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silvia: Ok, al parecer soy la única que tiene frío wtf
smoney: no digo que no haga frío
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smoney: ¿invierno? ¿qué es eso?
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vinslet: El rosa se cae tan fácil :c vinslet: ¿Debería ser rubia ora vez? *thinking emoji*
smoney: he pasado por más colores que el arcoíris y cometí todos los errores.
smoney: ¿mi recomendación? déjate crecer un poco, que se fortalezca y si luego quieres, te pones una tintura más fuerte para que no se barra.
smoney: consejo de alguien que estuvo a una pincelada de ser pelada y salvó su cabello.
gigi
Elevó un poco sus cejas al ver como la menor saludaba al hombre de seguridad, una sonrisa adornando sus labios como la mayoría del tiempo. Asintió su cabeza al escuchar el mumuro en su oído, con esfuerzo por lo fuerte que sonaba música dentro del lugar. Agarró con firmeza la mano de la fémina, siguiendo sus pasos. Primera vez que escucho nombrar esa bebida. “ comentó la italiana. ” ¿Qué tiene? “ preguntó curiosa, fijando sus zafiros en el rostro de su amiga.
“Está inspirada en mí.” bromeó la morena, dejando un deje de seriedad en su tono de voz, el cual se disipó rápidamente cuando una sonrisa hizo presencia en sus labios. “Bueno, en realidad no, tiene un poco más de años que yo, pero créeme que me va muy bien.” aseguró luego, soltando la mano de la europea para poder recostarse sobre la barra, donde rápidamente el hombre que atendía las recibió con una sonrisa. “¿Lo de siempre, Sav?” inquirió el contrario, a lo que la menor asintió, “¿Y para tu amiga?” habló esta vez observando a la llamativa rubia que la joven llevaba como compañía esa noche. “Lo mismo, esta noche la matamos.” respondió, pasando su mirada cómplice hacia la italiana. Él solo asintió, disponiéndose a hacer las bebidas de ambas. “Déjame pensar” pidió la americana, soltando un suspiro mientras trataba de recordar los ingredientes de ese cóctel, “Whisky, licor de cereza, jugo de limón y Thai-Bird Chili-Infused Aperol. Pero descuida, nunca te haría beber algo feo.”
“Tyler.” saludó al hombre de seguridad de aquel boliche al que todos los hermanos Malnik asistían con regularidad, desde los mayores hasta los trillizos. “Vamos Gi, que el barman que me gusta de este lugar hace unos tragos espectaculares.” habló al oído de la italiana debido a la fuerte música del lugar, tomando después su mano para adentrarse en el lugar atestado de gente famosa. Desde socialités hasta deportistas, todos se encontraban allí. “Yo te recomiendo un Circo de Satanas, a mí me fascina.” @gigixbxccheli
“Esta es la última vez que me vas a obligar a hacer esto en la vida, Malnik.” Sentenció, caminando con dificultad sobre aquel enorme par de tacones hacia donde se encontraba la estufa. “¿Qué tiene de divertido cocinar con estos zancos? Primero se quema la pizza antes de que llegue al horno.” { @feelinlikesmoney }
“Pero si te quedan hermosos.” exclamó la americana entre carcajadas, las cuales no tuvo siquiera la intención de disimular. “De verdad, con esas piernas que tienes. Yo andaría todo el día de pollera y tacones.” argumentó con una sonrisa, aunque ciertamente ese era el look habitual para Savannah. Sentada como indio desde la comodidad de la mesada observó el horno con cierta preocupación. Era verdad, los pasos del rubio eran lentos y torpes así que era muy probable que arruinase la comida. Pero lo prometido es deuda y no dejaría que se los sacase. “Te quejas de lleno, Ramsay.” giró sus ojos con diversión ante la molestia de su –nuevamente– amigo. “Además, es imposible que la comida te salga mal, lo sabes y juegas con eso, maldito.” trató de alentarlo, a su peculiar manera.
“Doble shot.” Leyó sobre el cartón del juego por cuarta vez consecutiva. Rió suavemente y se encogió de hombros, un tanto divertido por lo entretenido que hasta ahora había sido el juego que le había obsequiado la morena. “Véngase pues.” Murmuró sujetando un par de tequileros y llevándolos directo hasta sus labios. Una leve mueca se esbozó en sus labios, antes de reír en dirección a la fémina. “Se me hace que este pinche juego está cargado para que solo yo beba y usted se divierta embriagándome.” bromeó, indicando con un medio movimiento de cabeza que era el turno de la chica.
