~ El jardín secreto ~
«Solo muy de vez en cuando uno puede estar seguro de que va a vivir para siempre jamás, y esa es una de las curiosidades de vivir en el mundo. A veces sucede cuando uno se levanta al amanecer, ese momento de meliflua solemnidad, y uno sale al jardín y se queda allí quieto y solo; uno echa la cabeza hacia atrás y alza la mirada, más y más arriba, y observa cómo muda de color el pálido cielo, sonrojándose poco a poco, cómo va sucediendo lo insólito y lo maravilloso, hasta que el Oriente casi le hace a uno clamar, y el corazón parece que cesara de latir ante lo inexplicable, imperturbable majestad del sol naciente. Desde hace miles y miles de años, esto es lo que acontece cada mañana. Es entonces cuando, durante un instante o dos, uno sabe que va a vivir siempre. También lo sabe a veces cuando uno está solo en un bosque, a la hora del crepúsculo, y la misteriosa quietud de oro intenso que desciende cruzando entre las ramas, y bajo ellas, parece que le dijera muy despacio, una y otra vez, algo que no termina de oírse por más que se escuche. Y luego a veces nos lo confirma el inmenso sosiego de la oscuridad azul de la noche, en la que nos aguardan y observan millones de estrellas; a veces nos lo dice una música lejana; otras veces está escrito en unos ojos que nos miran.»
~ Frances Hodgson Burnett (The secret garden)












