda iba de esa manera. Después se inclinó un tramo hacia Lyrica para hablar más bajito como si fuese un secreto. ‘Ahora, ese beso, no sé si se pide o se roba, eso nadie lo especificó’ Entonces soltó una risita suave, sus ojos buscando los ajenos con un aire risueño. ‘¿Tú qué crees?’
jaehyuk:
Había sido un acto impulsivo, simplemente era una respuesta usual a tonadas alegres que llegaban a él para taladrar sus oídos. No los odiaba, su desprecio no llegaba a tanto, pero era cierto que no serían una elección musical de su parte, así como las películas de la temática tampoco lo eran. “No te lo tomes tan a pecho”; se quejó de inmediato, colocando una cara de fastidio que podría haber sido tomada en serio si una sonrisa no decorase su rostro. Se recargó en la barra, posando su mirada en el italiano y en la acción de cortar los calabacines en pequeños pedazos. “¿Es necesario?”; cuestionó, pero pronto acabó por moverse de donde estaba para esperar la orden masculina. “Creo que puedo hacer eso, ¿puedo elegir cualquiera? Porque, me temo, en este momento no puedo endeudarme acabándome tu mejor vino”; sonrió de manera socarrona. Aquella era una referencia al incidente en Gowdie y como parecía que su futuro laboral se encontraba pendiendo de un hilo, sino tuviese ahorros estaría completamente condenado.
‘Está bien, entonces ahora cambiaré los villancicos por Raffaella Carrá, ¿qué te parece?’ Y sus cejas arqueadas subieron y bajaron un par de veces para terminar dedicándole una sonrisa divertida. Al italiano le gustaban los villancicos porque, sí, era un cliché andante cuando se trataba de esta época del año y, considerando que no podría ver a su familia este año, estaba buscando la forma de disminuir la nostalgia. La presencia de Jae, por ejemplo, ayudaba demasiado, incluso cuando no lo había mencionado en voz alta. ‘Podrías ayudarme con los tomates, hay que cortar rodajas de un centímetro y medio más o menos. Haremos un Ratatuille mejor que el de Ringo, o como sea que se llamaba la ratita de la película’ le explicó. Sin embargo, no le dio los utensilios inmediatamente, decidió esperar a que hubiese elegido un vino primero. ‘¿Cómo que endeudarte, Jaehyuk? No me ofendas de esa manera, amico. No tienes que devolverme nada. Ahora ve, elige algo a tu gusto y luego regresas a ayudarme con esos tomates porque no te salvarás de ellos’ sentenció con firmeza, pero había un tono sumamente afable en sus palabras y en la expresión de sus ojos cuando regresó a la tarea de los calabacines. Debía admitir que sentía una fibra sensible con respecto a las palabras de su amigo porque aludían al incidente en la academia y eso le entristecía, pero una ve más dejó de lado sus pensamientos y volvió al momento, a tararear una de las canciones de la artista que había mencionado.
dalí:
“Justo lo que escuchaste, que vas a encabezar la lista negra de Santa”; aseguró con una mirada plagada de diversión, escondiendo la sonrisa que decoraba sus labios a la par que posaba su mirada en el más alto. Sabía que Donni no era una mala persona, así que no se encontraba en la lista negra, pero molestarlo con ello le parecía completamente divertido. “¿Estas seguro de ello? Creo que te he visto reírte de aquel muchacho que cayó cuando estábamos saliendo el otro día, ¿lo recuerdas?”; le miró, riendo un poco más. “También le ayudaste, claro, pero creo que ambas cuentan”; se burló, claramente le estaba tomando el pelo. Le miró con mucha más atención, inclinando su cabeza ante la pregunta ajena y no esperaba aquello porque, en realidad, era mucho más probable que ella se encontrase en la lista negra que él. “Yo ya he asumido que voy a recibir carbón de su parte”; respondió con diversión, aunque su tono dictaba que no decía aquello seriamente. “La he puesto en mi bota colgada de la chimenea, ¿Qué hay de ti? ¿Ya le has pedido algo a Santa este año?”.