{ @feelinlikesmoney }
Frunció el ceño algo molesta. El juego había estado más emocionante para el mexicano que para ella. Con suerte si había tomando dos shots en toda la partida, y no, esa no era su estrategia ganadora en lo absoluto. “¿Tengo cara de estar divirtiéndome?” indagó la menor con ambas cejas enarcadas, ya que era alguien que no tenía problema de demostrar cuando algo no le sentaba bien. “Hay dos opciones.” remarcó luego, tratando por primera vez en su vida no ser tan mal llevada con todo, “O juego demasiado bien, o no entendí la temática del juego. Porque estoy más sobria que una maldita monja.” bufó, tirando el dado una vez más. Cuatro veces movió su ficha hasta caer finalmente en un shot. Más a gusto, asintió con cierta sorpresa. “Y parece que va cambiando mi suerte.” murmuró, con una incipiente sonrisa, “Triple shot, más verdad o reto.” leyó en voz alta, emocionada de que por fin el juego se volviese más interesante. “Y elijo verdad. Todavía no estoy borracha como para hacer idioteces.” explicó antes de tomar los tres pequeños cristales y, en pocos segundos, acabar con todos a pesar del fuerte ardor en su garganta.
Feliz Navidad, mi trompudita
¡Diego, feliz navidad! Nunca puedo quejarme contigo, sí que sabes como complacerme siempre. De verdad, me encanta todo, ni siquiera sé por dónde empezar. El bolso y la billetera me fascinan. No lo vas a creer, pero estoy hace como dos meses haciendo escándalo en mi casa porque mi hermanita se quedó con un bolso idéntico a ese que era mío, así que me viene perfecto. No puedo negar que me conoces demasiado, Chanel es mi perdición y jamás pude elegir un solo perfume, por lo que siempre los iba alternando, mas nunca se me había ocurrido comprarme la colección. Qué sería de mi sin ti, eh… El reloj esta precioso, lo tendré que esconder para que Nancy no me lo robe. ¡Las chaquetas! Creo que te amo, de veras. Es el regalo más bonito que me hicieron hasta la fecha, lo juro, esa marca me tiene tan obsesionada. Es de lo único que hablo en mi blog últimamente, tbh. Seguro me estuviste stalkeando, no hay forma de que tus regalos sean tan precisos de otra manera. Ahora, el vestido es perfecto: negro y de Marc Jacobs, ¿Qué más puedo pedir? Los zapatos son espectaculares. Todos están con eso de “dejar los zapatos blanco en el 2016” pero vamos, la moda es moda, y a mi me gustan muchísimo. No soy muy partidaria de eso del masoquismo, creer o reventar, aparte dañaría un cinturón tan bonito. Ningún hombre vale tanto como un Hermés. No hace falta decir que lo adoro, creo que me va con el 99% de mis atuentos, que son o blancos o negros. ¡Y el oso! ¡Qué cosa hermosa! Es enorme, creo que tendré que sacar a Blake de la habitación para que entre, pero no me importa. Los conjuntos, me encantan. Sabía que tenías buen gusto pero no para lencería, cada día me sorprendes más Casillas. Con respecto a tu propuesta, lo pensaré, aunque es bastante llamativa. Gracias por todo, Diego.
¡Savannah!
