Arthur Hughes (British, 1830-1915) - A Passing Cloud
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@elenaferrando
Arthur Hughes (British, 1830-1915) - A Passing Cloud
Hace unos días, Vincent Moustache se propuso un reto para celebrar que el New Yorker cumplía 100 años.
Iba a dibujar 100 retratos en 24 horas.
Para dichos retratos necesitaba imágenes así que recurrió a sus seguidores: Los croissants.
Los 100 primeros que contactasen con él por mensaje directo, serían los afortunados.
Yo fui la número 72. No sabía qué imagen enviarle y al final nos decidimos por esta de cuando interpreté a Beatriu en "Molt de soroll per no res" (Mucho ruido y pocas nueces) de Shakespeare.
No puedo estar más emocionada con el resultado.
¿Cómo es de bonita?
@VincentMoustache @newyorkermagazine
María llegaba tarde a la reunión de siempre con sus dos amigas. Ana e Inma la esperaban en su cafetería habitual tal y como habían quedado la semana anterior. Debería haber cogido el metro pero hacía un día maravilloso así que prefirió ir a pie.
Se notaba distinta, tenía la sensación de flotar en lugar de andar. Se sentía ligera. «Parece que la dieta está haciendo efecto» pensó y una sonrisa se le dibujó en la cara. Estaba más contenta de lo habitual, un sentimiento que en los últimos tiempos se hacía de rogar. Sonreía a todo aquel que se cruzaba con ella pero ni siquiera la miraban. «¡Qué lástima de sociedad! ¡Cómo nos estamos deshumanizando!» En esas tribulaciones estaba su mente cuando, cruzando el paso de peatones que había antes de llegar, casi la atropella un coche. El semáforo se había puesto en rojo y ella no se había dado cuenta.
De lejos vio a Inma y a Ana hablar, parecían muy tristes. Levantó la mano para saludar a Ana, que estaba sentada de cara dando un sorbo a su taza pero no obtuvo respuesta y continuó acercándose a la mesa en la que estaban.
— Hola chicas. Perdonad la tardanza. Tenía que haber cogido el metro pero me ha apetecido venir paseando. ¡Buah! tengo tanto que contaros que no sé por dónde empezar.
No le contestó ninguna de las dos. Pensó que estaban enfadadas, era normal, llegaba con media hora de retraso.
Ana se levantó para ir al baño y María se sentó junto a Inma que miraba su taza como perdiéndose en la infusión. Mientras María le pedía disculpas de nuevo, Inma, sin mirarla, movía la cabeza de un lado a otro mientras un gran pesar se había instalado en su cara. Sólo había visto esa cara en ella cuando su madre falleció. Iba a hablar de nuevo cuando Ana regresó. Entonces fue Inma la que se levantó para ir al interior de la cafetería.
— Pídeme un café, por favor.— Se giró hacia Ana para preguntarle de qué habían hablado mientras ella llegaba pero no pudo porque sonó su teléfono.
— Hola mamá.... Sí, estoy con Inma... Pues mal, cómo quieres que estemos... ¿El entierro? Devastador... Ay, mamá, no me creo que María ya no esté aquí.
📷 "The Tea" Mary Cassatt
De madrugada la ciudad siempre le transmite melancolía. Las luces, la soledad, la quietud interrumpida por el paso poco frecuente de algún coche, la entristecen.
Ha sido un día duro, de esos que parecen no acabar nunca y tiene unas ganas inmensas de llegar a casa, quitarse el sujetador y los zapatos y tirarse en el sofá pero le cuesta levantar los pies a cada paso. Es como si la gravedad de la tierra hubiera aumentado. No ha sido una buena idea volver andando a casa pero después de todo un día sentada en la oficina necesita moverse.
De repente algo la saca de sus pensamientos, unos pasos tras ella la ponen en alerta. No quiere girarse, saca fuerzas de quién sabe dónde para acelerar el paso y empieza a buscar las llaves en el bolso.
Gira una esquina con la esperanza de que aquel sonido que la persigue se aleje cada vez más pero eso no sucede. La calle es estrecha, el eco de sus pasos desacompasados con los de la otra persona suenen a la banda sonora de una película de terror. Aprieta las llaves en su mano tan fuerte que se las clava.
Le da la sensación de que cada vez se escuchan más cercanos y su corazón aumenta el ritmo de latido pero no quiere correr. Siempre ha tenido esperanzas en la humanidad, no quiere ser malpensada y dejarse llevar por el pánico.
