Elijo perdonarme. Y para eso voy a basarme en la descripción del perdón del filósofo Jacques Derrida, que encontré gracias a un video de FARIDIECK. ‘’El perdón solo perdona lo imperdonable’’.
El perdón se compone de dos partes: per: perdura con el tiempo y don: donare, donación. En este sentido, perdonar es una donación sin vigencia, se entrega sin condiciones y es infinito. Por ende, el perdón es incondicional e imprescriptible. Por eso Derrida afirma que el perdón solo perdona lo imperdonable.
Si solo perdono lo que parece perdonable, lo que no sobrepasa mis límites, lo que no me afecta a tal grado de causarme mucho dolor, entonces no es perdón real; porque estoy poniendo condiciones. ‘’Te perdono siempre y cuando … ‘’ te perdono pero … ‘’ te perdono si y solo si …’’ Esto va encontra de la caracteristica incondicional del perdón. Si algo es perdonable, entonces en realidad no hay nada que perdonar.
Igualmente, si solamente considero perdonar cuando la otra persona que me hizo daño muestra arrepentimiento y me pide perdón, nuevamente estoy condicionando el acto de perdonar; y se pierde la escencia de perdonar sin condiciones.
Así mismo, si solamente perdono ‘’por temporadas’’, mientras me apetezca, entonces eso también atenta contra otro factor característico del perdón, perdonar sin fecha de caducidad, porque el perdón verdadero es infinito, no se pierde a través del tiempo.
El perdón suele confundirse con muchos otros términos. Perdonar no significa olvidar el daño causado, o absolver al otro de sus malos actos que me afectaron a tal grado que siento remordimiento hacia esa persona; mucho menos significa justificar lo que la otra persona hizo; porque puedo recordar los acontecimientos sin dolor, así como puedo recordar las acciones del culpable en el pasado sin la necesidad de sentirme atacada/o con cada cosa que la persona hace ahora en el presente, igualmente, puedo aceptar sus malas acciones sin que eso signifique que estoy justificando su comportamiento.
De igual manera, el perdón no es sinónimo de reconciliación. Puede haber reconciliación sin perdón, así como puede también existir perdón con reconciliación.
Otra característica del perdón: este es por y para la víctima. Lo único que es imperdonable, es todo aquello que me causó tanto dolor, remordimiento, enojo, rencor, ira y sufrimiento en el pasado (para mí, la violencia familiar y el abuso sexual que viví en el pasado son cosas muy imperdonables), que todavía ahora en el presente condiciona mis emociones, mis acciones y mi carácter.
Por esto se dice que el perdón no es para las personas que me han hecho daño, sino para mí misma. Para ayudarme a soltar ese pasado turbulento, y liberarme de que este siga condicionando mi yo del presente. Por ende, el perdón solo puede ser posible, si es imposible de perdonar.
Sumergirse en un proceso de perdón requiere mucha valentía. Se recomiendan los siguientes pasos:
1. Analizar. Conocer exactamente cómo me siento con respecto a lo que me sucedió, nombrar todas las cosas que NO estuvieron bien de la situación y desahogarlas con un amigo cercano.
2. Reconoce y acepta que te hicieron daño, y que te duele. El perdón no es sinónimo de reprimir las emociones negativas producto de los daños vividos, sino de evitar que estos sentimientos nos controlen en el presente.
El perdón tampoco significa justificar a los culpables, sino aceptar lo que pasó y que ya no se puede cambiar. Tampoco trates de resistirte al dolor, pues esto solo agrega más sufrimiento a la experiencia. ‘’Uno no se pone una benda, si niega la existencia de la herida en primer lugar’’.
Aceptar tampoco es pasividad. Todo lo contrario, una vez que aceptamos lo que pasó y que nos causó heridas, entonces buscaremos la mejor forma para responder. En otras palabras, la aceptación nos conduce a la solución.
Cuando el dolor es tan imperdonable, la aceptación y el reconocimiento se convierten en actos radicales. Especialmente cuando he estado engañándome por mucho tiempo, negándome a aceptar que el pasado me duele, y que es tanto sufrimiento que hasta el sol de hoy no me deja ser y estar como realmente quiero: en paz conmigo misma.
Entonces, en este punto se habla de aceptación radical. Aceptar el pasado como fue y el presente como es, y no resistirse a lo que no se puede cambiar.
‘’Lo que se resiste, persiste; lo que se acepta, trasciende’’.
3. El perdón es por y para mi misma. Para ayudarme a encontrar la paz interior que tanto anhelo.
4. La empatía y la comprensión hacia las personas que nos hicieron daño pueden ayudarnos a perdonar. Y estas se producen al analizar el contexto o circunstancias que pudieron influir en la persona ofensora. No se busca justificar sus actos, sino tomarse sus ofensas menos personales. Comprender todo lo que pudo causar que la persona ofensora actuara de cierta manera te ayuda a entender, mas no justificar sus actos.
5. El remordimiento y sufrimiento que sientes hoy es provocado por la memoria y la opinión que tienes del suceso, y no por el suceso en sí. El suceso ya no es, ya no está, quedó en el pasado. No tienes que olvidar, porque no hay aprendizaje si olvidas, pero sí puedes perdonar y recordar sin dolor.
6. Deja de esperar cosas de las personas que no quieren darte. Esperar por un perdón no es saludable, porque eso significa hacer eternamente responsable a alguien mas de tu bienestar emocional.
7. El perdón se toma voluntariamente.
8. Una vida bien vivida es tu mejor venganza. Busca amor, belleza, energía positiva.
9. Busca la forma en la que el trauma te ayudó a crecer. Analiza los sucesos dolorosos, e identifica cómo te ayudaron a mejorar.