¡Demian! Vaya, en realidad no sé de qué me sorprendo, siempre fuiste tan detallista. Sinceramente, agradezco que las cosas ya estén mejor entre nosotros, sino ya hubiese olvidado la excelente persona que eres. Tu regalo llega en el momento perfecto, justo esta mañana estuve pensando en que la poca cantidad de cosas que tengo en color nude es alarmante y debería controlar mi nueva fase de blanco y negro un poco, se me estaba yendo de control. Pero vamos, no puedo aceptarte más encantada ese sombrero y el bolso, dicen “Savannah” por todos lados. ¿Te cuento algo muy gracioso con respecto a la chaqueta? (Que por cierto, la amo). El primer día de Hanukkah veo a Jarod con ese mismo modelo y le digo que me encantaba, ¿sabes qué me respondió? “Sí, te la compré a ti pero cuando llegó me gustó mucho y me la quedé”, ¿lo puedes creer? Little piece of shit. No hace falta decir que no le di ninguno de los regalos que le compré. Así que muchas gracias, me cumpliste mi pequeño capricho navideño. La cámara está genial, ahora que está muy de moda subir fotos de varios polaroids, así que para mi blog me viene como anillo al dedo. Vale agregar que solo aceptaré que seas mi modelo si, aunque sea una, es con tacones. Te lo ruego. ¿Sabías que ese es uno de mis perfumes favoritos? Tramposo, ese seguro se lo preguntaste a mamá. Era el perfume que ella usaba cuando yo era pequeña y se lo robaba cada vez que podía, hasta que me descubrió. Y bueno, me lo regaló, pero ese no es el punto: hace años no lo tengo y lo adoro. Pasaré por alto lo de la pizza caprichosa solo porque me encanta y te sale riquísima. ¡Pero el cheesecake de maracuyá! Demian, eres mi persona favorita en el mundo, lo juro por mi vida. ¿Sabes hace cuánto tiempo no como eso? Me fascina, de verdad, muchísimas gracias, amo mas el maracuyá que a mis padres. No me voy a cansar de decírtelo: gracias por absolutamente todo. Por los regalos y por como eres. Te quiero mucho Demian, ¡gracias!
demian
“Tacones de diez centímetros mientras cocine, sin fotos. No pienso arruinar mi hora feliz al comer estancado en esos zapatos y es mi trato final.” Propuso finalmente, soltando una carcajada. “Puedes decirle a mi mamá Nancy que se quede tranquila, es la única mamá de mis amigas que me quiere tanto.” Exageró con una risa, ya que los constantes mensajes que recibía de la susodicha lo hacían pensar sobre una posibilidad de que fuera su verdadera madre, pues ni siquiera la biológica estaba tan pendiente de él. “Tú me llamaste rubio oxígenado, yo puedo decirte caprichosa todo lo que quiera.” Replicó divertido, sacándole la lengua a la morena. “Además, mi pelo es real y tú sí eres caprichosa, alcohólica sin remedio y mala persona con complejo de abeja reina. No hay ningún punto en mi contra.” Concluyó, finalmente llegando a la cocina. “¿Tienes los zapatos? Y por favor, que no sean dorados.” Pidió rodando la mirada, a sabiendas de su obsesión con dicho colo.
Bufó, sabiendo que finalmente debía ceder a las condiciones del inglés o jamás llegarían a un acuerdo. En eso se parecían mucho. “¿Y con una selfie?” sugirió con una inocente sonrisa marcando sus labios, no podía dejar pasar ese momento sin ninguna evidencia. Ante la forma de referirse a su madre, carcajeó un poco. Nancy lo adoraba, incluso su propio padre aunque fuese más reservado al respecto, ambos conocían lo buena persona que era el rubio y por eso les había sorprendido tanto cuando Savannah dejó de llevarlo a casa, mas ninguno de los dos sabía todo lo que había sucedido entre ellos hasta que dejaron de verse. “Nance te quiere más que a mi, es injusto.” rodó sus ojos don diversión, aquello no le molestaba en lo más mínimo, “Ya sabes que estás invitado a casa cuando quieras para cocinarle, te lo va a agradecer de todo corazón. Invitado por ella, claro, no por mi.” aclaró mientras sus finas cejas se arqueaban. Quedó estática ante su réplica, ya que tenía bastante razón, hasta que finalmente volvió a reaccionar. “Bueno, es verdad, soy caprichosa.” admitió de brazos cruzados, tomando la postura de una persona de esas características, “Pero la única que me cumple los caprichos soy yo misma, así que no quiero oír ninguna queja de tu parte. No puedes hablar mal de mí.” añadió junto a una burlona risita. Hurgó en su bolso por apenas unos segundos, encontrando sus zapatos de Giuseppe Zanotti en color negro y, cómo no, algunos detalles en dorado. Vivía fiel a su política de siempre tener tacones a mano, nunca se sabía cuándo serían de gran necesidad. “¿Y encima con pretensiones? Solo reza por que te entren y no te esguinces un tobillo, Ramsay.” contestó, tirándole el par en espera de que lograse atraparlos en el aire.