Teo estaba descontento con el sistema en que vivía, con los excesos de la política y el abuso de poder sistemático que aplastaba dolorosamente el espíritu humano y la libertad individual de los ciudadanos.
Teo quería hacer algo al respecto, luchar contra el sistema y demostrar el verdadero poder del pueblo en un acto de relevancia, sin embargo, cada vez que Teo debatía de estos temas con alguien, encontraba un fanatismo ciego en los demás que resultaba preocupante, hablaban de violencia, de muerte, de asesinato, Teo se sentía seducido por todas estas ideas, pero las clases de historia le habían enseñado que el uso de la fuerza por parte de los ciudadanos siempre provocaba mayores represalias y mayor fortaleza del poder a la larga. Solo gente como Gandhi o Mandela, con una diferente forma de hacer las cosas, habían logrado cambios significativos en sus luchas personales.
Teo, entonces, estrujándose la cabeza, decidió paralizar por completo las siguientes elecciones, que eran las europeas, para lo que elaboró un cuidadoso plan que no estaba, en absoluto, basado en la violencia.
Teo pensó que, al ser el voto secreto, solo con ir protegido para no impregnar sus huellas podría llenar su sobre con polvos de talco, levadura o harina y adjuntar un aviso que advirtiera sobre un ataque químico con Antrax o cualquier sustancia que pudiera confundirse con la suya, inofensiva en realidad, eso abriría una investigación oficial en cada uno de los centros donde se hubiera producido y retrasaría notablemente el resultado de las elecciones. Dando una muestra de lo que podía realmente hacer el pueblo cuando lo pisoteaban sin usar ningún tipo de violencia ni hacer daño a nadie.
Por supuesto Teo se percató que si lo hacía solo él esto no serviría absolutamente de nada, así que, como era escritor, decidió desarrollar un relato donde explicar su plan, esperando que todo aquel que lo leyera lo diese a conocer a sus amistades cercanas, solo así podría el pueblo demostrar su poder sin que los perros descuartizaran a Teo.
Por supuesto Teo se emborrachó hasta casi la inconsciencia para escribir su relato.