Fundada y encabezada por Carlos Alberto Cremata, La Colmenita es un extraordinario y singular proyecto escénico, cuya finalidad no sólo es crear niños interesados por el teatro, la música y el baile, sino esencialmente fomentar en ellos los más altos valores humanos, como la solidaridad, el respeto y el bienestar social.
La principal labor del grupo consiste en presentarse en zonas marginadas y de escasos recursos económicos, donde los niños crecen en medio de la violencia, las drogas y la pobreza, para de ser posible dejar una semilla, con la finalidad de que florezca una nueva colmenita.
El espíritu de La Colmenita se multiplica en varios países de América Latina y Europa, mediante la creación de decenas de agrupaciones artísticas, las cuales se adaptan a la identidad y problemáticas de cada ciudad o país.
Se han presentado en varios países. Por ejemplo, en Sevilla y Tenerife, España, hay dos colmenitas. Otras en Santo Domingo, República Dominicana y en Bogotá, Colombia. En esta última ciudad se encuentra una de las más extraordinarias desde el punto de vista musical, porque está asociada a la Filarmónica de Colombia: cien de los 300 niños de la orquesta son músicos de la colmenita. En Buenos Aires existen seis colmenitas en zonas muy pobres. En Venezuela, se pueden contar 21, en nueve estados.
En estos momentos, abunda Cremata, salieron dos de nuestras representantes colmeneras cubanas hacia Winnipeg, Canadá, para crear la primera agrupación en aquel país. Va a ser una colmenita en idioma inglés.
La Colmenita original se fundó el 14 de febrero de 1990. Hoy la integran 114 niños y niñas. De los cuales 30 visitan el país. El resto se encuentra en Santiago de Cuba, para la conmemoración del Asalto al Cuartel Moncada.
La agrupación tiene en activo un repertorio de más de 20 obras. Hasta el momento, en 10 municipios de La Habana se encuentra un grupo artístico que integra entre 50 y 100 niños y niñas, cada uno. Asimismo, hay una colmenita en casi todas las provincias del país y en algunas hasta dos, explica Cremata.
De los miles de niños que han pasado por La Colmenita y que hoy son jóvenes de más de 25 años, sólo 5 por ciento continuó con una carrera artística; el 95 por ciento restante son médicos, ingenieros, bomberos, dentistas, maestros... de todas las profesiones. Porque el objetivo de La Colmenita no es formar artistas. En Cuba existen muchas y muy buenas escuelas de arte, expresa Cremata en entrevista con La Jornada.
La Colmenita es el lugar donde acude el niño después de su horario escolar, para jugar al teatro, a la danza, a la música. El teatro, la música y el baile son un pretexto para fomentar diversos valores humanos.
Las funciones artísticas de La Colmenita, que niños y espectadores adultos pueden apreciar, es sólo la punta de un iceberg, resultado de un enorme trabajo de equipo. “El verdadero trabajo –apunta Cremata– se realiza los días que nos reunimos, para entre otras cosas, hacer un círculo de energía y repetimos siempre la frase de José Martí, la cual es nuestra guía: ‘Los niños deberían de juntarse, por lo menos una vez a la semana, para ver a quién le pueden hacer un bien, todos juntos’.
Lo que tratamos de fomentar es el bien como una necesidad para vivir, para salir a vivir todos los días, señala el creador escénico. “La idea no es que el niño salga a la vida, bajo la coyuntura del azar, sino con el hambre y la sed de hacer buenas acciones; esa es nuestra filosofía.
“Son buenas acciones que nos contamos como ‘en secreto de pandilla’, de entre nosotros no salen, porque Martí también dijo que el bien, la buena acción, no se hacía para llamar la atención del mundo, sino porque dentro del corazón se siente un gusto cuando se ha hecho un bien. Eso es ser útil, decía también Martí.
En México, hace algunos años, hubo una colmenita en Chiapas, con niños indígenas que no dominaban el español, pero el maestro argentino que la encabezaba, por diversas razones, la tuvo que dejar y de manera paulatina languideció, recuerda el director cubano. Hubo otra en Querétaro, la cual se constituyó más como un coro. Sin embargo, hay todavía una colmenita muy humilde en San Luis Potosí. En la ciudad de México, comenta, se analiza la posibilidad de crear un grupo.
Hace tres años, La Colmenita se presentó en Mérida, Yucatán, y no tuvieron la oportunidad de llegar a la ciudad de México. Ahora, por primera vez hacen una gira por el Distrito Federal, con el auspicio de las autoridades delegacionales de Iztapalapa, Tlapan y Álvaro Obregón, y la embajada de Cuba en México, expresa la diputada Aleyda Alavez Ruiz.
Entre los foros donde se han presentado se encuentran los centros culturales Fausto Vega, en Iztapalapa (domingo), y San Ángel (avenida Revolución, esquina Madero), lunes y martes.
Este miércoles darán función a las 11 horas en la Sala Quetzalcóatl (Cuauhtémoc s/n, esquina calzada Ermita Iztapalapa, barrio San Pablo), Iztapalapa.
Y ese mismo día, a las 17 horas, será en el Domo de Ermita Zaragoza (Congreso de Chilpancingo Sur, esquina Andador Texmalaca, Unidad Habitacional Ermita Zaragoza), en esa delegación).
La Colmenita concluirá sus presentaciones los días primero y 2 de agosto, a las 12 horas, en el Centro de Artes y Oficios de la delegación Tlapan (Jesús Lecuona s/n, esquina Oaxaca, colonia Miguel Hidalgo, segunda sección, Tlapan).
Entre divertidas canciones y bailes, al ritmo del son cubano, boleros, huarachas y congas, La Colmenita escenifica su propuesta La cucarachita Martina y los Bam Bam, en la que los chicos utilizan varios instrumentos musicales que hacen de la puesta en escena un tremendo guateque, donde al final se ven involucrados niños y adultos asistentes a la función.
Después de sus presentaciones en la ciudad de México, La Colmenita regresará a Cuba, para partir a Kuwait, donde actuarán del 7 al 15 de agosto.
Del 19 al 28 del mismo mes, viajarán a Guinea Ecuatorial, invitados por la primera dama de ese país, Constancia Mangue Nsue de Obiang, esposa del presidente Obiang Nguema Mbasogo, quien en una carta dirigida a la compañía expresó su deseo de que en esa nación se creara la primera colmenita, para posteriormente replicarla por el resto del continente africano.