‘D’accordo, bambolina. Puede que Santa esté en una disyuntiva porque no sabe si soy uno de los malos o uno de sus favoritos. Probablemente ha discutido con su esposa acerca de eso’ le concedió y finalmente cerró el libro que tenía en la mano. Y trató de mantener un semblante, pero el atisbo de sonrisa en el rostro ajeno fue suficiente estímulo para marcar otro hoyuelo en su mejilla, delatando la gracia que encontraba en la situación. Hasta que llegaron las próximas palabras de Dalí, como un detonante infalible para esa carcajada que dejó salir libremente. ‘Eso no cuenta. Reír de una caída es algo natural.’ Está bien, ella tenía razón en ambas cosas y por eso no fue capaz de formular otro argumento que no consistiera en dedicarle una mirada risueña y confidente antes de negar suavemente. ‘No le pedí nada a Santa porque no sabía qué pedir. Unos gnocchis de los que prepara mi abuela, pero voy a tener que esperar para eso’ dijo. Una sonrisa amplia se dibujó en sus labios, pero había un deje de nostalgia en sus palabras. Sin embargo, dejó de lado esas emociones al cabo de un momento y volvió al semblante alegre de siempre. ‘Eso me recuerda, ¿ya cenaste algo?’ Se puso de pie del sofá y se acercó a Dalí para apoyar su diestra con gentileza y efímeramente a un costado de su rostro. Después se dirigió a la cocina, esperando a que fuese invitación suficiente para que ella lo siguiera. ‘Puedo prepararnos algo.’
fleur:
“Nunca he escuchado uno ¿acaso me darás serenata navideña?” Pregunta divertida, si bien estas fechas la amargaban más de lo normal, ni aún así la rubia lograba no terminar sonriendo cuando el menor estaba cerca pues parecía poseer ese tipo de magia. “No conozco temas navideños…” admite con algo de pena y mordisquea su labio inferior pues, al igual que el grinch, Fleur solo odiaba la navidad porque nunca había tenido una feliz y solo le recordaba lo desdichada que era y había sido desde chica. “Opino que se parece a la casa de tu abuela Cecilia, me están dando nauseas visuales… ESO es una completa muestra de mal gusto Donni… son aún más feas que las que incinere por error…” hace énfasis en la palabra error pues ambos bien sabían que no fue un accidente.
‘Yo estaría encantado. Hay una canción llamada Tu scendi dalle stelle, una vez la canté en la escuela vestido de duende’ le contó con diversión debido a los recuerdos. Sin embargo, la respuesta que siguió de los labios de su amiga, menguó un poco esa expresión entusiasta. Comprendía que había personas que no eran especialmente fanáticas de estas fechas y, aunque no lograba comprenderlo del todo, lo respetaba. ‘Entonces cualquier canción pegajosa’ dijo después de un momento. Luego su mirada regresó a las cortinas que se veían mucho más bonitas en la tienda que ahora cubriendo la ventana. ‘¿Cómo que una completa muestra de mal gusto?’ protestó, pero la verdad es que no tenía un argumento para lanzar en contra. La tela era bastante fea y no había vuelta atrás. Razón de que el italiano terminara suspirando dramáticamente, mientras se apoyaba sobre la mesada para volver a evaluar su compra. ‘Pues, perdón, pero la vendedora fue muy convincente y no tuve opción. Para la próxima me acompañas. O mejor, si no tienes nada que hacer, podríamos ir ahora al centro comercial y así te llenas un poco del espíritu navideño. Además, necesito hacer algunas compras’
HONEST HOUR.
Envía una pregunta a mi personaje y tendrá que responder con total honestidad.
I make very good tea
My Night at Maud’s, 1969
Harry Styles for Rolling Stone
‘¿Tienes frío?’
