CRISTO VOLVIÓ Y LOS HOMBRES LO MATARON
Nadie se había creído los rumores de que en pleno siglo XXI Cristo hubiera vuelto a la tierra. Primero pensaban que era un mago callejero, que solo tenía trucos bajo la manga y comida para los pobres que se encontraban, pero fueron surgiendo tantas semejanzas que ya no era posible descartar la idea del mesías. Todos comenzaron a buscarlo, más que todo los religiosos, que querían conocerlo como si fuera una estrella de rock, todos los demás comenzaron a rezar ya que la prueba definitiva de la existencia de Dios estaba frente a sus ojos.
No paso mucho tiempo hasta que grupos religiosos le dieron caza a Cristo, haciéndolo una figura pública que las empresas aprovecharon para hacer su marketing. Millones de personas visitaban el lugar donde lo habían retenido, y las personas que habían dado un ojo de la cara en dinero pasaban a verlo encerrado, esperando que hiciera otro de sus milagros, viendo sus lamentados ojos, ojos que mostraban la profunda tristeza de ver cómo fue su recibimiento en este mundo tan diferente.
Solo pasaron meses hasta que unos fanáticos (aunque unos se queda corto porque eran demasiados) se aglomeraron frente al edificio cristiano en donde lo tenían encerrado, con la idea de crucificarlo para que así fueran perdonados todos los pecados del hombre. Las puertas fueron derribadas, y por cada habitación que buscaban a Cristo, mataban a todos los que aún le querían prisionero para que generara dinero. Al encontrarlo, fue llevado a la calle y despojado de sus ropajes, y le ofrecieron un bóxer Gucci y una cruz de madera con logos de diferentes patrocinadores. Todos los presentes aquella tarde abrió paso hasta el parque más cercano para que cristo llevara la cruz, la mitad de las personas grababan con sus celulares mientras la otra mitad le alentaba como si fuera un ciclista a punto de llegar a la meta de la montaña.
Al llegar al parque, un grupo de jóvenes arremetió a balazos contra la gente que quería ver a Cristo morir, aquellos jóvenes querían rescatarlo del espectáculo macabro en el que se había convertido su muerte, pero su resistencia no duro mucho ya que fueron superados en mayoría. Como Cristo, los jóvenes fueron crucificados a ambos lados de él, para representar fidedignamente las condiciones de su anterior muerte.
Asientos fueron puestos y boletas fueron vendidas para presenciar la lenta muerte del mesías. Los presentes lo obligaban a decir las famosas frases “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” o "¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?" y cada vez que decía una, el público en coro las repetía.
Su cripta fue representada a la perfección, exceptuando una pared transparente para que las personas vieran la resurrección (eso sí, los que pagaran), pero pasaron tres días y nada sucedió, paso una semana y nada, Dios los había abandonado y la humanidad misma activo la guillotina sobre su propio cuello.















