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@dione-muller
Found this from a minute ago.
—No, yo lo tiré y yo me haré responsable de limpiar —decía rápidamente a la mesera del restaurante mientras con un montón de servilletas trataba de limpiar el café que había derramado unos minutos antes; Addison era cierta clase de caos que ella misma no podía comprender.
— ¿Con que manos de manteca, eh? —comentó divertida, sintiéndose identificada con la situación en la que la castaña estaba sometida. Le parecía raro no her sido ella misma la que ahora tuviera que lidiar con el pegajoso desastre del suelo.— Bienvenida a mi club. —añadió animada, mientras le daba animada una mano con la limpieza del derramado líquido.
…porque siempre que una tarjeta dice ‘Black’ en su nombre, quiere decir que es muy importante ¿no? —Ash hablaba con ella misma del otro lado de la barra del Abans. Se le estaba haciendo costumbre pasarse por ahí casi a diario desde el incidente del mal servicio provocado por el gerente. Cuando llegó, Trsitan le tendió aquella tarjeta que un cliente había olvidado en el lugar— ¿Quien olvida algo así?
— Siéndote honesta, no tengo ni la menor idea. Toda mi vida me manejé con el efectivo. —especulando que aquellas palabras iban para ella, terminó tomando asiento a un lado de la rubia para así con un ademán de manos pedir la bebida que solía tomar en el ya conocido bar.— Alguien generoso, ¿O carecente de neuronas?
—Hacia unas pocas horas que Layla había llegado a la ciudad, pero eso no le había impedido notar a los chicos que habitaban el lugar. La rubia dejo sus maletas en la habitación de hotel en la que pensaba hospedarse hasta conseguir una casa y se puso su bikini, parada frente al espejo alboroto sus cabellos y salio hacia la playa en donde dispuso su sombrilla cómodamente junto a un grupo de chicos que no paraba de mirarla. Ella simplemente se mostró indiferente se recostó a tomar sol hasta que noto una sombra— Eh… hola… —frunció la nariz mirando a la persona que estaba parada frente a ella— ¿Te puedo…. ayudar en algo? —se mordió el labio mientras miraba con su característica sonrisa coqueta—
Habían sido minutos en los que por fin había despertado. Pero no quiere decir que esta acción no haya sentenciado una resaca que en mal humor fundió las facciones de la rubia. O eso fue lo que intentó la neoyorquina tras leer los mensajes en su móvil que aclamaban la estadía de una especial persona para ella en las paradisíacas playas de Ibiza. Quizás para darle más culpa a la otra, o por que realmente su cabeza estaba a punto de estallar. Estaba eternamente agradecida a si misma por haber llevado a la fiesta de la previa noche un buen par de anteojos, porque, mierda que los necesitaría. Tras una rápida preparación, se aventuró a enfrentarse a su enemigo natural: el sol.— Dejá de hacerte la desentendida porque te voy a romper el orto de una patada. —amenazó, maldiciendo el momento en que retiró la protección de sus anteojos por encima de sus ojos.— ¿Podes dejar de ser trola un rato y darle un merecido saludo a tu mejor amiga, pedazo de gila?
—No sé, pero no creo que esta nota esté dirigida hacia mi… —señaló al encargado de recepción tras regresar a su hotel después de su paseo y encontrarse en aquella situación—. ¿Está seguro que le dijeron Velvet Ross? —alzó una ceja intrigada mientras releía el mensaje escrito. Un momento más tarde, después de que el joven se diera cuenta de que no era un mensaje para la castaña y se había equivocado de habitación, ella misma se ofreció a llevar aquel mensaje hacia su destinatario, encontrándose minutos más tarde, tocando un par de veces la puerta de la habitación señalada esperando a que hubiera alguien en el interior.
Una vez más, la rubia amanecía en una cama que no era suya. Luego de fiestas no era raro, más bien un milagro. Estaba agradecida de haber recuperado su conciencia en un lugar como ese y no en los costados de la ruta donde, peculiarmente, solía despertarse. Todo aquel que la conociese sabía que no era fanática de los límites, cosa que; si bien le traía más de un problema, como adulta se los aguantaba.
Pero eso no quería decir que los repetidos golpes en la puerta no la alarmaron, hecho que a su vez comenzó a asustarla. Solía despertarse con besos una vez encrucijada en tal situación, no con los llamados de una furiosa novia. O eso podía deducir tras la insistencia de la supuesta desconocida.— Antes de que digas algo, me disculpo. El no dijo nada sobre alguna novia, más allá de que estaba lo suficientemente borracha como para siquiera acordarme mi nombre ¿Podrías tú en ese estado tomarte el detalle de preguntarle si por cualquier tipo de razón estaba inclusive comprometido en algo con alguien? No lo creo. —argumentó entre nerviosas risas una vez que su anatomía se enfrentó a la contraria.
Ningún “te amo” supera el “Hice milanesas con puré”
(via meelblue)
dione-muller Di, creo que encontre a tu medio pomelo ;)
↳ INSTAGRAM: @achillean uploaded a new photo
of course i have the heart of an innocent girl... on a jar in my desk #party #ibiza
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tip: shut up
Lady GaGa - “Dance in the Dark”
"The record is about a girl who likes to have sex with the lights off, because she’s embarrassed about her body. She doesn’t want her man to see her naked. She will be free, and she will let her inner animal out, but only when the lights are out.
She doesn’t feel free without the moon. These lyrics are a way for me to talk about how I believe women and some men feel innately insecure about themselves all the time. It’s not sometimes, it’s not in adolescence, it’s always.
