Mi regalo para ti, no será una carta sin más, tómalo mejor como la exclusividad tan codiciada de mis palabras, que a ningún otro ser humano le permito poseer de forma honesta, ya habías sentido algo como lo descrito en el pasado, pero ahora desde la posición tan incómoda que nos define y separa a la vez, mis frases se tornan con otras intenciones diferentes a las que con ligera indiferencia recibiste tan gratamente en un tiempo atrás. Solo me queda decirte gracias, este último gracias espero recoja en su simplicidad, las innumerables cosas que has hecho por mí, cosas que en ningún aspecto restan, por el contrario suman a la historia que aún seguimos escribiendo por más que hayamos concordado en transformar tanto la tinta como la caligrafía de esa, quizás buscando las mejores versiones de ambos, quizás pretendiendo no encontrar más del otro…