Pareciera como si fuera fantasía, y no puedes creer las cosas que ves. El camino que te obligaron a seguir te llevó hacia una gran pared. Sé que con el pasar de los días sientes como esas cosas muy queridas se pierden y como si una barrera silenciosa creciera detrás de ti, justo entre lo que eres y lo que siempre hubieras querido ser. Parece irreal.
Pasar de esa pared es lo que estás buscando. Y tienes miedo a no ser tan fuerte. Aún cuando muchas personas te han dicho que han logrado echar un vistazo a lo que hay del otro lado. Es como si el otro lado te estuviera esperando, tanto así, como el desierto espera con ansias a que venga la lluvia a recuperarlo todo.
En ese instante todo se vuelve como una obra maestra. El peso de las dudas está allí, en el aire, y junto con ello, la suma de todo lo que te hace ser tú y tu magia. Hay una luz cegadora que no te quiere dejar ver más allá, pero ya has traído tus gafas protectoras y nada puede bloquear tu vista a lo que quieres y deseas tanto en tu corazón.
El oro y los diamantes que llevas dentro toman forma y han lanzado un hechizo. Los tesoros que buscas te están esperando del otro lado. Incluso hay mucho más de lo que puedas medir o imaginar en el amor y la bendición que te espera al pasar.
Y eso que, siempre has sabido, que todo eso que hay del otro lado, ha estado siempre dentro de ti, siempre ha formado parte de ti y es lo que te hace ser quien eres. Ahora sabes que tienes que romper esa pared y dejar todo venir. Y ya la has derribado.
Todo lo que eres, y todo lo que estás destinada a ser, ha entrado en ti en armonía. Estás brillando, eres tú nuevamente, tu magia está intacta, tu corazón está reparado, te alcanzó la felicidad, te mueres de ganas de vivir cómo antes, y se contagia, y estás sonriendo sinceramente a quienes están esperando, también, a derribar su pared. Y eres luz para todos.



