The song isn’t called ‘Dance in the Light,’ I’m not a gospel singer trying to cross people over. What I’m saying is, ‘I get it. I feel you, I feel the same way, and it’s OK.’”
— No sé que es lo que intentas meter en mi boca, pero este juego ya no me está agradando del todo. — Comentó divertido, con los ojos vendados, jugando el What’s in My Mouth Challenge con aquella persona.
— Vamos, no seas un amargado. No es que se trate de nada letal. —afirmó entre carcajadas, mientras acercaba una cuchara de té llena de wasabi a su boca. Si bien no era mortífero, sería algo que jamás abandonaría la razón del rubio cuando de condimentar la comida se trate.
Después de haber trabajado toda la noche siguiente y dormida todo el día, era su turno de disfrutar un poco de Ibiza de noche. A pesar de haber estado en Ibiza por unos días ya, la verdad quería conocer un poco más el lugar donde se hospedaría durante todo el verano. Trató de comprender el gps que le había proporcionado uno de los trabajadores de su padre, pero no entendía nada gracias a que todo estaba en español el cual todavía no dominaba muy bien. —Hey tú—. Llamó a una de los transeúntes que por ahí pasaban. —¿Qué tanto sabes de español? ¿Crees que puedas traducirme esto?—. Extendió su teléfono a la persona.
— Para tu mala suerte creo que estamos en la misma situación, porque mi español es nulo. —chasqueando sus dedos, terminó por sonreír con ingenua esencia. Para quien la conociese, era fácil decir la gigantesca mentira que sus labios habían hilado, debido al gran repertorio de idiomas que en su mente almacenaba. — Aun así, tengo buen conocimiento de la zona, ¿Tienes problema alguno si te guío a tu destino?
—Quizá un par…—No le gustaba decirlo, pero si iba a ayudarla, al menos merecía saber la verdad. Y es que esos vestidos eran lindos y durante el verano se veían bien, aunque algo vintage, lo que copó a Los Ángeles al igual que el estilo “yolo”. Mucho de lo que acababa de decir Dione, Phoebe no lo había entendido del todo bien, pero a pesar de eso, se iba a esforzar para no decepcionarla, al fin y al cabo le estaba ayudando muchísimo con eso de proponerse a hacer un cambio de imagen a la joven. No sentía necesitarlo, pero ¿qué podía saber ella a sus 18 años? Siempre creyó que con lo de ser persuasiva con sus padres, lo lograría todo, pero Ibiza le estaba mostrando la otra cara de la moneda, y la tentación la hacía querer conquistarlo también. Al ingresar a la tienda, trató de mantenerse junto a la joven, quien ahora según ésta era su “party buddy”. —Esa chaqueta de cuero es preciosa —masculló Phoe entre dientes, no sabía si era buena idea delatar sus gustos así pero la campera era oscura con los cierres en dorado, bolsillos bastante cómodos, parecía un estilo de piloto pero con mucho más glamour.
— Me parece que Hitler se a olvidado de una. —restregando una de sus palmas contra su cara, profirió un suspiro de gran pesadez. Para ella todo lo que desafiara la melancólica paleta de colores que usualmente llevaba encima era considerado un fatídico pecado. Más aún los estampados, aunque estos poseyeran opacas tonadas. Su vestimenta se regía por lo liso, siendo su arma los tatuajes que se esparcían a lo largo de su piel. Aunque no esperaba que la otra terminase con el cuerpo fundido en dibujos, quería que ella le diese personalidad a su ropa y no esta a ella. Cosa que fácilmente se conseguiría si la morena llegaba a tener cierta conexión con el cambio que Dione le haría atravesar.— Solo me queda una pregunta por delante, ¿En vez de decirlo, por qué simplemente no vas al cambiador y la haces tuya? —tomando la prenda de ropa, acabó por postrarla en el pecho ajeno, analizando la satisfactoria imagen que reflejaría una vez puesta en la morena. — ¿Sabes algo? La moda es un arte de la propia expresión. —expresó, mientras dejaba en las manos contrarias la chaqueta.— Lo que buscamos decir aquí es que por fin eres libre de las cadenas que los padres respectan, y que estas lista para patear los traseros que se interpongan en tu glorioso futuro. —dando unas palmadas en su hombro derecho, añadió:— ¿Estás lista para relucir tu autonomía?
—Yo ho, yo ho, pirata siempre ser...—La rubia rió, distraída en sus pensamientos.—¿Anoche viste Piratas del Caribe? Creo que todos lo vieron, excepto yo.—Rió de nuevo, dirigiéndose a la persona que estaba sentado al lado de ella en el café. La rubia meneó el café que sostenía en sus manos antes de volver un poco su cuerpo hacía aquella persona que, en realidad no conocía pero tampoco era que le importaba mucho.—Siento si te molesto... Creo que me hace falta charlar un poco.—Masculló, alzando sus hombros en forma de disculpa.
— Si te soy honesta solo me saltee una fiesta por verla más que por un súbito malestar con el que me libré de mi grupo de fiestas. Espero que sepas guardar este secreto contigo, o me veré obligada a cortarte la lengua como a Cotton. —arqueó divertida sus cejas, sonriendo entre el sorbo que le daba a su latte. Cierto era que Dione no era bastante agradable por las mañanas, pero su gran repertorio de efímeras parejas siempre se veía dispuesto a expandirse. Innecesario era el decir que deseaba que la ojiazul figurase en este.— ¿Sabes? Más bien me siento una molestia por quitarte tiempo en donde tranquilamente podrías tener sexo de desayuno con el lindo chico que esta a unos pasos de ti. —alegó, señalando al mencionado que se encontraba sentado a unas mesas de ellas.