Siente a la persona muy cerca, tan cerca que le parece oír su respiración. Unos metros más y llegará a casa pero ¿y si se mete con ella en el portal?
De repente, su perseguidor pasa a su lado y le dice: - Tranquila, no voy a hacerte nada - y continúa su camino.
📷 Adam and Eve, gangster study - Catherine Abel
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Todos los jueves pasaba por la puerta de la cafetería de la calle Pizarro y miraba en su interior para intentar verle pero no siempre lo conseguía.
Un día de primavera en el que hacía un calor inusual tomó la decisión de atravesar esa puerta como tantas veces había imaginado hacer. Se sentó en una mesa ubicada casi al final y cogió la carta, la miraba pero no estaba leyendo porque sus ojos le buscaban a él.
Estaba nerviosa pero necesitaba dar el paso. En la barra una camarera preparaba platitos y tazas de café y en una mesa cercana a la suya había un hombre leyendo el diario. La noticia del fin de la guerra estaba en la portada con un titular enorme. «Por fin» pensó.
«Buenos días señora, ¿qué desea tomar?» dijo el camarero que había aparecido como de la nada. Se sobresaltó y volvió su nerviosismo al verle de pie junto a ella. Mantenía el porte elegante que ella recordaba pero estaba visiblemente cansado. Los años habían dejado huella en su cara y su pelo lucía algunas canas.
Le miró y cuando se disponía a pedir un café se oyó a sí misma decir: — Hola papá
El paño que llevaba él en la mano se deslizó hasta el suelo sin que ninguno de los dos hiciera el menor gesto para recogerlo. Las lágrimas asomaban a sus ojos, se había quedado paralizado y sólo tras unos segundos fue capaz de decir —¿Eres tú, Victoria?, ¿de verdad eres tú?
— Sí, papá aquí estoy ¿Qué piensas?
— Cariño, he estado deseando que llegase este momento desde hace 20 años.
📷 Valentine de #SallyStorch
#relatoexpréss2024
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Mi nueva obsesión.
La serie Ovni(s) ambas temporadas, a cuál mejor.
La historia, los personajes, la cuidada y fascinante estética setentera, los planos pensados hasta el último centímetro y el musicote de Thylacine 😍. Me gusta TODOOOO.
Está en #filmin
Mi nueva obsesión.
La serie Ovni(s) ambas temporadas, a cuál mejor.
La historia, los personajes, la cuidada y fascinante estética setentera, los planos pensados hasta el último centímetro y el musicote de Thylacine 😍. Me gusta TODOOOO.
Está en #filmin
Peles Castle, Romania (by Gloria Cretu)
PRIDE & PREJUDICE (2005) Dir. Joe Wright
Thanks 💔
夢, (1990) Dir. Akira Kurosawa
DREAMS (1990) dir. Akira Kurosawa
Una de las películas más bellas que jamás he visto
M'he deixat les claus dins...
My latest cartoon for @GuardianBooks.
Jordan Bolton (the book!)
Todos los jueves pasaba por la puerta de la cafetería de la calle Pizarro y miraba en su interior para intentar verle pero no siempre lo conseguía.
Un día de primavera en el que hacía un calor inusual tomó la decisión de atravesar esa puerta como tantas veces había imaginado hacer. Se sentó en una mesa ubicada casi al final y cogió la carta, la miraba pero no estaba leyendo porque sus ojos le buscaban a él.
Estaba nerviosa pero necesitaba dar el paso. En la barra una camarera preparaba platitos y tazas de café y en una mesa cercana a la suya había un hombre leyendo el diario. La noticia del fin de la guerra estaba en la portada con un titular enorme. «Por fin» pensó.
«Buenos días señora, ¿qué desea tomar?» dijo el camarero que había aparecido como de la nada. Se sobresaltó y volvió su nerviosismo al verle de pie junto a ella. Mantenía el porte elegante que ella recordaba pero estaba visiblemente cansado. Los años habían dejado huella en su cara y su pelo lucía algunas canas.
Le miró y cuando se disponía a pedir un café se oyó a sí misma decir: — Hola papá
El paño que llevaba él en la mano se deslizó hasta el suelo sin que ninguno de los dos hiciera el menor gesto para recogerlo. Las lágrimas asomaban a sus ojos, se había quedado paralizado y sólo tras unos segundos fue capaz de decir —¿Eres tú, Victoria?, ¿de verdad eres tú?
— Sí, papá aquí estoy ¿Qué piensas?
— Cariño, he estado deseando que llegase este momento desde hace 20 años.
📷 Valentine de Sally Storch