Crónica de una ausencia.
Hoy habitan en mí palabras desconocidas, emociones jamás experimentadas. ¿Qué se debe sentir cuando el crimen organizado se lleva un alma? Un alma que me ayudó en mi momento más difícil, que me dio herramientas para sobrellevar el dolor y la vida. Un alma grata que me demostró que ser mujer no es sinónimo de debilidad.
¿Quién me asegura que esa alma regresará?
A este mundo le arrebataron un alma que sembraba esperanza y fe; un alma que ayudaba a otras almas a salir de sus momentos más oscuros. Y ahora la vida me presenta una cruel ironía: el alma que ayudaba en los peores momentos atraviesa los suyos, y ninguna alma parece poder alcanzarlo.
Quisiera tener el poder de levantar la tierra, mover montañas y encontrarte, alma perdida. Pero soy solo un alma más entre tantas, esperando noticias de ti, aferrándome a la esperanza de volver a saber de tu existencia.
Gracias a tu sabiduría pude desafiar a la muerte, gracias a ti sigo viva, y por ello mi alma te estará eternamente agradecida.
-A.M.












