No está seguro si la presencia de Lyrica allí es algo positivo o negativo. No porque le desagrade o algo por el estilo, sino por lo confusos que están sus sentimientos últimamente, lo voluble y cambiante, expuesto, que se siente desde que su situación con Jie no está del todo clara. Tener a Lyrica frente a él es como un boleto al pasado, melancolía que se cierne sobre él de manera inmediata, en pos de momento a los que continuaba aferrándose de vez en cuando, con una fuerza que no podía ser sano, memorias que siguen tan vivas como si hubiesen ocurrido el día anterior y que aún logran hacer latir su corazón con fuerza. Y sí, que nadie supiera que sentía cierta debilidad por la joven, más allá de que hubiese sido su tutor, por todo lo que le recordaba. “Realmente espero que no hayas gastado mucho,” insiste, cierta curiosidad alcanzando orbes oscuros cuando toma el envoltorio que le es otorgado. Se detiene en seco, mirando el regalo que aún no abre cuando escucha explicación de parte de la joven, su ceño frunciéndose ligeramente, casi considerando si abrirlo o no frente a ella. No obstante, se lo había pedido, y no tenía deseos de llevar contraria en ese momento. Lo abre con cuidado, sin dejar de prestar atención a voz opuesta, significado que cae como un balde de agua fría sobre él cuando tiene en su mano el regalo. Por un momento, se queda sin palabras, sin ser capaz de siquiera agradecer. Se obliga a tragar, intentando obviar el nudo en la garganta cuando aquello posee más de un significado, más que la academia. “Gracias, yo-” se detiene y carraspea, negando con la cabeza y finalmente encontrando la mirada opuesta. “Definitivamente ayudará…” asegura en voz baja, mas sin poder sacarse algo de lo dicho por ella de la cabeza, evocando una pausa y, finalmente, decidiendo que expulsarlo no puede ser tan terrible. “¿En verdad lo crees? ¿Que algo roto, lo que sea, puede volver a –funcionar?” expresa, intención en su voz dejando en claro que ya no está hablando del obsequio, y que el tema se está convirtiendo en algo de índole más personal.
como réplica ante la insistencia, ladeó su rostro sin dejar de ofrecer el envoltorio; poco preocupada por el tópico al considerar que el tiempo que no estaba con la nariz metida en libros brujiles o médicos, estaba trabajando en la tienda familiar. sin contar que los regalos para ella siempre habían sido algo más allá de las capacidades que par de billetes pudieran ofrecer. estaba acostumbrada a la seriedad contraria, por lo menos los últimos años, por lo que de primera instancia no detectó nada, pero ahora que esmeraldas prestaban atención y en compañía de sus palabras. preocupación se hizo presente en su semblante, no era quien esperaba poder proteger al mayor como intentaba hacerlo con otros, pero eso no significaba que las cosas que ocurrían en su cabeza no le angustiaran. ¿cómo no iban a hacerlo? — de verdad lo creo. — instinto fue carecer de duda, no obstante, necesito unos segundos para elegir con cuidado siguientes vocablos. nunca se había sentido en derecho de afligirse en totalidad por la ausencia, no cuando matias continuaba todos los días, pero los recuerdos no perdían y habían afectado en ella misma, pero había realizado que, aunque siempre tendrían tintes amargos, no tenían que ser tristes. no para toda la vida. porque eso no era justo, aunque al parecer en su mundo, las justicias no importaban. — las personas olvidan a menudo que lo roto no significa un punto final, todo lo contrario, las posibilidades en el camino de moldearse nuevamente e intentarlo las veces que sean necesario, son infinitas y puede que no vuelvan a su forma de origen, pero es eso lo que le da la hermosura, ¿no sería ingenuo pensar que todo se quedara perfecto siempre? ¿y qué es lo que define a algo como no roto? — meditó en voz alta, suave y con paciencia, después de liberar un corto suspiro, irises repasando lo dorado de la pieza. era diferente a cuando conversaban sobre tópicos académicos, opiniones políticas; el ser menos duro consigo mismo, era algo que tenía que ser abordado con cuidado. ni siquiera ella misma había dominado el tema aún. — más que funcionar, mereces ser feliz, matias. — terminó por soltar, lejos de rodeos, ofreciendo una sonrisa genuina.