‘Estoy bien, mia cara. Mi suéter es bastante grueso y el té ayuda también.’ Y le dedicó una sonrisa amplia, agradecido de que la temperatura no fuese en extremo baja porque aún no se decidía a encender la calefacción de la casa. Entonces le dio un sorbo a la taza que tenía en la mano. ‘¿Y tú? ¿Quieres que prepare un té para ti, Vash? Podrías acompañarlo con uno de los pastelitos que traje esta mañana, ¿ya los probaste?’ le ofreció. ‘O, si quieres, podría encender la chimenea.’ // @vasssshhhti
‘Espero que este ponche tenga sorpresas’
‘¿Sorpresas como...?’ dejó la pregunta suspendida en el aire. Aunque podía imaginar a qué tipo de sorpresas se refería la muchacha y el italiano esperaba que no fuese así. ‘Pues espero que sea sólo ponche, bambolina. Simple e inocente ponche.’ Podía ser catalogado como un hipócrita, considerando que uno de sus negocios giraba en torno ciertas sustancias ilícitas que, Donni pensaba, se refería la muchacha. Entonces su atención se enfocó en ella. ‘Creo que tuvimos suficiente de bebidas con sorpresas en la fiesta de Halloween... ¿no prefieres un poco de té?’ // @willcwg
‘¿Quieres hornear algo conmigo?’
‘Assolutamente!’ dijo con entusiasmo y una sonrisa dibujada en el rostro. ‘Compagno, el día en que diga que no quiero cocinar algo, es el día en que van a tener que preocuparse de mí’ agregó. Porque si tuviese que elegir una cosa para dedicarse el resto de la vida, probablemente escogería la cocina por encima de los hoteles o los negocios ilegales. Lástima que no tuviese mucha opción de elegir, así que se conformaba con momentos como este. ‘¿Y, tienes algo en mente? ¿Alguna receta navideña tradicional?’ // @langkai
‘Espero que este ponche tenga sorpresas’
‘¿Por qué, Damiano? ¿Por qué siempre con el alcoholismo adelante?’ Y negó suavemente. Pero su regaño estaba lejos de ser algo serio, incluso cuando su semblante dictaba lo contrario, su voz llevaba un barniz risueño. ‘¿O te refieres a otro tipo de sorpresa, como alguna sustancia? Tratándose de los Orbona, creo que te vas a decepcionar, mi amigo. Y eso está bien, porque ese tipo de cosas no son para eventos como este’ le dijo y enseguida le dio un sorbo a su taza de té caliente. // @dcmarchetti
“And you look beautiful! Look at this suit! Let’s have a look at this, give us a little twirl, Harold.”
‘Odio los villancicos’
Al escuchar las palabras de su amigo, dejó de cantar el villancico en italiano, la tarea de cortar verduras se detuvo y le lanzó una mirada seria. Aunque no lo culpaba en realidad, pues había pasado los últimos quince minutos cantando la misma frase de modo aleatorio cuando encontraba un momento de silencio. ‘¡Vete de mi cocina!’ protestó, pero ni la expresión más seria hubiese servido para acompañar sus palabras, pues estaba seguro de que Jae no iba a tomarlo en serio. Así que dejó escapar un suspiro melodramático y pronto volvió a la tarea de cortar perfectas rebanadas de calabacín. ‘¿No quieres ayudarme?’ le ofreció. ‘Si quieres, podrías abrir una botella de vino de esas que hay en el mueble de la sala, para endulzarte la vida un poquito.’ // @prkjhyuk
‘Vas a irte a la lista negra de Santa’
‘Come, scusa?’ Su mirada viajó desde el libro que había estado leyendo hacia las facciones femeninas para observarle como si en realidad estuviese ofendido. Sabía que si en verdad Santa tuviese una lista, Donni estaría entre los que esperan ser revisados a ver si sus buenas acciones equiparan las malas. Después de todo, el italiano era como una controversia en cuanto a ello. ‘Yo he tenido un comportamiento intachable este año, verdad de Dios.’ le contradijo. ‘Pero, ¿y tú, Dalí? ¿Cómo te portaste este año cuando yo no estaba mirando?’ Sus palabras llevaban ese toque risueño que hacía difícil tomar en serio lo que había dicho, además, el sutil hoyuelo marcado en su mejilla delató una sonrisa reprimida. ‘Por cierto, ¿ya le escribiste una carta a Santa?’ le preguntó, ahora permitiéndose reír. // @daligfwctt